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Tan lejos, tan cerca

 Mérida se encuentra a 2,050 kilómetros de Saltillo. Una mira al Golfo de México; la otra, en el norte del país, comparte más de quinientos kilómetros de frontera con Texas. A simple vista parecen mundos distintos. Sin embargo, Yucatán y Coahuila tienen más semejanzas de las que suelen reconocerse. Ambas fueron regiones periféricas de la Nueva España, alejadas de los grandes centros de poder virreinal. Las dos desarrollaron una fuerte tradición federalista, alimentada tanto por convicción política como por necesidad práctica. En momentos decisivos de la historia nacional aportaron proyectos propios: de Coahuila surgió el constitucionalismo que enfrentó a Victoriano Huerta; en Yucatán florecieron experiencias pioneras de legislación social y protección de los sectores más vulnerables. También compartieron una pluralidad política relativamente temprana. El PAN encontró en ambos estados algunos de sus bastiones más sólidos fuera del centro del país. En distintos momentos conquistó sus...

La FIFA, la CNTE y la Presidenta

 La FIFA, la CNTE y la Presidenta   Cada cuatro años, la inauguración de una Copa Mundial de Fútbol es bastante más que un acontecimiento deportivo. Es un evento de presentación internacional. Durante unas horas, el país anfitrión da la bienvenida a más de 200 países, miles de millones de espectadores y proyecta una imagen de sí mismo al resto del mundo. Por eso se sintió tanto la ausencia de la presidenta Claudia Sheinbaum en la ceremonia inaugural del Mundial de 2026. La presidenta había aparecido horas antes en la cena de gala organizada por la FIFA en el Castillo de Chapultepec. Pero su fugaz presencia esa noche, en un evento privado, no cubrió un vacío difícil de ignorar. El contraste resulta inevitable. En octubre de 1968, después de la tragedia de Tlatelolco, Gustavo Díaz Ordaz fue recibido con una estruendosa rechifla durante la inauguración de los Juegos Olímpicos. Cualquier cálculo político aconsejaba evitar nuevas exposiciones públicas. Sin embargo, diecinueve meses...

Fútbol y política; destellos de optimismo

 Está en circulación una frase que muestra un estado de ánimo social frente a la incertidumbre del resultado del juego México-Ecuador en los dieciseisavos de final del Mundial de Fútbol: ¿Y SI, SÍ? Es una frase brillante en su aparente simplicidad. Tiene una carga psicológica y cultural tremenda, sobre todo en el contexto del fútbol hispanoamericano y, específicamente, el mexicano. El aficionado/a promedio suele arrastrar un historial de decepciones futbolísticas (el famoso “jugamos como nunca y perdimos como siempre”). La frase reconoce implícitamente que el escenario lógico o probable es adverso o incierto. Sin embargo, en lugar de entregarse al derrotismo, abre una rendija a la épica. Es el triunfo del beneficio de la duda sobre la lógica. Esa coma intermedia es crucial. No es un “¿Y si sí?” corrido y despreocupado. Ese “¿Y si…” es una pausa, un freno de mano a la negatividad. El “…sí?” final es un acto de fe, un destello de optimismo irreprimible. Es la verbalización del “sé qu...

La lección de la Selección Nacional

  “Jugamos como nunca…”. No creo exagerar al afirmar que esa es la percepción dominante sobre el desempeño de la selección mexicana en el Mundial que concluyó para nuestro país el domingo pasado. Incluso quienes solemos mirar el fútbol con cierta distancia terminamos reconociendo el compromiso y la entrega de los 26 jugadores convocados por Javier Aguirre. Dieron en la cancha todo lo que tenían, de fútbol y de ánimo. No alcanzó para derrotar a Inglaterra y avanzar a los cuartos de final pero, por primera vez en mucho tiempo, la segunda parte de la sentencia popular ya no parece del todo cierta: “…perdimos como siempre”. ¿De verdad fue así? La derrota produjo tristeza, desde luego. Nadie quería que terminara la aventura mundialista. Pero sobre esa amargura se instaló un sentimiento poco habitual: el reconocimiento del esfuerzo. México cayó, sí, pero no se derrumbó. No buscó refugio en pretextos. Nadie culpó al árbitro, al VAR o a una conspiración internacional. La Selección pe...

La marcha imposible

  El 21 de mayo de 1986 ocurrió algo que hoy parece casi imposible. Miles de personas marcharon en la Ciudad de México para protestar contra lo que consideraban una intromisión de Estados Unidos en los asuntos internos del país. El motivo inmediato fueron las audiencias promovidas por el senador republicano Jesse Helms, donde se formularon acusaciones contra funcionarios mexicanos, el gobierno federal y el propio sistema político nacional. Lo extraordinario fue quiénes coincidieron en ella. Había dirigentes priistas, funcionarios gubernamentales, organizaciones sindicales, intelectuales de izquierda, nacionalistas de distintas corrientes y numerosos ciudadanos que mantenían profundas diferencias con el gobierno de Miguel de la Madrid. Muchos cuestionaban la política económica, criticaban el endeudamiento externo o exigían mayores libertades políticas. El PAN sostenía sus propias batallas por la democratización del sistema electoral. Sin embargo, aquel día coincidieron. No...

Tan lejos, tan cerca

  Mérida se encuentra a 2,050 kilómetros de Saltillo. Una mira al Golfo de México; la otra, en el norte del país, comparte más de quinientos kilómetros de frontera con Texas. A simple vista parecen mundos distintos. Sin embargo, Yucatán y Coahuila tienen más semejanzas de las que suelen reconocerse. Ambas fueron regiones periféricas de la Nueva España, alejadas de los grandes centros de poder virreinal. Las dos desarrollaron una fuerte tradición federalista, alimentada tanto por convicción política como por necesidad práctica. En momentos decisivos de la historia nacional aportaron proyectos propios: de Coahuila surgió el constitucionalismo que enfrentó a Victoriano Huerta; en Yucatán florecieron experiencias pioneras de legislación social y protección de los sectores más vulnerables. También compartieron una pluralidad política relativamente temprana. El PAN encontró en ambos estados algunos de sus bastiones más sólidos fuera del centro del país. En distintos momentos conquist...

Alma jacobina y presidencia girondina

La discusión sobre la iniciativa de reforma judicial enviada por la presidenta Claudia Sheinbaum al Congreso, parece concentrarse en el afortunado cambio de fecha de la elección de la otra mitad de jueces y magistrados. Programada originalmente para 2027, simultánea con la complicadísima elección de 17 gubernaturas, además de la nueva legislatura de la Cámara de Diputados, ahora se realizará en 2028. La iniciativa mantiene intocado el fondo de la reforma que cimbró al Poder Judicial en 2025, con algunos ajustes. Falta más de lo que se propone, para tratar de paliar los efectos más nocivos de la improvisación y ligereza con las que se actuó hace apenas un año. Sin embargo, detrás del lenguaje administrativo de la iniciativa presidencial se asoma algo más profundo: una disputa sobre la naturaleza del poder que Morena quiere ejercer y sobre el tipo de régimen político que está tratando de construir. La antinomia Quizá el punto menos visible de la controversia es la contradicción e...