La espiral democrática y el cierre del círculo
De la apertura política al riesgo de restauración Imagino la vida democrática reciente de México como el trazo de una espiral. No una línea recta de progreso continuo ni una regresión abrupta, sino un movimiento circular que avanza, se expande y, llegado cierto punto, comienza a cerrarse sobre sí mismo. Hace casi cincuenta años, en 1977, empezó a dibujarse ese trazo con la reforma político-electoral que abrió el sistema del priismo hegemónico a la pluralidad política y a la competencia dentro de cauces institucionales. Fue el primer giro consciente para desmontar un régimen que durante décadas se había adjudicado la representación exclusiva del pueblo, de la nación y de la voluntad colectiva. Durante las dos décadas siguientes recorrimos aproximadamente 180 grados de esa espiral. La reforma de 1996 condensó la presión social y el esfuerzo —tardío, pero real— del régimen postrevolucionario por responder a las exigencias de equidad, autonomía electoral y competencia efectiva....