miércoles, 28 de diciembre de 2016

No fue…, ¿será…?

Santos inocentes...
Dulce María Sauri Riancho
Miércoles 31 agosto de 2016: víspera del IV Informe presidencial. Enrique Peña Nieto y Donald Trump se reúnen, a invitación del primero, en la residencia oficial de Los Pinos. En conferencia de prensa que siguió a la entrevista privada, Peña Nieto estaba a la expectativa de recibir una disculpa por parte del candidato republicano ante sus reiterados dichos descalificatorios sobre los mexicanos en general, muy particularmente los residentes en Estados Unidos, a los cuales había tachado de violadores y narcotraficantes. Casi al término, perdidas las esperanzas, Peña Nieto esbozó una firme sonrisa que enmarcó sus palabras: “En presencia de los medios de comunicación y del señor Trump, quiero dejar claramente establecido que México rechaza categóricamente la edificación de un muro que divida a dos naciones con lazos comunes entretejidos por sus pueblos a lo largo de los años. Por el contrario, el pueblo y el gobierno de México reforzarán sus esfuerzos por construir puentes que resuelvan los graves problemas comunes de inseguridad por el tráfico transfronterizo de armas, dinero y drogas”. A continuación, el presidente de México añadió: “Colaboración y corresponsabilidad, sí; descalificación y amenazas, no”. El abrupto final de la entrevista de prensa mostró el desconcierto que imperó en el equipo del republicano, quien sorprendido, se volteó hacia sus acompañantes para inquirir: “¿No me dijeron que Peña Nieto estaba ‘planchado’?”. Al fondo del pasillo, un retrato de Benito Juárez parecía dominar el escenario, como diciendo: “Viniste por lana, saliste trasquilado”. Los especialistas consideran que el frustrado viaje a México se encuentra entre las causas de la derrota del republicano ante la demócrata Hillary Clinton.

Viernes 11 de noviembre del 2016: la Cámara de Diputados aprueba el Presupuesto de Egresos de la Federación 2017 por 4 billones, 888 mil 893 millones de pesos. Aun cuando las asignaciones destinadas al financiamiento de los partidos políticos y al Instituto Nacional Electoral representan apenas el 0.3% del total aprobado (15 mil 71 millones de pesos), los legisladores decidieron realizar las reformas correspondientes a distintos ordenamientos jurídicos para recortarlo a la mitad. En el mismo sentido, las cámaras de Senadores y de Diputados promovieron una reducción al 50% de los recursos destinados a las dietas y demás prestaciones de los legisladores. La comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados realizó un cuidadoso análisis de las partidas destinadas a Comunicación Social en los diferentes ramos administrativos del Poder Ejecutivo, así como los correspondientes en los Poderes y Entes Autónomos con el propósito de abatirlas al mínimo. La Cámara de Diputados reconoció que las cantidades obtenidas por estos ahorros tienen una limitada relevancia económica ante la magnitud de los recursos del Presupuesto 2017. Sin embargo, estos montos representan muestra indubitable del propósito expresado por el gobierno y los poderes de dotar de un presupuesto austero a la administración pública federal. “El sacrificio por la casa empieza”, así lo expresaron distintos legisladores entrevistados en relación con este inédito suceso.

Miércoles 14 de diciembre 2016: El presidente de la república, en mensaje a la Nación, informó de su determinación de establecer un calendario de repliegue de las Fuerzas Armadas a sus cuarteles, que abarcará tanto al personal del Ejército mexicano como de la Marina Armada de México. El periodo de retirada dará inicio en enero de 2017 en aquellas entidades con mejores indicadores de seguridad y se prolongará hasta junio de 2018, cuando habrán de retornar a sus cuarteles en los estados de Guerrero, Michoacán y Tamaulipas. A través del secretario de Gobernación, el Ejecutivo federal se comprometió a presentar el programa detallado del retiro de las tropas mes por mes para las 32 entidades federativas antes de finalizar el año.

Martes 27 de diciembre del 2016: El Ejecutivo federal, ante el rechazo generalizado de ambientalistas y defensores de la soberanía estatal, decidió retirar la controversia constitucional interpuesta contra el gobierno de Yucatán por la expedición del decreto 418/2016, por el cual se declara a la entidad como zona libre de cultivos transgénicos. Los argumentos vertidos en la discusión pública suscitada a raíz de la interposición de este recurso tuvieron eco en el presidente de la república, quien le ordenó al jefe de la Consejería Jurídica de la Presidencia retirar el recurso presentado ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En consecuencia, queda firme el mecanismo jurídico de protección de los apicultores y milperos yucatecos, amenazados por la indeseada polinización procedente de plantas transgénicas que se pretendían cultivar en la zona.

Miércoles 28 de diciembre de 2016: En sorpresiva decisión, la Comisión Permanente del Congreso de la Unión convocó al Senado de la República para un periodo extraordinario de sesiones, una vez que se logró el consenso entre las fuerzas políticas para el nombramiento del Fiscal Anticorrupción. El licenciado Diego Valadez, distinguido jurista de amplia experiencia legislativa y en la procuración de justicia, será designado como primer fiscal. Con este trascendental paso se pone en marcha el sistema Anticorrupción. En el próximo mes de enero serán electos los cinco ciudadan@s integrantes del Comité de Participación Ciudadana; se barajan los nombres del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, del doctor Juan Ramón de la Fuente, de la doctora Clara Judisman, entre otros personajes de gran prestigio y legitimidad en la sociedad mexicana.


Hoy es día de los Santos Inocentes. La conmemoración de la matanza de niños varones menores de dos años de edad ordenada por Herodes I, con objeto de deshacerse del recién nacido Jesús de Nazaret; dos mil años después se ha transformado en el día de las bromas y chistes. Pero también es ocasión para presentar noticias que, disfrazadas con el manto del humor, buscan abrirse paso como un “pudo haber sido y no fue”. “Inocente palomita que te dejaste engañar: hoy por ser día 28 en nadie debes confiar”. ¿Y si lo hacemos? ¿Si confiamos en que somos capaces de cambiar el curso de una historia con la que no estamos conformes? ¿Inocentes o audaces? ¿O las dos cosas? ¡Feliz 2017!— Mérida, Yucatán.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Hechos y cosas 2016. Huella de esperanza

Dulce María Sauri Riancho
Ante la cercanía de la Navidad, decidí compartir con ustedes un regalo, amig@s lectores. Se trata de una “garrafa de optimismo” que reservo para los días grises, que desafortunadamente nos acompañaron casi todo 2016. Llenar mi recipiente significó escudriñar en mi memoria sobre aquellos acontecimientos del último año que dejaron una huella de esperanza para afrontar el futuro. Hechos, algunos de gran importancia social, otros con repercusión en su entorno inmediato, que demuestran cómo, a pesar del ambiente negativo, se conciben y realizan esfuerzos que ayudan a combatir el desánimo y renovar las ganas de luchar. A continuación verán una selección de temas y eventos, todo lo arbitraria y subjetiva que resulta cualquier calificación cuando la realiza una sola persona, en este caso quien esto escribe.

1.— La Universidad Politécnica de Yucatán (UPY). Primer centro de educación superior en el país vinculado estrechamente a la Industria de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), así como su alta especialización en “tecnologías disruptivas” que son aquellas que se plantean cambios radicales en la innovación. El rector fundador de la UPY, Gildardo Sánchez Ante, con especialidad en Robótica e Inteligencia Artificial, tendrá a su cargo la formación bilingüe de 150 jóvenes, que cursarán sus materias en inglés y castellano. Por si fuera poco, la construcción de sus instalaciones se realizó en un tiempo récord, sólo equiparable a los ocho meses empleados en la edificación del estadio “Salvador Alvarado” hace más de 75 años.
 
2.— Zona Económica Especial para Yucatán. Los legisladores federales lograron incluir al estado entre las entidades donde se instalarán áreas que gozarán de privilegios fiscales y de infraestructura productiva que permitan generar empleos de calidad. En el caso yucateco, se eligió al municipio de Progreso para albergar a las empresas orientadas al mercado de las tecnologías de la información, preferentemente.

3.— “Escudo Yucatán”. Esta estrategia encaminada a consolidar las políticas públicas en materia de seguridad y garantizar a los yucatecos el pleno ejercicio del derecho a una vida libre de violencia constituye el reconocimiento oficial de la necesidad de no “dormirnos en los laureles” de la complacencia, que tal parecía había invadido al gobierno y a algunos sectores de la sociedad. Si bien “Escudo” está dirigido principalmente al combate del crimen organizado, debe repercutir en la disminución del flagelo del robo y asalto a casas y negocios, entre otros delitos que no llegan a los titulares periodísticos pero que afectan la vida de miles de familias yucatecas.

4.— La renovada atención sobre el Arrecife Alacranes. El ilegal aterrizaje de un helicóptero en uno de sus islotes y la notoriedad de sus pasajeros atrajo el interés de miles de observadores de México y el extranjero, preocupados por el deterioro del frágil ecosistema. De un mal —la irrupción potencialmente dañina de una aeronave— surgió un bien: encabezados por Ignacio Ponce Manzanilla, surgió el proyecto cívico para proteger el parque-arrecife, que sumará a las autoridades responsables de esta área natural protegida con un grupo de empresarios, investigadores, académicos y ciudadanos interesados en la preservación de esta joya de la naturaleza.

5.— Las “Abuelas de la Plaza Grande”. Sábado tras sábado, un grupo integrado principalmente por mujeres de la tercera edad se reúne frente a Palacio de Gobierno para demandar la actuación de las autoridades contra quienes las defraudaron, quitándoles el ahorro de toda su vida. Los culpables están en la cárcel, pero el problema de la devolución de sus recursos aún subsiste. Y ellas siguen protestando, confiadas en la Justicia de Yucatán.
6.— Los Ciclo-Turixes y las Luciérnagas. Decididos a hacer de la bicicleta un medio de transporte económico y recreativo seguro, estos colectivos han pugnado por hacer visible la falta de infraestructura vial y de normas adecuadas que protejan la vida de los miles de ciclistas de Mérida y otras partes del estado. Al mismo tiempo, han impulsado los paseos nocturnos, de reconocimiento y “apropiación” de las calles citadinas.

7.— Yucatán, libre de cultivos transgénicos. El decreto 418/2016, publicado el 26 de octubre pasado, establece a la entidad como zona libre de cultivos agrícolas con organismos genéticamente modificados. En el vecino estado de Campeche, los apicultores mayas libran actualmente una batalla legal contra la siembra de soya con semillas modificadas, cuyo polen altera la miel producida en sus colmenas. La contaminación de las aguas subterráneas con pesticidas y plaguicidas necesarios para lograr este tipo de cultivos ocasionan graves daños a la salud humana. Los adversarios a estas medidas son “pesos completos” de la agroquímica, compañías transnacionales que intentarán afectar o detener la aplicación de este decreto.

8.— La Feria de la Lectura de Yucatán. Siguiendo el buen ejemplo de la Universidad de Guadalajara, que organiza su FIL desde hace 30 años, en marzo pasado se celebró la 5a. edición de la FILEY, patrocinada por la Universidad Autónoma de Yucatán. Miles de personas de todas las edades recorrieron los stands donde se ofrecían numerosos títulos para todos los gustos. Simultáneamente se realizaron presentaciones de libros y coloquios que reunieron a especialistas y académicos, como UC Mexicanistas. Ojalá que las restricciones presupuestales que se avizoran para 2017 no lastimen este proyecto universitario y de la sociedad yucateca. Baste recordar que la hoy prestigiada FIL resistió exitosamente la crisis de 1995, cuando apenas organizaba su novena edición.


Decía Mario Benedetti que: “Un pesimista es sólo un optimista bien informado”. No pretendo enmendarle la plana a este extraordinario literato, mucho menos con el ramplón “contemos también lo bueno”. Sin embargo, cosas positivas han surgido a pesar de la adversidad. Aquí y en otras partes. En esta era de Trump, vale recordar el dicho de Winston Churchill: “Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad; un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”. Tomo la primera parte para mi garrafa. Y a seguir adelante.— Mérida, Yucatán.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Ingresos y Presupuesto 2017. Leyes reinas

Dulce María Sauri Riancho
En tiempo, como cada año, el Ejecutivo del estado entregó al Congreso su llamado “Paquete económico”, que en esta ocasión comprende siete iniciativas y reformas de ley. La Ley de Ingresos y el Presupuesto son las dos “reinas” anuales, pues la primera, una vez aprobada por el Congreso, determinará los impuestos, derechos, productos y aprovechamientos que deberán pagar los ciudadanos al gobierno estatal y en la segunda, el Presupuesto, se presenta el destino final de esos recursos que salen de nuestros bolsillos. Por eso, conocer, preocuparse y atender a la información generada en torno al proceso de aprobación de las leyes hacendarias ayudará a prevenir “sorpresas” desagradables o quizá, desde una perspectiva optimista, a tranquilizar ánimos cuando observamos disposición gubernamental para atender responsablemente contingencias futuras. Ante el difícil escenario nacional, las finanzas estatales resentirán el impacto de la reducción del llamado “gasto federalizado”, que disminuirá tanto para los convenios de descentralización, la protección social en salud (Seguro Popular) y en el delicado ramo 23, Provisiones Salariales y Económicas. Por eso es más relevante el proyecto estatal de ingresos para 2017, que se calcu- lan en casi 40 mil millones de pesos. Del total para el próximo año, 17 pesos de cada 100 provendrán de ingresos propios, en tanto que el resto corresponderá a participaciones, aportaciones y otros convenios con la federación y créditos contraídos.

¿Cómo se pretende gastar el dinero que se estima recaudar en 2017? La mayor parte estará a cargo del Ejecutivo. Sesenta y uno de cada 100 pesos serán ejercidos por las secretarías y destinados a programas estatales; 26.2 pesos, entre instituciones como el Indemaya, la Junta de Electrificación del Estado, la Japay, el Cecitey, Colegio de Bachilleres, etcétera; al Isstey corresponderán 3.5 pesos y la cifra restante se divide entre los poderes Legislativo (50 centavos), Judicial (1.3 pesos), Canal 13 y la Fábrica de Postes (10 centavos), los organismos autónomos, como el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (Iepac), y la Comisión Estatal de Derechos Humanos (7.2 pesos) y menos de un peso (88 centavos), al servicio de la deuda estatal.

Por arriba, parece que se pretende realizar un reparto equitativo de los recursos. Sin embargo, al descender a las “tripas” de las asignaciones, algunas dependencias y programas se verán virtualmente condenados a la inmovilidad si no hay una reconsideración de la propuesta del Ejecutivo. El caso más dramático corresponde a la secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (Seduma), que tanta visibilidad ha tenido en los últimos días, por ser la protagonista de un acuerdo histórico para declarar a la Península de Yucatán como territorio libre de transgénicos. Es la misma dependencia que tendrá a su cargo el cumplimiento del compromiso adoptado en Cancún, en días pasados, para restaurar el 20% del total de los arrecifes peninsulares y el 30% de los sistemas de las dunas costeras. Como Bartola, la Seduma tendrá que hacerlo con “dos pesos” pues su presupuesto se verá reducido a casi la mitad. Con estas limitaciones, la Seduma deberá realizar las acciones para “implementar las medidas de mitigación y adaptación para el cambio climático”. Además, la Coordinación Metropolitana de Yucatán (Comey), la otrora rica de la familia que en años pasados había logrado obtener importantes recursos federales para la realización de obras en Mérida y los municipios conurbados, se quedó “seca”, pues sólo dispondrá de 45 millones, cuando este año manejó casi 105 millones de pesos.

A pesar de que en los Anexos que acompañan la iniciativa de Presupuesto existe un apartado denominado “Asignaciones presupuestales para la Igualdad entre Mujeres y Hombres”, la dependencia encargada de impulsar los programas y las acciones vinculadas a este objetivo, el Instituto para la Igualdad, disminuirá casi en 2% sus recursos. Del Indemaya mejor ni hablamos. Ojalá que el organismo federal, la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) lo proteja, porque si no es así, sólo dispondrá escasamente para pagar los sueldos de su personal.

En este proyecto de Presupuesto queda claramente definida la estrategia para concluir las grandes obras públicas del sexenio, como el Centro Internacional de Congresos y el Palacio de la Música. Sin embargo, otras dependencias, como la Junta de Electrificación del Estado, la Japay y el Instituto para la Construcción de Obra Pública registran descensos, en buena medida atribuibles a la disminución de recursos provenientes del austero Presupuesto federal para 2017. Otras dependencias y programas presentan aumentos, algunos considerables, de sus presupuestos. Tal es el caso, por ejemplo, del Instituto Yucateco de Emprendedores, el Fideicomiso para la Promoción Turística y los servicios de salud, incluyendo hospitales como el México-Corea. Es también significativo el esfuerzo presupuestal destinado a los 13 centros de educación superior dependientes del estado, entre los cuales destaca la nueva Universidad Politécnica de Yucatán.

Es cierto que el proyecto de Presupuesto de Egresos del Estado 2017 es conservador y cauteloso. No hay otra manera de enfrentar el incierto entorno nacional e internacional. Como debe de ser en el 5o. año de gobierno, está enfocado principalmente en consolidar las acciones y las obras emprendidas en los cuatro anteriores. La información sobre los programas y proyectos con inversiones plurianuales es amplia, así como la correspondiente a la Deuda Pública y a los proyectos de Asociación Público-Privada (Anexo 30). De su lectura puntual se desprenden otras preocupaciones, como la donación anual al Teletón que permite operar al CRIT. En este proyecto de egresos se anuncia el fin del convenio para el suministro de recursos por parte del estado al concluir el año próximo. ¿Cuál será la alternativa para este centro y los miles de niñ@s que ahí son atendidos? ¿Se hará cargo el DIF en 2018?

Hubo un sólido trabajo para integrar el proyecto de presupuesto de egresos 2017. Fácil de consultar, con información útil para comprender las acciones gubernamentales el próximo año, brinda abundante información, como el número de empleados públicos estatales, incluyendo al magisterio, que asciende a 59,885 plazas. Sólo lamento que ninguna de las siete iniciativas de ley que formaron el “paquete económico” estatal 2017, incluyendo el Presupuesto, haya sido “subida” a las páginas de internet ni del Ejecutivo ni del Congreso del Estado. Mucho esfuerzo para quedar en un pequeño círculo. La transparencia vale la pena. Tienen con qué. ¿Por qué no lo hacen?— Mérida, Yucatán. 

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Adiós Carstens. Entre el Yo y el Nosotros

Dulce María Sauri Riancho
Se va Agustín Carstens del Banco de México. No estamos acostumbrados a que un alto funcionario anuncie su partida ocho meses antes de hacerla efectiva, en julio de 2017. Menos todavía, cuando el anuncio corresponde a su elección como gerente ejecutivo del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés). Esta nueva responsabilidad es, sin duda, un ascenso para el doctor Carstens, pues tendrá a su cargo asistir a más de 60 bancos centrales de todo el mundo en la promoción de la estabilidad monetaria y financiera en sus propios países y, por consiguiente, a escala mundial.
Nadie le cuenta a Carstens sobre la administración de las reservas internacionales, o sobre la negociación de la deuda externa o las formas de intervención del banco central en los mercados cambiarios y de dinero. Lo hizo desde abajo, como responsable directo, antes de ascender en el escalafón y dar el salto a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público como subsecretario durante el gobierno de Vicente Fox. No concluyó el sexenio, pues se incorporó al Fondo Monetario Internacional como subdirector en 2003. En 2006, Felipe Calderón lo nombró secretario de Hacienda y, en 2009, el presidente de la república lo propuso como gobernador del Banco de México, en sustitución de Guillermo Ortiz, quien duró 12 años al frente de la institución. En Banxico, antes de ser su gobernador, fue tesorero y director general de Investigación Económica.
Pero Carstens se va. En otras condiciones, sería la primera en celebrar el nombramiento de un mexicano para tan relevante responsabilidad internacional. Pero no puedo. Tengo la sensación de abandono, de que el todavía gobernador del Banxico parte hacia nuevos horizontes justamente cuando arrecia una tormenta que amenaza convertirse en huracán, con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos.

Dos cuestiones me preocupan particularmente. La primera tiene que ver con los rumores de serias diferencias en la conducción de la política económica entre los dos actores principales: Banco de México y Secretaría de Hacienda (SHCP). La segunda tiene que ver con algo más profundo, con un cuestionamiento sobre principios éticos y morales en la conducta de los servidores públicos, así como la responsabilidad social presente en sus decisiones personales. Abordemos el run-run acerca de los desacuerdos sobre el rumbo de la macroeconomía. Los especialistas señalan cuatro puntos de discrepancia. El primero se refiere al manejo del déficit fiscal y el endeudamiento público, a los cuales el Banco central atribuye el deterioro de la cuenta corriente de la balanza de pagos y, ¡ojo!, la depreciación del tipo de cambio. La segunda diferencia se relaciona con el uso del remanente del Banco de México, que proviene de las ganancias que obtiene cuando compra dólares más baratos que su precio de venta. Es mucho dinero, pero su fuente principal, el petróleo, enfrenta serios problemas. Hacienda, de acuerdo con los legisladores, ha utilizado estas cantidades multimillonarias para cubrir el déficit presupuestal, en tanto que Banxico insiste en que estos remanentes sean aplicados para reducir la deuda pública y, por tanto, los intereses que se pagan por ella. El uso de las reservas internacionales del país, que ascienden a más de 174 mil millones de dólares (174,077. 8 millones de dólares americanos, 25/11/2016), es otro punto de discrepancia. Hacienda quiere que este dinero se emplee en la estabilización del tipo de cambio, en tanto que Banxico prefiere conservarlo, antes que malbaratarlo pues reconoce como insaciable la sed de dólares de los capitales especulativos internacionales. El manejo de las tasas de interés también arroja diferencias, pues Banxico las ha incrementado para intentar prevenir el incremento del déficit fiscal, en tanto que Hacienda se resiste, pues aumentarlas, como sucedió en días pasados, encarece el pago de intereses de la deuda pública. Ninguno de los cuatro puntos de discrepancia es un asunto menor, sino puros “garbanzos de a libra”. ¿Quién se puede enfrentar a Hacienda y a sus políticas? Solamente un órgano constitucional autónomo, como es el Banco de México, un consejo integrado por cinco personas, una de ellas, el gobernador Carstens, con libertad de criterio y facultades legales para cumplir su encomienda.

¿Debió permanecer Agustín Carstens al frente de Banxico hasta concluir su periodo dentro de cinco años? ¿Tiene derecho a tomar una oportunidad personal de ascenso y satisfacción profesional, aun a costa de incrementar los riesgos que enfrenta el país? ¿Cuánto y hasta dónde podemos exigirle a los servidores públicos, en especial a quienes encabezan órganos constitucionales autónomos, anteponer su responsabilidad institucional a deseadas promociones personales? Ser autónomos no es sólo una definición constitucional y legal, sino una actitud y un compromiso, que algunas veces requiere del sacrificio de legítimos intereses personales.

La autonomía del Banco de México es pieza angular de la percepción social sobre la estabilidad económica. Ahora más que nunca, el prestigio personal y la formación académica son exigencias indispensables para quien aspire a suceder a Carstens. En otras circunstancias, José Antonio Meade reuniría las cualidades indispensables para desempeñar el cargo. Pero Hacienda no aguanta otro cambio de titular. Un subordinado suyo, subsecretario, no sería opción en medio de la emergencia. Esperaría que el presidente Peña Nieto volteara a ver a personajes como Pedro Aspe, con la experiencia de haber cruzado zonas de turbulencia, como fue la renegociación de la deuda externa de 1990. O que lograra el “fichaje” de José Ángel Gurría, actual secretario general de la OCDE. No hay muchas opciones: la confianza internacional es indispensable.— Mérida, Yucatán.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Resultados del "Buen Fin". Ricos y tarjetas...

Dulce María Sauri Riancho
Adiós a Fidel. Me quedo con su utopía de la Igualdad

La intensa movilización registrada durante el “Buen Fin” pareció ajena a la tormenta económica que pretende desatar Donald Trump sobre México. Las expectativas de ventas se rebasaron, al incrementarse 8% en lugar del 5% proyectado. Se calcula que en la capital del país se registraron ventas por 23 mil millones de pesos, 25% del total nacional, estimado en 88 mil millones de pesos. En Yucatán, las ventas realizadas superaron los 6 mil millones de pesos.
No es suficiente explicación el adelanto parcial del aguinaldo. Creo más bien que fue el efecto “tarjeta” el que influyó significativamente en el auge de compras. Por eso acudí al informe del Banco de México, titulado “Indicadores Básicos de Tarjetas de Crédito”, de junio de 2016. En él se consigna que en esa fecha existían 23.4 millones de tarjetas de crédito, con un saldo de casi 306 mil millones de pesos. Del total de tarjetas, 10.6% corresponden al nivel Platino; 29.4% al nivel Oro y 60%, al Clásico. Sólo el 52% utiliza las tarjetas como crédito, por el cual pagan efectivamente intereses mensuales. En cambio, el 48% de los usuarios liquida la totalidad de su saldo cada mes, para no causar intereses; para ellos las tarjetas son medios de pago, en vez de dinero en efectivo. A éstos se les denomina “totaleros”, de los cuales el 52% posee una tarjeta de nivel Platino; el 50%, Oro y el 47%, Clásico. Ya veremos si el próximo año se mantiene la tasa de morosidad (no pago) del 5%, o si se incrementa como parte de la difícil “cuesta de enero”.

Aún con estos datos sobre tarjetas de crédito y la presunción de su “planchado” durante el “Buen Fin”, no encontraba elementos que me permitieran aclarar las causas de la proliferación de centros comerciales y la apertura de lujosas tiendas que ofrecen productos dirigidos a la población de altos ingresos. Con esta inquietud en mente, me topé con un reportaje de Expansión-Inmobiliario, titulado “México Suntuoso”, donde se señala que nuestro país es el mercado de lujo “más importante de América Latina” y el octavo en el mundo. Una minoría no tan pequeña, estimada en 16.8 millones de mexicanos, 14% del total, tienen el perfil “Affluent”, es decir, poseen el nivel más alto de vida y de ingresos de México. El mercado nacional de lujo está valuado en 14 mil millones de dólares americanos (280 mil millones de pesos, al tipo de cambio de 20 pesos por dólar). Aun en medio de la inestable situación económica, se proyecta un crecimiento espectacular del 34% para el mercado nacional de los bienes de lujo en 2019, muy superior de un estimado mundial del 5% anual. El 58% de este grupo privilegiado está compuesto por hombres y el 42% por mujeres. La mitad de las y los afortunados tienen entre 36 y 50 años y el 62% son empresarios. Entre el “top” de los consumidores también hay diferencias. De acuerdo con esta investigación, el 48.6% pertenecen al grupo A/B, con ingresos superiores a 80,000 pesos mensuales. Son los que “compran autos, joyas, viajes, ropa y yates”. Un poco más abajo, con ingresos entre 40,000 y 80,000 pesos mensuales, están los que enfrentan limitantes para invertir y ahorrar para el futuro, pero que gastan como si pertenecieran al estrato superior, porque “su comportamiento de consumo es aspiracional”: quieren parecerse a los más ricos, así sea a costa de endeudarse. Para ilustrar esta aseveración, el reportaje aludido señala que el 6.4% de los hogares urbanos están en condiciones de adquirir una propiedad de 6.5 millones de pesos, “en las zonas más exclusivas”. La élite de este grupo de privilegiados está compuesta por un exclusivo número de 198,361 mexicanos mayores de 15 años, menos del medio por ciento (0.47%) del total, que poseen una riqueza que va de un millón de dólares en adelante. La estimación consignada en el reportaje aludido señala que en 2025 aumentarán hasta 297,000 personas. En este “mapa de la riqueza”, la mayoría se ubica en Ciudad de México, Nuevo León, Jalisco, Querétaro, Estado de México y Quintana Roo. Yucatán aparece en el cuarto lugar por el número de distribuidoras de automóviles de lujo (con valor entre $419,000 y 4.5 millones de pesos) instaladas en una entidad. En Mérida existen 8 establecimientos de este tipo, misma cifra que en Nuevo León. Nuestro país concentra el 36% de los centros comerciales de América Latina (661 de un total de 1,850), donde se pueden encontrar exclusivas marcas, identificadas con el lujo a nivel mundial.

La explicación del consumo de lujo como motor del comercio no es para enorgullecernos.

Pinta la polarización social y la concentración del ingreso, en contrapartida con la necesidad de fortalecer el mercado interno y hacerlo poniendo por delante el consumo de productos nacionales.


Me imagino que al selecto número de millonarios en dólares poco preocupa la depreciación del peso y sus consecuencias sobre la inflación. Revisar las políticas fiscales y hacendarias demanda considerar gravar a las personas que más pueden aportar al desarrollo nacional. Y aligerar la carga de las empresas para que puedan invertir, crecer y competir exitosamente en los mercados, donde los consumidores propietarios de las tarjetas Clásica y Oro puedan emplearlas con la certidumbre de pagar sus créditos.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Violencia contra mujeres. Daños colaterales

Dulce María Sauri Riancho
¿Cómo estaríamos conmemorando el día dedicado a reforzar la lucha contra la violencia hacia las mujeres si Hillary Clinton hubiese ganado la presidencia de los Estados Unidos? Aparentemente no existe relación entre un suceso electoral allá y los problemas de violencia e inseguridad que viven millones de mujeres y niñas mexicanas. Pero la hay por dos razones: la primera, por el perfil y las actitudes de quien se impuso en la carrera presidencial norteamericana. La segunda, porque la derrota de Clinton reforzó la discusión sobre el machismo soterrado, presente hasta en una sociedad que considerábamos muy avanzada en los temas de igualdad de género. El próximo presidente de los Estados Unidos mostró durante su campaña rasgos de discriminación hacia las mujeres, así como su “cosificación”, al considerarlas exclusivamente como objetos de uso y deleite masculino. El “efecto imitación” de la conducta del hoy presidente electo, es demoledor para las causas de la igualdad de las mujeres. Su triunfo dio legitimidad a todos aquellos hombres que simplemente se niegan a aceptar la participación femenina en la toma de decisiones sobre asuntos públicos. Fue como destapar una cloaca, de la que están emergiendo las resistencias –antes ocultas, ahora abiertas- a considerar a las mujeres con iguales derechos a participar. La cultura patriarcal resurgió con vigor renovado. Observemos las fotografías de sus colaboradores, donde el único rostro femenino que aparece es el de Ivanka, su hija.

Bajo la influencia de Trump, se presentará la amenaza de un verdadero retroceso en los temas y causas de las mujeres, desde su participación política, hasta derechos relacionados con la educación y la salud. El riesgo no se detiene en ese punto, sino que el lenguaje procaz y descalificador de Donald Trump crea condiciones para incrementar la violencia por cuestión de género. Este personaje dijo hace algunos años: Estoy automáticamente atraído por las mujeres hermosas. Simplemente empiezo a besarlas. Es como un imán. Beso, ni siquiera espero. Cuando eres una celebridad, te dejan hacerlo. Puedes hacer cualquier cosa. Agarrarles por el *****. Puedes hacer de todo”. Tenía entonces, 2005, el poder para imponer sus caprichos y deseos sobre un grupo. Ahora lo puede tener para hacerlo sobre toda una nación. En el imaginario machista, suena como disparo de salida de una carrera para recuperar supuestos privilegios perdidos frente a la igualdad de género. En la Casa Blanca de Washington cabe esperar un ambiente enrarecido para las mujeres que ahí trabajen, posiblemente extendidos a otros espacios públicos, donde el sometimiento y la vejación pueden constituirse en la única vía para conservar sus empleos. Es difícil imaginar mayor violencia: verbal, psicológica, laboral, sexual.

En México, desafortunadamente, la violencia contra las mujeres sigue presente. El INEGI ha documentado que cerca de dos tercios, 63 de cada 100 mujeres de 15 años y más, ha experimentado al menos un acto de violencia de cualquier tipo, ya sea emocional, física, sexual, económica, patrimonial, y discriminación laboral. Quien agrede puede ser la pareja: esposo o novio, algún familiar, compañero de escuela o del trabajo, alguna autoridad escolar o laboral. Aun así, se han registrado avances. El Sistema Nacional contra la Violencia hacia las Mujeres, coordina al gobierno y a la sociedad para diseñar y aplicar programas y acciones en la materia. A través del programa PAIMEF (Programa de Apoyo a las Instancias de Mujeres en las Entidades Federativas) de INDESOL, los institutos estatales de las mujeres reciben recursos federales para prevenir y atender a las mujeres en situación de violencia, cuyo origen en numerosos casos proviene precisamente de su hogar, donde tendrían que sentirse más seguras. La figura del feminicidio, entendida como la privación de la vida de una mujer por su condición de género, se ha implantado jurídicamente en varios estados, entre otros, Yucatán, aunque los fallos judiciales aún dejan mucho que desear. Pero a partir de 2015 se ha recrudecido la violencia política, la que se ejerce contra representantes populares, funcionarias públicas y otras figuras de autoridad femenina, por su condición de género. El establecimiento del principio de la Paridad en las candidaturas al Congreso, federal y de los estados, se ha hecho extensiva a los ayuntamientos en la mayoría de las entidades, tanto a nivel de planillas de regidores -50 por ciento para cada sexo- como en las candidaturas a las presidencias municipales, -mitad mujeres y mitad hombres. Para algunos hombres, ha sido un juego de “suma cero”, es decir, que las mujeres ganan espacios porque ellos los pierden. El enfoque de derechos no ha sido suficiente para restañar heridas. Así se ha demostrado en Chiapas, donde varias mujeres resultaron electas para encabezar los cabildos de sus municipios. Tanto Rosa Pérez, en Chenalhó, como María Gloria Sánchez, de Oxchuc, fueron obligadas a renunciar. Son mujeres; los usos y costumbres locales no toleran que ellas puedan gobernar, aún habiendo obtenido la mayoría de los votos.


Afuera, la elección que favoreció a Donald Trump en los Estados Unidos, trajo consigo “daños colaterales” a las causas relacionadas con el derecho a la Igualdad de las mujeres en el mundo que no podemos ignorar. Adentro, los fenómenos de violencia política por condición de género comienzan a mostrar la resistencia masculina frente a los cambios que han abierto paso a una mayor participación de las mujeres en los asuntos públicos. Este 25 de noviembre habremos de recargar baterías, mujeres y hombres, para seguir luchando por el derecho de las mujeres a vivir en paz. 

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Gobierno de Trump. Los primeros 100 días

Dulce María Sauri Riancho
Qué hacer. Es la pregunta que se escucha incesantemente desde que Donald Trump resultó electo presidente de los Estados Unidos. Lo mismo en la Unión Europea que en Asia, en Medio Oriente o América Latina, el futuro inmediato parece rodeado de incertidumbre. Se visualiza un grave retroceso en materia de derechos humanos y un aumento de las tensiones políticas y económicas en el mundo. México figura en primer lugar de la larga lista de posibles afectados. Los rumores abundan.

La revisión del “Contrato de Donald Trump con los votantes americanos” podría darnos un piso sólido para conocer las acciones previstas en el “plan de acción de los primeros 100 días de gobierno” que, como el “Te lo firmo, te lo cumplo” de Peña Nieto, fue pieza fundamental de la estrategia para convencer a millones de norteamericanos de votar por él.
(El Plan) “es un contrato entre mí mismo (Trump) y los votantes americanos”, que se compromete a restaurar “honestidad y rendición de cuentas, y traer el cambio a Washington”. Contiene seis medidas “para limpiar de corrupción” y de colusión al aparato de gobierno que reside en la capital americana; siete acciones “para proteger a los trabajadores americanos”; cinco, para “restaurar la seguridad y el estado constitucional de derecho”; dos medidas para “aliviar” los impuestos de la clase media; el fin de la tolerancia al “offshore” para las transnacionales norteamericanas; incentivos fiscales para la inversión en infraestructura a través de la asociación público-privada. El “plan de los 100 días” anuncia también la expedición de una serie de actas, compromisos detallados para cada tema de interés. Trump propuso un acta especial para “limpiar la corrupción” en Washington en los primeros tres meses de su gobierno. Actas y acciones deberán estar instrumentadas antes del 1 de mayo del año próximo, cuando cumpla el plazo del “contrato” suscrito por el nuevo presidente, que tomará posesión el 20 de enero.
“Piensa en lo mejor; prepárate para lo peor” podría ser la máxima adoptada para transitar por estos días de incertidumbre y temor. No dudo que Donald Trump cumplirá sus promesas de los primeros 100 días. Se juega su credibilidad y su imagen de “rebelde” frente al statu quo que encarnó en la burocracia de Washington. Prepararnos para lo peor significa, en el caso de México, aceptar abiertamente que sufriremos la inmediata presión para renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Dos son los sectores económicos en principal riesgo: la industria automotriz instalada por las ventajas de acceso a la Unión Americana y los exportadores de hortalizas y frutas.

El muro

Deliberadamente he dejado a un lado la amenaza de construir un muro que proteja a Estados Unidos de las “invasiones bárbaras” procedentes del Sur. Lo hago porque ya han sido edificadas altas murallas de ladrillo y acero en cientos de kilómetros de frontera entre los dos países, además de que la historia ha demostrado una y otra vez su inutilidad. Preocupan las remesas de los mexicanos, que podrían ser gravadas con un impuesto a las transacciones, so pretexto de pagar el muro. Se sumaría a la persecución en el caso de los indocumentados, o del hostigamiento y discriminación, para quienes legalmente viven en los Estados Unidos. Cumplir la promesa de los 100 días respecto a la deportación de personas recluidas en las cárceles o con antecedentes criminales representará una enorme carga para el aparato penitenciario y la organización social en muchas regiones de México. No parece que haya más alternativa que admitirlos, no sólo por razones humanitarias, sino también porque pende la amenaza de cancelar las visas norteamericanas para todos los ciudadanos mexicanos si las autoridades locales se niegan a aceptar la repatriación de los presuntos delincuentes.

Salgamos de nuestra burbuja de ilusiones. Trump ya llegó y va a gobernar. No es cierto que las reacciones en su contra van a permanecer por siempre. La atracción que representa la promesa de reducir significativamente el impuesto sobre la renta para las familias de clase media y el descenso del 35% al 15% de la tasa impositiva para las empresas le ha ganado tempranas simpatías al magnate. Forman parte de las medidas de los primeros 100 días. Tiene a las dos cámaras del Congreso para aprobarlas sin mayor discusión. Hasta las transnacionales norteamericanas tendrán su tajada del pastel, pues además de la expectativa de enormes inversiones en infraestructura y de la liberación de las restricciones para construir gasoductos y explotar petróleo y gas, podrán repatriar utilidades con una tasa impositiva del 10%. Qué vaya a pasar cuando las políticas proteccionistas eleven los precios de los bienes y servicios en los Estados Unidos es otra parte de la historia. Primero, los caramelos de la luna de miel. Después vendrá el duro enfrentamiento con China, acreedor y verdadera fuente de problemas para el nuevo presidente.

Extraño una matriz FODA para México en esta coyuntura, aquella que establece Fortalezas y Debilidades, Amenazas y Oportunidades. Más todavía, añoro una adecuada comunicación de este análisis a la sociedad mexicana por parte de los funcionarios gubernamentales. El optimismo motivacional al estilo de Miguel Ángel Cornejo no ayuda. Menos el pesimismo paralizante. Rechazo aquellas expresiones y actitudes que pretenden comunicar “aquí no pasa nada”. En esta coyuntura sólo sirve el pensamiento lúcido y la actitud valiente para enfrentar los retos por venir. Se trata del gobierno, pero también de la sociedad en todas sus formas de organización y de participación.— Mérida, Yucatán.


miércoles, 9 de noviembre de 2016

Nostalgia vs. Esperanza

Dulce María Sauri Riancho
Desde 2000 no había experimentado sentimientos de angustia frente a los posibles resultados de una elección. A diferencia de entonces, la fuente de mi congoja proviene de otro país, de otro proceso electoral con reglas y tradiciones distintas de las nuestras, todavía empantanadas en una transición que se antoja interminable.

“Hoy se está haciendo historia”, me dijo una amiga hasta ahora ajena a la política y a los políticos. Ríos de tinta y millones de bytes de información se han dedicado en los últimos 12 meses a analizar la elección presidencial en los Estados Unidos desde todos los ángulos imaginables, incluyendo desde luego las consecuencias del triunfo de una u otro. Los candidatos de los partidos tradicionales: el del burro azul-Demócrata y el elefante rojo-Republicano, son atípicos: una mujer y un empresario multimillonario. No es sólo el género, su perfil profesional y su experiencia política lo que los separa. Es una visión del presente y del futuro de la nación que continúa siendo la más poderosa del mundo en términos militares y económicos. “Que Estados Unidos sea grande otra vez” (Make America Great Again), lema de campaña de Donald Trump, y “Más fuertes juntos” (Stronger Together), de Hillary Clinton, resaltan ese abismo que los divide. Un lema tiene dejo de nostalgia. El otro, reto de futuro. Los nostálgicos quieren cerrar sus fronteras no sólo a las personas, sino a las mercancías provenientes de otras regiones del planeta. Recuperar la grandeza implica según este pensamiento, que Estados Unidos regrese a ser la fábrica de manufacturas del mundo, tal como sucedió en la añorada década de la post-guerra. Los seguidores de Trump quieren que la sociedad norteamericana vuelva a ser blanca, rubia y de ojos azules, dejando atrás las mezclas raciales que han desdibujado esa imagen de los “hueros del norte”. Bienvenida la inmigración, pero de piel blanca, religión cristiana y europeos, de preferencia. Con visa o sin ella, no importa, como sucedió con Melania, flamante tercera esposa del magnate candidato. Volver la manecilla del reloj atañe también a las mujeres. Que el hogar y la familia vuelvan a ser el centro de sus ocupaciones; y que sus preocupaciones se concentren en la adquisición del refrigerador más moderno o el centro de lavado de última generación. Dar la vuelta a la rueda del tiempo implica regresar al pasado de clara superioridad militar norteamericana en la Tierra y en el espacio, ámbitos indiscutibles de su supremacía, más cuando colapsó el régimen de la Unión Soviética.
En la etapa de la “Guerra Fría”, de la “Destrucción Mutua Asegurada” (MAD, por sus siglas en inglés), predominaba el miedo, porque se sabía que si se empleaba un arma nuclear también el atacante quedaba destruido por la brutal represalia ejercida de ese lado.

El terco presente se impone a la nostalgia por un pasado idealizado en la memoria colectiva. La globalización económica ha implicado la salida de fábricas del territorio norteamericano para instalarse en otros lugares donde la mano de obra es más barata. Trump puede prometer, a la mejor usanza de un demagogo latinoamericano, que habrá de cerrar sus fronteras a los productos importados, comenzando por los mexicanos. Pero cuando los consumidores norteamericanos vean deteriorar su poder de compra por el incremento de los precios —los comerciantes no van a absorber el nuevo arancel— protestarán ruidosamente, se llamarán engañados por quien les prometió “hacerlos grandes de nuevo”.

Por eso me preocupan un poco menos las consecuencias comerciales de un triunfo del demagogo norteamericano, incluyendo la amenaza reiterada de construir un muro a lo largo de la frontera con México.

No sería la primera vez que un político en campaña abandona sus promesas electorales, una vez que comienza el difícil camino de gobernar.

Quiero creer que apretar el botón nuclear demanda de dos: militar y presidente en ese orden, por lo que aún un loco en el Ejecutivo norteamericano tendría algún contrapeso.

Entonces, ¿dónde está la principal fuente de mi zozobra en este día histórico en que los yucatecos celebramos el 142 aniversario del nacimiento de Felipe Carrillo Puerto? Se encuentra en todo aquello que no regresará a donde estaba antes de iniciarse esta campaña electoral en los Estados Unidos: el respeto a la diversidad, la tolerancia hacia las minorías de cualquier tipo. “Los demonios del racismo salieron del clóset y no van a regresar”, fue la expresión de otra persona cercana.

Se rompieron los límites de lo políticamente correcto, base de la convivencia en una sociedad plural, y surgió la discriminación hasta ahora soterrada, que en esta campaña adquirió legitimidad para expresarse ruidosamente. Ni siquiera se salvan los personajes artísticos nacidos en Estados Unidos, si son judíos, afroamericanos; menos las personas comunes, incluyendo latinos o asiáticos.

Los mexicanos de este lado no votamos en los Estados Unidos, verdad de Perogrullo. Eso hace aún más dramático el momento: observamos y creemos que poco podemos hacer. No queremos a Donald Trump en la presidencia de los Estados Unidos: es una amenaza para el mundo y para su propio país, estamos ciertos. Hillary Clinton es incertidumbre, pero al menos en su caso, como en el pithos de Pandora abierto en esta elección, en el fondo quedará la Esperanza. Esta mañana del miércoles lo sabremos.— Mérida, Yucatán.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Haciendo negocios en Yucatán. Estacionados a la mitad

Dulce María Sauri Riancho
Como hongos después de la lluvia, han menudeado en las últimas semanas encuestas y escalas de medición sobre la calidad de vida de Yucatán y, particularmente, de Mérida. La mayoría de estos instrumentos estadísticos capturan percepciones y opiniones de la población. No es el caso de Doing Business 2016, publicación bianual del Banco Mundial, elaborada para conocer el clima de negocios en 189 países, uno de los cuales es México. El estudio mencionado tiene una dimensión subnacional, es decir, mide también la situación en las 32 entidades de la república. En este caso, no se trata de impresiones o sentimientos de la población, sino de la llamada “información dura”, que proviene del análisis de leyes y reglamentos, así como de información sobre prácticas desarrolladas por diferentes instituciones de gobierno en sus tres niveles: federal, estatal y municipal. Las fuentes informativas abarcan a representantes del sector privado, así como a funcionarios públicos. Para construir el índice nacional, los especialistas del Banco Mundial trabajan con cuatro indicadores, que a la vez están conformados por 15 componentes. En cada estado se analizan para una ciudad en especial. Mérida fue seleccionada para ilustrar la situación yucateca.

Hace dos años, en junio de 2014, en estas mismas páginas escribí sobre los resultados de Doing Business. En ese entonces, Yucatán, o sea Mérida, ocupó el lugar 18. La media tabla se debió principalmente a que en “Obtención de permisos de construcción”, “Registro de la Propiedad” y “Cumplimiento de contratos” apareció en los lugares 24, 23 y 20 respectivamente. Sólo destacó en el indicador “Apertura de una empresa”, con el cuarto sitio nacional. Veinticuatro meses después, Yucatán permanece en el mismo lugar 18. De los tres estados peninsulares, Campeche ocupa el sitio 15 y Quintana Roo, el 25. Aguascalientes, Estado de México, Colima y Puebla encabezan la lista en ese orden. Ciudad de México y Oaxaca son las entidades “coleras” (31 y 32 respectivamente).

Mérida se mantuvo en el cuarto sitio respecto a la apertura de una empresa, sólo superada por Monterrey, Puebla y Culiacán; mejoró en el indicador “Obtención de permisos de construcción”, al pasar del sitio 24 al 16, cuando Colima ocupó el primer sitio. Avanzó un lugar, del 20 al 19, respecto al de “Cumplimiento de contratos”, donde el Estado de México (Tlalnepantla) fue líder. Sin embargo, en “Registro de la propiedad”, en el que Aguascalientes ocupa el primer lugar, Yucatán retrocedió del 23 al lugar 24. Estos movimientos muestran que hubo acciones positivas para mejorar el clima de negocios en Yucatán, pero que en otras áreas, simple y llanamente los resultados han sido insuficientes, por decir lo menos. Concentrémonos en ejemplos de avance y rezagos.

Una vista más cercana al indicador que registró mejoras, “Obtención de permisos de construcción”, marca 13 trámites para lograr un hipotético permiso para edificar una bodega con valor de 6 millones 700 mil pesos. La solicitud y obtención de factibilidad urbana ambiental requiere de 26 días, cuando, por ejemplo, en Zacatecas, sólo demanda 8. La licencia de uso del suelo, indispensable para tramitar la licencia para construcción, requiere de nueve días; la obtención de licencia, siete días; quince, para solicitar y obtener la conexión al servicio de agua potable (Japay), quince más para obtener constancia de fosa séptica y ocho más para construcción de pozo profundo (trámite nueve). Los avances logrados en este indicador —de la 24 a la 16—, son prueba patente de que se pueden agilizar los procedimientos regulatorios, sin dejarse de cumplir las normas de desarrollo urbano.

El indicador “Registro de la propiedad” parece ser el más resistente a materializar cambios en favor del clima de negocios de la entidad.

La información que considera el índice cerró al 31 de diciembre de 2015; por lo tanto, no incluye incidentes tan serios como el que se presentó respecto a la venta del Instituto Patria.

De los 10 trámites que incluye este indicador, sólo uno, Inscripción de la escritura pública por parte del notario (trámite nueve), emplea un lapso de 15 días. Tal parece que el principal problema que enfrenta este indicador está en la calidad y la fortaleza de los registros, así como en la existencia de obstáculos para el acceso y disponibilidad de la información. Entre las seis reformas recomendadas por el Banco Mundial en este campo, destacan la modernización del marco jurídico, el empleo de tecnologías de la información, digitalizar el acervo del Registro Público y el cierre de libros físicos. Propone también replicar la normativa que rige la función registral y catastral en buena parte del país, así como adoptar los contratos de compraventa, estandarizados a nivel nacional.

Sin dejar de celebrar el “empleo 50 mil”, no caigamos en la fácil complacencia. Una revisión cuidadosa de las 251 páginas de “Haciendo negocios en México” (Doing Business) 2016 puede perfilar retos futuros para facilitar la instalación y el desarrollo de nuevos negocios en Yucatán. Aunque el índice está referido a Mérida, mejorar el funcionamiento de las instituciones públicas, reducir los trámites y el tiempo que se emplea en realizarlos, también puede ser una oportunidad para empresas y empresari@s de otras poblaciones yucatecas.


Espero que las autoridades estatales y municipales, así como las cámaras empresariales realicen esta lectura obligada para quienes desean que la dinámica económica se mantenga y amplíe.— Mérida, Yucatán.

jueves, 13 de octubre de 2016

Vivir con miedo... ¿sentirnos seguros?

Dulce María Sauri Riancho
Luces y sombras. Mérida aparece en la cima del índice “Las ciudades más habitables de México”, encuesta elaborada anualmente por el Gabinete de Comunicación Estratégica. Los resultados fueron celebrados por autoridades y representantes sociales, más cuando el 6 de enero próximo la capital del estado cumplirá 475 años de su fundación. Yucatán, como estado, no se rezaga: la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe), elaborada por el Inegi, lo ubica como uno de los estados donde la población se asume como más segura.

En visita realizada el pasado lunes, el comisionado de Seguridad Nacional, Renato Sales, se sumó a los elogios sobre la tranquilidad yucateca, reforzada por las primeras acciones del “Escudo”. Las sombras provienen del artero asesinato de Bárbara McClatchie, escritora y fotoperiodista canadiense que se estableció en Mérida, atraída precisamente por la atmósfera de bienestar que irradia la ciudad. Sombras también arroja el cuerpo de una infortunada mujer todavía sin identificar, que apareció en el plácido mar de Telchac. Y los vecinos de la colonia Benito Juárez, en Peto, que viven en zozobra tras la liberación de los pandilleros detenidos por lapidar sus casas en la madrugada del sábado.
Imagen: http://noticias.universia.net.mx/
¿Qué pensar de la súbita desaparición de cinco toneladas de pulpo, en tránsito hacia una congeladora en Yucalpetén?

Muchos se encargan de celebrar los logros. Lo hago sin escatimar reconocimiento. Sin embargo, justo en las sombras, en los episodios que aparentemente sólo son anomalías en un clima general de paz, es donde hay que fijar la mirada crítica, sobre todo para corregir a tiempo, antes de que la situación rebase a las autoridades y a la propia sociedad.

Vuelvo a la ENVIPE 2016. En el país, siete de cada diez personas mayores de 18 años se perciben inseguros. ¿Qué significa sentirse insegur@?

De acuerdo con la especialista Ana Laura Magaloni, esa sensación tiene tres componentes esenciales, que comentaré brevemente. El primero consiste en “Vivir con miedo”, sufrir la angustia permanente de poder ser víctima de algún delito, bien sea en su persona o en la de familiares. Hay ciudades o regiones de México en que esta situación forma parte de la vida cotidiana de las familias, en abierta contradicción al derecho fundamental a una vida libre de violencia. En el tranquilo Yucatán, la angustia puede tener otras fuentes y otras características. El familiar que sale con la moto, que se ha vuelto el vehículo mortal por excelencia; vivir con miedo al robo, a las pandillas que actúan en las poco iluminadas calles de la colonia; a tener que salir a altas horas de la noche a la farmacia y encontrarse con vecinos alcoholizados que les lanzan improperios.

El segundo componente de la percepción de inseguridad es la sensación de no tener control sobre su entorno y sobre la vida cotidiana. Está relacionado estrechamente con debilidades e insuficiencias del aparato administrativo local, como por ejemplo, desconocer cuándo va a pasar el camión de la basura; si habrá agua en la red o si tendrá cupo la niña en la escuela cercana a su domicilio.

Las largas colas que se forman frente a las escuelas en el mes de enero son parte de ese temor de no alcanzar algo indispensable para el buen funcionamiento de la vida familiar.

El tercer componente de la inseguridad es la percepción de sentirse desamparad@ frente a una eventual situación de violencia o al ser víctima de un delito. Es la sensación de que nadie ayudará en caso de ser asaltado en la calle o que nadie acudirá a los gritos de la mujer que intentan violar.

Esas redes de solidaridad social, que están en la base de la cohesión de cualquier grupo humano, existen todavía en Yucatán, tal como se demostró por parte de los vecinos de San José Tecoh al rescatar de las llamas al chofer de Uber.

La Envipe registra que la percepción de inseguridad de los yucatecos es mucho menos acentuada que a nivel nacional.

Cuatro de cada diez personas creen que es el principal problema del estado, en tanto que seis lo hacen en promedio en el país. Aquí preocupa mucho más el desempleo y el aumento de precios, que en el resto de México. También hay una diferencia significativa con respecto a la salud, pues la ENVIPE señala que casi el 36% de los yucatecos la consideran como fuente de inseguridad, en tanto que sólo el 30% lo hace a nivel nacional. Quizá el dengue, el zika y el chikungunya contribuyen a incrementar la sensación de amenaza al bienestar familiar. Destaca que la percepción de la corrupción como problema es levemente inferior en nuestro estado que en el promedio nacional (27.3% y 28.2% respectivamente); no así respecto a la consideración de la falta de castigo a los delincuentes, que es problema principal para el 25.6% de la población yucateca, en tanto que sólo lo es para el 20.3% en el resto del país.

Los yucatecos nos sentimos, ciertamente, más seguros que nuestros connacionales. Es una percepción que ha descansado hasta el momento, en hechos.


Pero como sentimiento, es frágil y puede cambiar bruscamente. Por ejemplo, ¿podremos tomar el transporte del ADO del aeropuerto de Cancún a Mérida en forma despreocupada como antes del artero asesinato de Bárbara McClatchie? Un hecho puede alterar las percepciones. Por eso, de ninguna manera podemos lanzar campanas al vuelo. Menos cerrar los ojos ante los problemas por los cuales muchos yucatecos ya no se sienten tan seguros como antes.— Mérida, Yucatán.