miércoles, 24 de septiembre de 2014

Participación popular. Más consultas novedosas

Dulce María Sauri Riancho*
Entre las novedades electorales de 2015 asoma la posibilidad de que, por vez primera, los mexicanos participemos en una “consulta popular”. Las reformas constitucionales recientes la incluyeron en su artículo 35, como vía para que la ciudadanía pudiera expresarse sobre temas de trascendencia nacional, que por su impacto en la vida colectiva ameritaran un respaldo que fuese más allá de la sanción de diputados y senadores. Una disposición de tal calibre, que podría eventualmente enmendarle la plana a los poderes Ejecutivo y Legislativo, tiene, sin embargo, numerosos y difíciles requisitos que cumplir para poder materializarse. En primer lugar, está limitado el número de quienes tienen la facultad de solicitar una consulta de esta naturaleza: el Presidente de la República, un tercio de los integrantes de cualquiera de las dos cámaras del Congreso de la Unión y -¡ojo!- los ciudadanos, en una cantidad equivalente al 2% de los inscritos en la lista nominal de electores, que está integrada por más de 80 millones de personas. Por lo tanto, quienes intenten introducir una pregunta deberán recabar más de un millón setecientas mil firmas.



Una tarea de tal magnitud difícilmente puede ser acometida por agrupamientos de ciudadanos ajenos a los partidos políticos. El despliegue de organización exigido para conseguir las firmas y los datos de las credenciales de elector de cada uno de los participantes es de enorme complejidad. Por esta razón no es de extrañar que hayan sido cuatro partidos políticos nacionales los que intenten activar el mecanismo constitucional de la consulta popular.

PAN, PRD, PRI y el nuevo partido Morena pretenden someter a consulta temas relacionados con la propiedad de los energéticos, la reducción del número de legisladores del Congreso de la Unión y el monto del salario mínimo. Demos una rápida revisión a cada una de ellos. El PAN propone la pregunta: “¿Estás de acuerdo en que la Ley Federal del Trabajo establezca que la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos fije un nuevo salario mínimo que cubra todas las necesidades de una familia para garantizar al menos la línea de bienestar determinada por Coneval?”. Sin duda alguna es un tema de relevancia, pero ¿será en la legislación laboral donde deberá resolverse? ¿O más bien, como propone el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, se necesita un gran acuerdo nacional para el aumento de los salarios mínimos?

El PRI, por su parte, propone preguntar sobre la eliminación de 100 diputados de representación proporcional y de los treinta y dos senadores de lista nacional. Los argumentos para someterlo a consulta descansan en cuestiones de índole económica (costará menos el Congreso), de mejor conducción de los trabajos parlamentarios, y política, puesto que las minorías -aducen- ya no necesitan de la representación proporcional en el número aprobado en 1987 y 1996 respectivamente, para contar con una participación efectiva en el Poder Legislativo.

El tema energético tiene varias aristas. Fue el primero en ser planteado como susceptible de consulta popular, en el marco del ríspido debate parlamentario suscitado por la reforma. Son dos partidos de izquierda -PRD y Morena- los que pretenden preguntar sobre el petróleo y la electricidad, pero no pudieron ponerse de acuerdo para desarrollar una estrategia en común.

La pregunta del PRD tiene que ver directamente con la reforma constitucional recientemente aprobada: “¿Estás de acuerdo en que se mantenga el decreto de reformas a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución en materia de petróleo y energía eléctrica publicado el 20 de diciembre de 2013?” En cambio, el cuestionamiento de Morena está relacionado con la participación de particulares en la explotación de los energéticos en México: “¿Estás de acuerdo o no en que se otorguen contratos o concesiones a particulares, nacionales o extranjeros en materia de petróleo, gas, refinación del petróleo, petroquímica y en la industria eléctrica nacional?”.

En las próximas semanas el INE revisará el cumplimiento del requisito de número de ciudadanos participantes. Las propuestas que califiquen serán turnadas para que la Suprema Corte de Justicia (SCJN) dictamine sobre la pertinencia constitucional de su consulta, tanto sobre el tema como por la forma en que han sido formuladas las preguntas. La SCJN tendrá que vigilar que ninguno de los temas propuestos corresponda a alguna de las cuestiones expresamente excluidas de la consulta popular por la propia Constitución. Si, finalmente, logran cubrir todos los requisitos, el Congreso de la Unión convocará a la consulta, que se realizaría el domingo 7 de junio de 2015, junto con las elecciones de diputados federales y, en el caso de Yucatán y de diecisiete entidades más, de autoridades locales. Pero las dificultades no cesan ese día. Si una pregunta gana la voluntad de la mayoría, para que su resultado sea “vinculatorio”, es decir, que obligue al Presidente de la República o al Congreso a cambiar sus disposiciones, se requiere que haya participado cuando menos, el cuarenta por ciento de los votantes, esto es, más de 32 millones de electores.


Escocia y su reciente referéndum de autonomía muestran la importancia de la consulta popular en temas de trascendencia nacional. Ojalá que las estrategias políticas de los partidos no banalicen a este instrumento ciudadano que apenas pugna por nacer entre los ásperos pañales de la democracia mexicana.- Mérida, Yucatán.

Imagen: estudiosecumenicos.org.mx

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Diez años… y contando. Orquesta Sinfónica de Yucatán

Dulce María Sauri Riancho
Recién dio inicio una nueva temporada de la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY). Con un exitoso concierto se sumó a las celebraciones por el 104 aniversario de la Independencia de México. Esta inauguración es oportunidad para plantearnos algunas cuestiones que fortalezcan y hagan perdurar lo que es hoy una realidad de la cual nos sentimos muy orgullosos en Yucatán.



¿Qué factores hacen la diferencia entre una buena y una mala orquesta? La clave está en la calidad de sus músicos, el grado de integración armónica entre ellos y en el equilibrio entre las distintas secciones que conforman el conjunto musical. Las mejores orquestas del mundo se distinguen por tener una nómina plurinacional, ya que reclutan a sus integrantes entre un grupo selecto sin importar su país de origen, sexo o edad. El director es otro factor que hace diferencia: si fue formado exclusivamente como director, si es también músico ejecutante o compositor. La trayectoria y el reconocimiento del director por quienes como músicos son sus pares implica su capacidad para transmitir su idea musical al grupo. El mejor testimonio de esta conjunción es la continuidad: grandes directores marcan época en las grandes orquestas.

El tercer factor que hace diferencia en la calidad de las orquestas es el entorno: si éstas pertenecen a alguna institución que las arropa y marca, un teatro, una escuela, una ópera o ballet. Detrás de una gran orquesta casi siempre existe un grupo que patrocina y promueve a la orquesta. Éste suele ser depositario del proyecto musical, el que aporta los elementos para hacerla posible y quien asegura continuidad al mismo.

Acabo de estar en Berlín. La capital de Alemania alberga diecisiete orquestas sinfónicas, ochocientos sesenta coros registrados y un festival anual en este mismo mes de septiembre que congrega a las mejores sinfónicas del mundo y a sus más virtuosos ejecutantes. En la reconstrucción de la Alemania de la postguerra, el arte y muy especialmente la música tuvieron y tienen un papel fundamental como forma de reafirmar la identidad y fortalecer la convivencia social. Respirar este ambiente, aunque tuve que regresar antes del inicio formal del festival, me hizo presente a la Orquesta Sinfónica de Yucatán. Quise hacer una breve revisión de su trayectoria para valorar en su justa dimensión el largo y difícil camino que ha podido recorrer en sus diez años de vida. Al principio, en 2003, hubo cuestionamientos sobre la pertinencia de que un Estado como el nuestro, con tantas necesidades económicas, destinara recursos presupuestales para sostener una orquesta, además dedicada a la ejecución de música clásica. Otros mencionaban que era suficiente contar con la hermosa Típica Yukalpetén, que recogía lo mejor de la tradición musical de Yucatán. En el presente, algunos aventurarán que la Orquesta Sinfónica de Yucatán no se encuentra en el ranking que la revista inglesa Gramophone elabora con las mejores orquestas del mundo. Pero, después de diez años de arduo trabajo y superación constante la OSY es, ya, una buena orquesta. Y ese “ya” supone muchas cosas: un enorme esfuerzo, suma y coordinación de voluntades y talentos, inversión económica, claridad en lo que se quiere lograr y constancia para concretarlo. Son diez años de una aventura que al principio parecía lejana, tal vez imposible de conseguir y menos de sostener. Pero se empezó con paso firme, se fueron tomando las decisiones que las circunstancias demandaban y superando las dificultades conforme se fueron presentando.

Hoy la OSY cuenta con un excelente grupo de músicos que combina madurez con juventud, experiencia internacional con talento nacional. Tenemos un director a la altura de lo que se quiere alcanzar, considerado entre los mejores del país y con amplio reconocimiento internacional, lo que supone relaciones con otras orquestas, otros directores y grandes músicos. El Patronato ha logrado conformar una base económica estable, mantiene buenas relaciones con las autoridades y con las instituciones culturales del Estado y del país. Actualmente asistimos al recambio generacional en esta institución eje de la perdurabilidad de la OSY. Pensado con inteligencia, operado con sensibilidad, augura una buena combinación de género y generación.

Estos diez años han supuesto, también, la formación de un público cada vez más amplio y conocedor. La trayectoria de la Sinfónica yucateca ha arrojado resultados colaterales, como es la proliferación de conjuntos sinfónicos en los que integrantes de la OSY suman su experiencia con músicos locales, la mayoría de ellos jóvenes egresados de los centros de formación musical de Yucatán.

La Sinfónica de Yucatán ha mantenido una gran sinergia con los centros de formación musical yucatecos. Quienes están egresando de ellos se enfrentan al reto de iniciar su carrera profesional compitiendo con músicos de otras latitudes, no sólo de México sino del mundo. Pretender que la OSY se integre exclusiva o mayoritariamente por yucatecos, además del pensamiento burocrático y de plazas a ocupar que trasluce, afectaría la conformación del conjunto orquestal y del propósito de lograr que sean las y los mejores quienes la formen, y a la vez, que los talentos de Yucatán salgan a crecer y madurar el mundo, tal como lo han logrado hacer con éxito destacados paisanos nuestros.


Al iniciar la nueva temporada en el undécimo año de su actuación, ¡disfrutemos a la Sinfónica de Yucatán! Es la mejor manera de consolidar el esfuerzo y arraigar en el ánimo social por contar con una de las mejores orquestas de esta categoría en México.- Mérida, Yucatán.

De Solidaridad a Prospera, pasando por Oportunidades.

Dulce María Sauri Riancho
El más importante programa de combate a la pobreza del gobierno federal cambia de nombre. “Prospera” se llamará ahora, en vez de “Oportunidades”. Renombrar se vuelve así un compromiso gubernamental para que las recientes reformas constitucionales tengan aplicación sensible en la vida cotidiana de los mexicanos. Las políticas de desarrollo social surgieron al amparo de la crisis política que representó la elección de 1988. Fue cuando se creó “Solidaridad”, una estrategia de participación popular para las zonas urbanas, con el propósito común de combatir la pobreza y la marginación, que conjuntó programas de diversos orígenes, como la construcción de obras de electrificación, agua potable, parques, el otorgamiento de becas, la regularización de lotes y terrenos, etcétera. Su característica singular descansó en que las obras a realizar o los servicios a contratar eran decididos por los involucrados, en asambleas y ellos mismos supervisaban las obras.

Las críticas de especialistas y legos cuestionaban las verdaderas razones de esa intensísima movilización en miles de colonias populares y asentamientos precarios en las ciudades: que si sólo se buscaba el control político de los grupos que manifiestamente habían dado la espalda al PRI en la elección; que por abarcar tantas acciones y programas públicos se caía en asistencialismo, entre otras.

La grave crisis económica de 1994 representó un abrupto despertar. Por una parte, el presupuesto gubernamental se restringió severamente, pero, más importante aún, cambió el enfoque en el diseño de las políticas públicas destinadas al combate a la pobreza.

En 1997 se aplicó el giro fundamental. Ya no prevalecería la visión universal ni la responsabilidad colectiva, sino una estrategia llamada “de focalización”, en la cual serían protagonistas los individuos, las personas, quienes a su vez serían responsables de las contraprestaciones para obtener el servicio. El programa de Educación, Salud y Alimentación (Progresa) comenzó ese mismo año, con transferencias monetarias a las familias en situación de pobreza, a través de subsidios para alimentación, becas para los hijos y las hijas estudiantes de primaria y secundaria. El dinero era entregado a las mujeres, en su calidad de madres de familia, bajo el supuesto de que ellas pondrían más cuidado en que los recursos se destinaran a los fines propuestos -mejor alimentación, asistencia escolar-, en vez de volverse “fondo de cantina”, a los que son afectos algunos varones. La “contraprestación” u obligación para las familias beneficiadas consistía en acudir periódicamente a los controles de salud en las clínicas y hospitales públicos, así como vigilar la asistencia regular a la escuela por parte de los menores. La selección de las familias beneficiadas se realizó con criterios técnicos para calificar su grado de pobreza, de tal manera que se asegurara que solamente aquellas con necesidades reales podrían tener acceso a los recursos del programa. De esta manera, el progreso se volvió un asunto individual, si acaso, familiar.

“Oportunidades” llegó en el sexenio del Volcho y el Changarro, se trataba no sólo de progresar sino de aprovechar las oportunidades que el cambio estaba generando. Bajo la estrategia “Contigo”, el programa se expandió para atender también a población urbana, incluso en cabeceras municipales de importancia. Fundó el Seguro Popular, destinado a la atención de la población más vulnerable. A finales del gobierno de Vicente Fox, más de cuatro millones de familias recibían recursos provenientes de “Oportunidades”. La administración de Felipe Calderón agregó otros componentes más al programa, tales como el subsidio a la energía, para utilizar combustibles sustitutos de la leña y, en competencia con los gobiernos estatales, estableció “Setenta y más”, destinado a la atención de los adultos mayores. Un aspecto fundamental que se estableció desde 1997 y que nunca se cumplió fue que los apoyos brindados primero con Progresa y, posteriormente con Oportunidades, debían ser temporales, durante un plazo máximo de tres años. Al volverse permanentes se desvirtuó esta estrategia y se sembró una “bomba de tiempo” por el crecimiento acumulado del presupuesto.

El gobierno de Enrique Peña Nieto se propone reformular la estrategia de combate a la pobreza. Tal parece que la Cruzada contra el Hambre se quedó corta, por lo que “Prospera” intentará constituirse en una respuesta integral hacia la población más vulnerable. Buscará incidir en los terrenos del financiamiento de proyectos productivos y de capacitación laboral, principalmente entre los jóvenes, a quienes también se les facilitarán becas para el acceso a la educación superior.


No obstante los esfuerzos sostenidos durante más de diecisiete años por parte de los gobiernos, las familias en situación de pobreza siguen siendo la mayoría; no se ha logrado el propósito principal de las acciones gubernamentales, que está dirigido a la ruptura del círculo intergeneracional de la pobreza. Esto es, que los hijos de los pobres carezcan de opciones para mejorar, al igual que sus padres y acaben como ellos. Para que millones de mexicanos no se vuelvan dependientes crónicos del presupuesto público, que a la fecha alcanza cantidades fabulosas para asistir a casi una cuarta parte del total de hogares de México (seis y medio millones de familias), las políticas de fomento a la actividad económica, el gasto público gubernamental, la política fiscal, entre otras, tienen que dar resultados. Este es el reto real y la medida del éxito de las reformas constitucionales recientemente aprobadas. Veremos.- Mérida, Yucatán.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Tres informes: de Fox a Peña Nieto

Dulce María Sauri Riancho
Acaba de culminar el primer tercio de su gobierno. Se ha esforzado en presentar a la nación los avances obtenidos a partir de que se hizo cargo de la administración pública federal dos años atrás. Las opiniones se encuentran francamente divididas, entre aquellos que aprueban su gestión y quienes consideran mayor el peso de los rezagos e incumplimientos que los logros registrados.

Este párrafo podría ajustar a la descripción del día siguiente del segundo informe de Vicente Fox, Felipe Calderón o del entregado apenas el pasado lunes por Enrique Peña Nieto. Sin embargo, atrás de esa aparente homogeneidad se esconden varias y profundas diferencias entre quienes han ocupado la silla presidencial desde el emblemático año 2000.

Doce años atrás, en esta misma fecha, Vicente Fox señalaba que “… el cambio sólo puede ser irreversible si es resultado del perfeccionamiento democrático de nuestras instituciones…”. En ese sentido, anunciaba la modificación del asistencialismo como eje de las políticas de combate a la pobreza y su sustitución por la política social, denominada “Contigo”. Destacaba, asimismo, la creación de la Secretaría de Seguridad Pública (hoy extinta) y del Seguro Popular. El 11 de septiembre de 2001 había ensombrecido el panorama internacional, donde el fantasma del terrorismo y la guerra se entronizaba. Ya aparecían nubarrones en una gestión que se había iniciado con la esperanza de millones de personas para quienes la derrota del PRI auguraba mejores tiempos. Pero ¿cómo había administrado Vicente Fox ese considerable capital político entregado por aquellos que creyeron en el hombre que combatiría a las “víboras prietas” y a las “tepocatas” de la corrupción? El bono del cambio había comenzado a disiparse cuando el año anterior, en ocasión del primer informe, su aliado, el Partido Verde, anunció desde la tribuna el abandono de la alianza por “incumplimiento” del gobierno panista. La agenda de la transición, que incluía un debate sobre la pertinencia de una nueva constitución, se había ido diluyendo gradualmente en las urgencias de lo cotidiano. Todo parecía marchar al ritmo de antes, aunque el partido en el poder fue el principal opositor del PRI a lo largo de sesenta años. Se dice, quizá con razón, que Fox dilapidó la enorme energía social que acompañó el principio de su mandato, que no supo cómo establecer prioridades. No bastó con reiterar machaconamente las llamadas “reformas estructurales” y responsabilizar al Congreso dominado por la oposición al PAN, por no apoyar sus iniciativas, que incluían el establecimiento del IVA en alimentos y medicinas. La inconformidad social frente a la manifiesta pérdida de rumbo se reflejó en las elecciones intermedias de 2003, cuando el lema “Quítale el freno al Cambio”, fue insuficiente para convencer a los electores de apoyar al PAN.

El segundo informe de Felipe Calderón, en septiembre de 2008, se dio en el marco de la reforma que hizo posible que no compareciera ante el Congreso, sino que enviara el documento por escrito para cumplir la disposición constitucional. Desde 1988, los informes presidenciales se habían caracterizado por las interpelaciones y el desorden prevaleciente entre los legisladores, a grado tal que en 2006 Vicente Fox no pudo ingresar al salón de sesiones de la Cámara de Diputados y tuvo que entregarlo en el lobby del establecimiento. Esos eran días de optimismo en materia económica, que ocultaban la creciente violencia e inseguridad en el país. Sin embargo, semanas después dio inicio la grave crisis financiera en los Estados Unidos, que inmediatamente se irradió en todas direcciones y afectó seriamente la economía de las naciones, incluyendo desde luego a nuestro país. La negativa percepción social sobre la actuación del gobierno tuvo una clara muestra en los resultados de las elecciones intermedias de 2009, cuando el PAN registró un severo retroceso.


La decepción que provocaron los dos gobiernos de Acción Nacional contribuyó en buena medida al triunfo del PRI en 2012. Presumo que Enrique Peña Nieto aprendió de los errores de sus dos antecesores, en especial de quien había llegado a la Presidencia de la República envuelto en un halo de esperanza. No perdió el tiempo en celebrar el triunfo. Su acta de presentación fue el Pacto por México, que realizó una hasta entonces impensable suma de los tres principales partidos para lograr una agenda política que permitiese transitar hacia las reformas constitucionales. Dos mil trece fue el escenario de 11 grandes cambios a la Constitución federal, desde cuestiones relacionadas con el sistema político electoral, hasta una nueva Ley de Amparo, pasando por telecomunicaciones, educación, energía, etcétera. Pueden, amigos lectores, no estar de acuerdo con algunos o todos los cambios promovidos. Pero coincidirán en que obedecieron a una estrategia claramente orientada a remover los obstáculos políticos que habían impedido reformas de gran calado en los últimos 15 años. Una vez logrados, el primer semestre de 2014 fue dedicado a la legislación secundaria, la que permitirá aplicar las determinaciones constitucionales. El andamiaje legal que se consideraba necesario ha sido desplegado completamente. Ahora falta pasar del papel a las acciones. Sin excusa ni dilación alguna, pues están puestos los medios para lograrlo. “Mover a México”, ¿hacia 2015, hacia el PRI? Estará por verse…- Mérida, Yucatán.