sábado, 28 de enero de 2012

Política peninsular: sorpresas y novedades

Dulce María Sauri Riancho

Hubo novedades y sorpresas en la política el pasado fin de semana. En el ámbito nacional, el rompimiento del convenio de coalición entre el PRI y Nueva Alianza (más conocido como Panal) trajo consigo la redefinición de varias candidaturas al Senado y, desde luego, la necesidad del partido de la maestra Elba Esther Gordillo para postular candidato propio a la Presidencia de la República.

El PRI conserva como aliado electoral al Partido Verde, con el cual se dividirá las candidaturas al Senado y a la Cámara de Diputados. Al PRI de Yucatán estos cambios no le afectan, ya que aquí no había distritos ni escaños reservados a alguno de los otros dos partidos. No así a nuestros vecinos de Quintana Roo, pues en la parte que le correspondió al PVEM se incluyó la primera posición a la cámara alta para quien fue hasta hace pocos meses su presidente, Jorge Emilio González, más conocido como el "Niño Verde". Supongo que cumple éste el requisito de acreditar residencia en los últimos cinco años en Cancún que, desde luego, va más allá de ser dueño de uno o varios departamentos vacacionales en la ciudad. Además, la segunda parte de la fórmula es el ex gobernador Félix González, oriundo de Cozumel, por lo que los priistas del sur de Quintana Roo se quedaron, una vez más, sin voz propia en la próxima contienda y, tal vez, en las dos próximas legislaturas por lo que al Senado corresponde.

La candidatura al Senado de una persona que no vive en el estado sería un precedente muy delicado para todas aquellas entidades de la república que tienen una fuerte presencia de turistas y de vecinos "de fin de semana". En tiempos pasados fue el caso de Guerrero con Acapulco; de Baja California Sur, con Los Cabos, y de Morelos, donde Cuernavaca ha sido tradicional lugar de descanso para numerosos políticos de la ciudad de México, algunos de los cuales aspiraron a gobernar la entidad. Por eso en estos estados vulnerables al "turismo político" se han intentado reformas de ley para establecer requisitos de residencia por un plazo prolongado a todo inmigrado que aspire a un cargo de elección. Algunas veces se les ha "pasado la mano" a los legisladores, que han recibido la corrección de sus excesos por parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Otra razón para la sorpresa en el caso del PRI quintanarroense es que el Congreso del Estado, de mayoría priista, intentó no hace mucho poner un severo "candado" de años de residencia para ser candidato al gobierno local. Ahora, la política de coaliciones les receta a un candidato fuereño que bien podría ser parte de la lista nacional al Senado sin problema alguno, ni para el PRI de Quintana Roo ni para él.

La sorpresa en la política local fue el triunfo de Renán Barrera en la contienda interna del PAN por la candidatura a la alcaldía de Mérida. Parecía que la senadora Zavala se impondría con relativa facilidad; había incluso renunciado a su aspiración inicial a la candidatura al gobierno del estado para concentrarse en la alcaldía de la capital. Sin embargo, la mayoría panista decidió por un joven que -eso sí- se ha fraguado al "fuego lento" de la experiencia, primero como regidor, después como diputado local. Serán entonces dos personas menores de 37 años las que encabezarán al PRI y al PAN en la elección del próximo Ayuntamiento de Mérida. Jóvenes, sí, pero con trayectoria; ambos han sido regidores; los dos cuentan con estructura partidista que sostendrá su trabajo político. Ninguno ignora que la simple ostentación de su juventud no les traerá automáticas simpatías; quizá hasta les reste apoyos en algunos sectores, escamados ante los resultados del gobierno saliente. Por eso las propuestas tienen que ser frescas, pero sólidas; las iniciativas, con imaginación, pero con el realismo que les da su experiencia.

Nerio recogerá lo sembrado por la alcaldesa con licencia, hoy primer lugar en la fórmula del PRI al Senado. Renán encontrará la división y la desesperanza entre los cuadros panistas afectados por las sucesivas derrotas desde 2007. Ni uno ni otro tiene el camino fácil hacia el triunfo el 1 de julio. Los dos saben que la percepción ciudadana sobre su capacidad para separar el trigo limpio de la cizaña será fundamental: en las obras y programas públicos, en los colaboradores de sus campañas, en los compromisos que asuman para realizarlas.

Otras novedades y sorpresas nos depara el arcón de la política en las semanas por venir. Quien piense que todo está resuelto corre el riesgo de equivocarse y, si es candidato, de perder. Ni los errores de gobierno -federal, estatal, municipal- le dan el triunfo automático a los opositores, ni el apoyo incondicional de los funcionarios gubernamentales podrá vencer por sí mismo a sus adversarios. La ciudadanía cuenta cada vez más: su opinión, sus puntos de vista. Ojalá no lo olviden.- Mérida, Yucatán.

miércoles, 18 de enero de 2012

"Dream team" para gobernar. México y Yucatán necesitan equipos soñados.

Dulce María Sauri Riancho

Pocas novedades han traído los días de precampaña. Una vez despejada la incógnita de los candidatos a la Presidencia de la República en el PRI y en la coalición de izquierda, a la curiosidad ciudadana sólo le restaría conocer el resultado de la contienda interna de Acción Nacional para completar el trío de quienes disputarán la titularidad del Poder Ejecutivo de México.

Lo mismo sucede en Yucatán. Definida la candidatura priísta, el PAN hará lo propio en unos cuantos días. Ahora nos encontramos en un tiempo político extraño en que la ley electoral prohíbe a los precandidatos únicos hacer proselitismo a su favor, pero todos ellos realizan reuniones, verdaderos mítines masivos, aunque -eso sí- no invitan todavía a votar a su favor. En los hechos, el único cambio que percibimos los ciudadanos tiene que ver con la publicidad y la propaganda en los medios de comunicación, pues todavía podemos escuchar la radio y ver la televisión sin el tiroteo de promocionales que poco o nada dicen.

Esta "abstinencia" forzosa de comerciales ha propiciado que, al menos por unas semanas, se le preste atención a los discursos y planteamientos que realizan los distintos precandidatos. Entre las propuestas me ha llamado particularmente la atención que Andrés Manuel López Obrador haya decidido dar a conocer a quienes invitaría a formar parte del gabinete presidencial si gana la elección del 1 de julio.

Sin lugar a dudas, es una transgresión del código de secrecía que ha acompañado la composición de los equipos de primer nivel en el Poder Ejecutivo, ya sea federal o de los estados. Como si se tratase de apostar a la ruleta, no es sino hasta el último momento, en las meras vísperas de recibir la investidura de presidente de la República o gobernador, que se dan a conocer los nombres de las personas que formarán parte del primer círculo de la administración pública.

Atrás de esa dilación está la complicada maraña de negociaciones que se entablan en el interior del equipo triunfador y entre éste y los oscuros grupos de interés. En buena medida, la confección del gabinete significa el primer pago de "facturas políticas" para quienes participaron en la campaña, por lo que la asignación de algunas carteras, principalmente las que disponen de abundante presupuesto, se da más por la lealtad personal, al margen de la trayectoria profesional y la experiencia administrativa del futuro funcionario. Ese mismo día comienzan las decepciones de los ciudadanos que, expectantes, esperaban el cumplimiento de las promesas y compromisos realizados por el candidato triunfante. Son primeras que quedarían sin cumplir...

Pero ¿qué se puede esperar de quien poca o ninguna experiencia tiene en el área para la cual fue nombrado? De entrada, pérdida de tiempo y, muchas veces, abandono de programas que funcionaban con eficiencia. Sexenio tras sexenio hemos presenciado cómo se elimina de un plumazo a quienes efectúan el trabajo operativo en las dependencias pero que cometieron el pecado de colaborar en la administración anterior.

López Obrador ha puesto nombre y rostro a seis de las más importantes dependencias de la administración pública federal. Para la Secretaría de Gobernación propone a Marcelo Ebrard, actual jefe de Gobierno del Distrito Federal. Para Educación, a Juan Ramón de la Fuente, exitoso ex rector de la UNAM y ex secretario de Salud. En Hacienda estaría un economista con sólida formación, Rogelio Ramírez de la O. El ex director de la Facultad de Ingeniería de la UNAM Javier Jiménez Espriú sería el responsable de Comunicaciones y Transportes, de la cual ya fue subsecretario. Claudia Schembaum tendría a su cargo Medio Ambiente, donde pondría en juego su experiencia laboral y sus conocimientos académicos.

La sexta propuesta de López Obrador, para la Secretaría de Economía, es el empresario Fernando Turner, ligado a la industria del acero del norte del país, quien ha expuesto con amplitud las tres líneas del programa lopezobradorista: Estado austero; Combate a los monopolios; Bajos costos de energía y de producción.

Sería una excelente aportación para la causa de la democracia si el candidato del PRI y quien surja del PAN mostraran ante la opinión pública a las personas con quienes se proponen gobernar. Parafraseando el dicho popular: "... Dime con quién andarás y te diré qué harás...". Esto mismo es aplicable para Yucatán. Que los candidatos al gobierno del estado den a conocer públicamente los nombres de las personas que serían responsables, por ejemplo, de Educación, de Fomento Agropecuario, Cultura, Desarrollo Económico, entre otros. Sería una auténtica radiografía, un ultrasonido de las intenciones de quienes aspiran a gobernarnos. Más vale que eviten de antemano falsas expectativas en algunos de sus cercanos y, a cambio, infundan alguna esperanza en el amplio sector de ciudadanos escépticos de la política y de los políticos.

La expectativa ciudadana sobre el primer gabinete de la alternancia, en el año 2000, originó que fuera calificado como el "dream team", el equipo soñado para gobernar de una manera distinta, como lo había mandado la ciudadanía con su voto. Los resultados del sexenio abollaron la corona de este grupo reclutado incluso por "cazadores de talentos" profesionales. Ahora se trata de demandarles a los candidatos que nos revelen de antemano la composición de su "equipo soñado", para ver si compartimos su visión. No vaya a ser que, para la mayoría, resulte en realidad una pesadilla.- Mérida, Yucatán.

miércoles, 11 de enero de 2012

Los Caballero y los Dzul, una decisión con "dados cargados"

Dulce María Sauri Riancho

Ha llegado a su fin el famoso corredor "Guadalupe-Reyes" que nos mantuvo en espíritu festivo y con la atención compartida con las posadas, regalos navideños y cenas. En esta vorágine que año tras año nos invade, perdimos de vista varios importantes asuntos. Uno de ellos es la iniciativa de ley en materia familiar -los Códigos de Familia y Procedimientos Familiares- que el Ejecutivo del Estado envió al Congreso a finales de noviembre pasado.

Es una legislación que pretende fortalecer el ejercicio de los derechos de todos los integrantes de una familia: cónyuges, hijas e hijos, en condiciones de igualdad. En el caso de los esposos, se establecen con claridad los derechos y las obligaciones de ambos por igual, lo que significa que la manutención no tiene que descansar exclusivamente en el hombre ni las tareas domésticas en la mujer. En el caso de las niñas y los niños, así como los adolescentes, las iniciativas tutelan su derecho a convivir con ambos progenitores, así como su derecho a ser escuchados.

Cuando se dio a conocer el envío de esta importante pieza legislativa, la oficina de Comunicación Social de la gobernadora destacó como una relevante novedad el hecho de que a partir de su aprobación los padres podrán decidir el orden de los apellidos de los hijos. Esta cuestión todavía preocupa a algunos padres cuya descendencia exclusivamente es de mujeres. Aunque cada vez se le otorga menor relevancia social a esta situación, el hecho es que de vez en cuando reaparece el "gusanito aristocrático" de la estirpe, otro disfraz del machismo.

Hasta este punto, decidir la prelación del apellido del padre o de la madre aparenta ser una acción para reivindicar los derechos de las mujeres y la igualdad de oportunidades entre los padres para darles al hijo o hija el apellido que ellos decidan. La propuesta conlleva varias lagunas y algunas contradicciones. Señalo una: ¿qué ocurriría si los padres deciden registrar a alguno de sus hijos con sus apellidos en un orden distinto a los de sus otros hijos?

Como éste, se me ocurren varias cuestiones que deben analizarse antes de legislar sobre la materia. En particular, me preocupa uno por su trascendencia: esta medida esconde una situación que impactaría los derechos de la población maya yucateca, exactamente en sentido contrario a lo que persiguen la ley y las políticas responsables de fortalecer su cultura y su relevancia social.

Me explico. La Constitución de la República, en su artículo 2o., establece la obligación de respetar y promover los derechos y la cultura de los pueblos indígenas de México, en su mayoría víctimas de la pobreza ancestral y de la discriminación en su propia tierra. Por ello, el precepto constitucional no sólo enuncia sus derechos, sino también establece los programas y los mecanismos institucionales para lograr su ejercicio efectivo.

Más de la mitad de la población de Yucatán es considerada como integrante del pueblo maya. Es la proporción más alta del país, superior incluso a la de los estados de Oaxaca y Chiapas. Sin embargo, los mayas yucatecos viven también la pobreza y la discriminación. Frente a la exclusión social de que son víctimas los indígenas en Yucatán, algunas familias deciden abandonar su idioma materno y todo aquello que los identifique con su condición indígena. Esto incluye los apellidos, que han estado sujetos a una castellanización que ha llevado a algunos Ek a transformarse en Estrella; a los Dzul, que se han vuelto Caballero, y, en otros casos, se han añadido sílabas para pasar de Moo a Molina.

Es cierto que las circunstancias no son las mismas ahora que las imperantes en el siglo pasado, que la presión social ha disminuido y que ser mayahablante viene a ser un valor en algunos círculos de la administración pública, la cultura y la política. Pero el riesgo subsiste y ante la facilidad de utilizar el apellido de la madre o del padre para registrar al hijo, hay una clara desventaja hacia el patronímico de origen maya, prefiriendo, si hay la opción, el del progenitor con apellido no maya. Sería una decisión con "dados cargados".

Hay otras formas de garantizar la igualdad de derechos entre los cónyuges y los derechos de la infancia en un código familiar. Si de aportaciones novedosas se trata, sería posible que la Ley autorizara la inscripción en el Registro Civil de un niño con el apellido del padre, aunque éste se niegue a reconocer su paternidad, y que la carga de la prueba para certificar que no lo es descanse en él. Hasta ahora la iniciativa está exactamente al revés: es la madre o el hijo mayor de edad quienes tienen que realizar el procedimiento para probar que esa persona es el padre, para lo que tienen que contar con al menos 12,000 pesos, que cuesta una prueba de ADN científicamente acreditada.

Señores legisladores del Congreso del Estado: por favor, revisen con cuidado esta importante iniciativa. No todas las novedades que vienen de España son aplicables en México y muy particularmente, en Yucatán. No sea que por tapar un hoyo vayan a hacer más grande el abismo que separa a los mayas yucatecos del ejercicio real y efectivo de sus derechos.- Mérida, Yucatán.

miércoles, 4 de enero de 2012

Mérida, casi en el paraíso...

Dulce María Sauri Riancho

Por alguna razón nos gustan más los aniversarios terminados en cero o en cinco para celebrar. Es el caso de Mérida, que cumplirá este 6 de enero 470 años de su fundación sobre los vestigios de la antigua T'ho de los mayas.

Frente a muchas ciudades europeas, Mérida es relativamente joven. No así en América, donde fue uno de los asentamientos establecidos en los primeros 50 años de la colonización española. En la Península, sólo San Francisco de Campeche la precede. Pero la capital de Yucatán aún se mantiene como la población más importante del sureste mexicano al iniciar la segunda década del siglo XXI. Todo indica que este año Mérida alcanzará el millón de habitantes. En 2010 éramos 835,000, en tanto que Cancún y Campeche tenían 662,000 y 260,000 pobladores.

La capital yucateca concentra la mayoría de las actividades económicas del estado, en particular los centros educativos y de salud, públicos y privados, los bancos y los hoteles, así como los centros comerciales, supermercados y centrales de abasto. La calidad de vida de la ciudad destaca en la región y en el país, por la práctica ausencia de actos violentos del crimen organizado. Esta situación la hace un destino atractivo para cientos de familias, "desplazadas internas" de otras ciudades de México, que han encontrado en Mérida refugio y tranquilidad.

Casi el paraíso. Pero... Nuestra ciudad tiene crecientes problemas asociados a la falta de empleos suficientes y de calidad, a la ausencia de oportunidades laborales dignas para los miles de jóvenes que egresan de sus centros de educación superior, para las mujeres jefas de familia y los adultos mayores, entre otros. La planta industrial de Mérida se ha visto reducida, incluyendo la actividad de la industria maquiladora de exportación.

Sobreviven empresas dedicadas a la proveeduría del norte de Quintana Roo y a la fabricación de artículos de consumo para la población local, como alimentos, bebidas y ropa. El turismo resiente la falta de opciones de vuelos y el elevado precio de los boletos. Lenta, pero inexorablemente, Cancún se ha convertido en el centro de la dinámica económica de la Península, desplazando a Mérida de ese tradicional papel.

La expansión de la mancha urbana ha permitido mantener a la vivienda unifamiliar como parte de la tradición y la costumbre de los meridanos. Nos resistimos a los edificios de departamentos, a no vivir "pegados a la tierra", y a disfrutar del patio, como nuestros ancestros. A cambio, las exigencias de ampliación de los servicios de agua, alumbrado público y pavimentación han crecido.

El transporte público es inadecuado para una ciudad del tamaño y la extensión de Mérida. Ante esta seria deficiencia, no es de extrañar que hayan proliferado los vehículos particulares, muchos de ellos verdaderas "carcachas" que circulan por milagro, pero indispensables para trasladarse por la falta de rutas de camiones que realicen el servicio. Hay la sensación de que la ciudad ha crecido mucho. Sí, lo ha hecho, pero no en personas sino en número de vehículos: casi hay un auto o motocicleta por cada dos meridanos. Los 53 kilómetros del periférico se han transformado en una "vía de la muerte", que registra su cuota cotidiana de muertos y heridos.

El paraíso meridano estuvo invadido de mosquitos portadores de dengue. El año pasado se registró el mayor número de casos de la historia sanitaria del estado, con lamentables decesos, la mayoría en esta ciudad. Fue la consecuencia de la falta de atención oportuna de las autoridades estatales y municipales a las labores de prevención, indispensables en la época de secas, para evitar la proliferación cuando se inicia la temporada de lluvias. Estuvieron más preocupadas por las cuestiones de promoción política personal, que ocupadas en la oscura pero indispensable tarea de recoger cacharros, desyerbar y fomentar la limpieza de los patios.

Otra vez es Mérida destino de un importante crédito del BID, pero a diferencia de 1965, cuando se empleó en la introducción del agua potable, ahora está dedicado a una serie de obras de embellecimiento cosmético del centro histórico de la ciudad. En cuanto al nuevo alumbrado público, se pasó de la penumbra amarilla de las calles, a la oscuridad que rodea a los nuevos focos blancos, eso sí, a un costo multimillonario.

A las actuales autoridades del Ayuntamiento de Mérida les restan ocho meses de gestión. A la presidenta municipal, quizá mucho menos, si el PRI la postula para el Senado. Si se va antes de concluir su periodo, habrá dejado atrás su compromiso de concluir su mandato, como sucedió en su cargo de diputada. Para un gobierno que ganó la elección al PAN después de casi 20 años, el incumplimiento de ese compromiso no es cosa menor, más si va acompañado de serios cuestionamientos sobre la aplicación de los recursos públicos a su cuidado.

Con el maquillaje a medio hacer, con la cuenta de los enfermos de dengue y los problemas de la economía en muchas familias, Mérida celebra su 470 cumpleaños. Que los buenos deseos por su prosperidad vayan acompañados de la voluntad real de cambiar y corregir el rumbo, por parte de las autoridades y de nosotros, sus ciudadanos.- Mérida, Yucatán.