jueves, 29 de septiembre de 2011

La Cadena de las Glorietas, como el agua y el aceite

Dulce María Sauri Riancho

El sábado pasado asistimos a un evento inusual. La llamada "Cadena de las Glorietas" fue algo inédito en las manifestaciones sociales. Por primera vez se planteó el reto de engarzar mediante un cordón humano el inicio y el final del Paseo de Montejo, emblemática avenida de nuestra ciudad capital. No era una tarea menor; había que hacer presencia en un poco más de 6,000 metros; había que organizarse para manifestarse en esta arteria vital de Mérida sin que significara molestia o incomodidad para los miles de ciudadanos que transitan por esta vía en sus vehículos o en el transporte público. Había también que coordinar las diversas muestras de expresión, en tiempo y en las formas, para poderse mostrar ante propios y ajenos, como una unidad de voluntades y de propósitos, ya que no hubo discursos ni declaraciones formales.


Cientos de personas acudieron al llamado de un conjunto de ciudadanos y de organizaciones sociales y se apostaron a partir de las cinco de la tarde en las aceras -las yucatecas escarpas- de la larga avenida. Un listón blanco hacía las veces de cadena; unos "voladores" sirvieron para coordinar las acciones y los globos blancos en las manos o en el aire expresaban el entusiasmo de saberse parte de un grupo. Esos fueron los elementos comunes en los trece tramos que se dividió el largo trayecto. Pero cada una de las partes le dio su toque propio de creatividad y de expresión a la Cadena: desde las consignas coreadas, hasta las "olas" o las leyendas escritas en mantas o dibujadas en carteles.

Un ambiente festivo rodeó esta heterogénea concentración. Su diversidad partía desde los grupos convocantes: organizaciones de la sociedad de distinta orientación, vecinos y personas convencidas de la necesidad de expresar su malestar, su inconformidad sobre el ejercicio de gobierno de las autoridades estatales y del municipio de Mérida. Hubo una exigencia común: justicia frente a las agresiones registradas el 4 de julio contra ciudadanos indefensos. Pero también demandas varias, como "rescatar del abandono al campo", "dejar de agredir el medio ambiente", "cumplir las promesas de campaña", "pensión universal para los jubilados", entre otras. Hubo también una clara expresión de censura hacia la opacidad en el ejercicio de los recursos públicos por parte de las autoridades y la necesidad, la urgencia de que éstas rectifiquen el camino de despilfarro que han emprendido.

En la larga fila compartieron espacio mujeres y hombres, personas mayores acompañadas de hijos y nietos, niños y jóvenes. Destacaron en especial las mujeres, tanto por su número, claramente superior al de los hombres, como en su incansable caminar entre los tramos bajo su responsabilidad. Las de más edad llevaron sus sillas y su entusiasmo; más de una fue "en representación" de la familia que, atemorizada por cualquier tipo de represalias por su participación, prefirió mantenerse atenta, pero distante.

En todo el trayecto de seis kilómetros no hubo banderolas ni logotipos de partido político alguno. Hasta las organizaciones convocantes prefirieron sumarse a la blanca cadena de listones y brazos que se entrelazaban, antes que exhibir los emblemas que las identifican. Hubo sí, activistas de partidos y organizaciones políticas que son oposición en el estado, como el PAN, PRD o MORENA (Movimiento Regeneración Nacional) que, junto con los ciudadanos, hicieron labores de organización y voceo.

Se ha intentado descalificar a la Cadena de las Glorietas bajo el trillado argumento de que fue un evento de los partidos de oposición al gobierno. Sí, participaron algunos de sus militantes y activistas y, me atrevo a afirmar, más de un o una priísta. Si era común encontrar al PRI participando en las manifestaciones sociales anteriores a 2007, ahora lo es encontrar al PAN o al PRD, en su afán y compromiso de sumar simpatías y adhesiones para los próximos procesos electorales. Pero hay una enorme distancia entre participar y convocar, entre promover y conducir, entre ayudar y mandar. Los partidos políticos no fueron los convocantes ni los conductores; además, cualquier tibio intento que hubo de identificación partidista fue firmemente atajado por los responsables. Sólo los ciudadanos organizaron, condujeron y mandaron sobre la Cadena de las Glorietas. Nadie más.

Fuimos parte de un ejercicio cívico en su más amplio significado. Se comprobó en los hechos que es posible construir acuerdos entre grupos y organizaciones a partir de las coincidencias, sin perder la identidad propia y sin ignorar las diferencias. La Secretaría de Seguridad Pública hizo honor a su lema de "Cuidar y Proteger", y mantuvo -ahora sí- una respetuosa presencia durante las dos horas que duró el evento. Se mostró que es posible encontrar formas de participación en las calles sin afectar la libertad de tránsito de los demás, porque fue un acierto dejar libres los pasos de las vías transversales. Se logró la unidad en medio de la diversidad de formas de expresión, de agendas e intenciones. Se demostró que, aunque la física lo niegue, el agua y el aceite se pudieron mezclar en la Cadena de las Glorietas. ¿Qué sigue?- Mérida, Yucatán.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Relevos generacionales y recambios partidistas. ¿Más de lo mismo?

Dulce María Sauri Riancho

Existe fundada expectativa en que el PRI ganará la elección presidencial en 2012. En la mayoría de los procesos locales triunfó y todas las casas encuestadoras les dan una clara ventaja a sus precandidatos en relación con los del PAN y del PRD.

En 2000 la derrota del partido en el gobierno por más de 70 años fue acompañada de la esperanza de un cambio a fondo en el país. El candidato Fox encarnaba la creencia de un importante grupo de la sociedad de que los problemas de México se resolverían en cuanto se lograra la alternancia, que en automático se impondría una nueva forma de hacer política.

Seis años más tarde, esa energía entusiasta que embargó a la ciudadanía se había disipado. En 2006, el PAN mantuvo la Presidencia de la República "haiga sido como haiga sido". El relevo generacional en el PAN -Felipe Calderón tenía 44 años al iniciar su sexenio- resultó cuestión irrelevante ante la magnitud de los problemas vinculados a la violencia y a la inseguridad.

De llegar Enrique Peña Nieto a Los Pinos en 2012, con 46 años, se habrá consumado en el PRI el recambio generacional que se inició en 1988 y que ya arraigó en los estados. Ahora quienes toman decisiones políticas de alto nivel son menores de 50 años. Sin embargo, los saldos de ese relevo no son necesariamente positivos, ni en el PAN ni en el PRI.

En Yucatán, en 2001 triunfó Patricio Patrón (43 años). Inició su gobierno con favorables expectativas y muchas esperanzas. Su primera grave prueba fue enfrentar la secuela de destrucción del huracán "Isidoro", a escasos 13 meses de asumir el cargo. En la elección intermedia de 2004, el PAN obtuvo muy buenos resultados, mismos que refrendó en la elección federal de 2006. El horizonte parecía despejado y el relevo gubernamental de 2007, un asunto de mero trámite.

Sin embargo, las acusaciones de opacidad, de intervención de familiares y la falta de concreción de varios muy publicitados proyectos, como la Plataforma Logística o Metrópolisur, contribuyeron a desgastar la imagen de honestidad y de eficiencia que acompañaba a los panistas. No bastaron las importantes inversiones federales en vivienda y carreteras o la ampliación del periférico de Mérida con sus pasos a desnivel.

La gota que colmó el vaso fue el tortuoso proceso panista para la postulación de su candidato a suceder a Patricio Patrón. El PAN sufrió una doble fractura: entre su militancia y una más costosa con la sociedad, consecuencia de vicios que hasta entonces se pensaba que sólo aquejaban al PRI.

En tanto, este partido pudo resolver en razonable acuerdo la postulación de su candidata a la gubernatura. La edad y el género marcaron una diferencia sensible con el candidato del PAN. Otra vez surgieron las esperanzas. Que venía una generación priista de recambio, que los jóvenes aportarían una nueva visión a la política y a los asuntos públicos yucatecos, que el diálogo y la negociación serían las herramientas de esa "nueva mayoría ciudadana". Al igual que en 2004 y en 2006 para el PAN, en las elecciones de 2009 y de 2010 triunfó el PRI. Además, los amplios resultados permitieron reafirmar el control priista sobre el Congreso.

De los cinco años que corresponden a la administración de Ivonne Ortega, los primeros dos fueron casi de encantamiento en que las escasas voces críticas eran descalificadas. Ante el derroche, el culto a la personalidad y la improvisación, cobró fuerza la sensación de que el relevo generacional no respondía a nuevas formas de gestión pública, más eficientes y transparentes, que se habían prometido y que se esperaban. Los programas asistencialistas desplazaron a las acciones de fomento y a la inversión pública. La opacidad sentó sus reales y aparecieron acusaciones de corrupción; la obra pública, poca y pequeña, registró retrasos injustificables y los proyectos emblemáticos del quinquenio quedaron archivados o en sus primeras piedras.

La intención de "gobernar con la gente", de "escuchar" a todo el que "habla" y de atender sus demandas fue desplazada por la intransigencia, como la represión contra manifestantes que se oponían al llamado "paso deprimido" de la glorieta de la colonia México.

Igual que Patricio Patrón, el gobierno del Estado anunció un rosario de obras a realizar antes del 1 de octubre de 2012, cuando concluye. Se supone que el financiamiento del BID rescatará las famélicas finanzas estatales y permitirá, al igual que los PPS, publicitar un gran número de obras, preferentemente en Mérida, que arrancarán en las próximas semanas.

Quienes pensamos que los hechos de violencia en la glorieta de la colonia México harían recapacitar a las autoridades estatales y municipales sobre el costo político que representa la imposición, nos equivocamos. Si no conocemos los proyectos del BID, si nada se sabe del remozamiento de parques y mercados, del "anillo de circunvalación" o del plan de transporte, si se pretende iniciar la restauración del centro de Mérida en plena temporada navideña, con los consiguientes perjuicios a los comerciantes, ¿no será que de nuevo la comunicación, el diálogo y la negociación están ausentes en los planes de las autoridades?

Mucho ganaríamos los ciudadanos si el PRI y el PAN se vieran uno en el espejo del otro. Tal vez así dejarían de considerar que la ciudadanía sólo importa a la hora de emitir su voto y que es fácil hacerla a un lado a la hora de gobernar. Que la aciaga noche del PRI en 2000 y del PAN en 2007 sean recuerdos punzantes que motiven a sus dirigentes y gobernantes a cambiar su conducta. ¿Aspiración ingenua?-

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Los desafíos de la educación en Yucatán

De patitos a cisnes

Dulce María Sauri Riancho

Una interesante investigación del equipo del Diario de Yucatán puso nuevamente la atención en las denominadas "escuelas patito", en especial las que se dedican a ofrecer estudios universitarios.

La proliferación de instituciones privadas de educación superior es consecuencia directa de dos situaciones: el aumento de la demanda de los jóvenes y la oferta insuficiente de las instituciones públicas de educación superior.

Por un lado, ha crecido el número de jóvenes que tienen la expectativa de continuar su preparación universitaria al concluir su educación media, pues saben que ya no basta con ser "bachiller" para poder tener oportunidad de acceso a empleos bien remunerados; además, entre los padres todavía existe la creencia de que si los hijos son "licenciados", tendrán mayores posibilidades de éxito en la dura competencia laboral. Por eso, numerosas familias realizan toda clase de sacrificios para mandar a sus hijos a la universidad.

Pero resulta que la Uady, las universidades tecnológicas y los tecnológicos de estudios superiores del sector público tienen espacios insuficientes para atender las solicitudes de ingreso a sus planteles.

En ellos la educación es gratuita, pues se financian con los subsidios de los gobiernos federal y estatal; tienen un cuerpo de maestros de tiempo completo, cuentan con instalaciones y laboratorios especializados, entre otras facilidades para el mejor aprendizaje. Al no alcanzar cupo, muchos jóvenes se fijan en instituciones particulares, de paga, para tratar de cumplir el sueño de ser universitarios.

Entonces, el monto de la colegiatura se vuelve el factor fundamental para inscribirse en una u otra escuela. Muchas veces la decisión se toma porque "esa" escuela es más barata, se pueden realizar los estudios en menos tiempo, porque ofrece algún tipo de becas o bien el horario de clases permite combinar el estudio y el trabajo.

Las autoridades tienen una gran responsabilidad sobre el conjunto del sistema de educación superior del estado. En el caso de las instituciones privadas, cuentan con el denominado RVOE (Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios), que es el certificado oficial de que cualquier particular que pone una escuela y ofrece un programa de estudios de educación superior (licenciatura, maestría, doctorado), ha cumplido con los requisitos que establece la Ley de Educación en cuanto a profesorado, instalaciones, planes y programas de estudio.

Lo anterior garantiza que cuando el o la joven concluyan sus estudios, tengan un título con validez oficial y la cédula profesional indispensable para poder, por ejemplo, litigar como abogado, ejercer como contador público o médico.

En Yucatán, 73 instituciones particulares cuentan con RVOE, al menos en uno de sus programas de estudios superiores: 60, en la licenciatura; 35 en la maestría y sólo 4 a nivel de doctorado. La mayoría está localizada en Mérida, pero también en Valladolid, Ticul, Motul, Dzizantún, Umán y Tizimín funcionan escuelas particulares que, al menos, tienen una licenciatura con RVOE.

Las autoridades de la SEP federal alertan sobre la necesidad de fijarse en la publicidad de los centros privados de educación superior que ofrecen las distintas carreras, si ésta incluye la clave del reconocimiento oficial del RVOE. Si no lo tiene, es posible que esos estudios carezcan de validez oficial, lo que significa que al final de los tres o cuatro años, el título obtenido no tendrá la cédula profesional que lo ampare como válido.

Pero el RVOE no es boleto mágico al mundo de la excelencia. El día a día de la institución, la capacitación continua de los maestros, las instalaciones con los indispensables equipos de cómputo, la biblioteca y los laboratorios especializados funcionando correctamente, cuentan mucho en la calidad del aprendizaje de los jóvenes y en su mejor preparación para participar en un mercado laboral cada vez más exigente.

Aquí es donde notamos las grandes diferencias que separan a las universidades públicas de muchos de los centros de enseñanza superior privados. Habrá quien piense que es mejor cerrar a las escuelas "patito". Que sólo son negocios que pretenden lucrar de la necesidad de los jóvenes de estudiar.

No estoy de acuerdo. Una postura así ignora, por una parte, el enorme esfuerzo económico y moral que realizan justamente las familias de menor ingreso para enviar a sus hijos a la universidad, aunque no sea a la Uady o al Tec y, por otra, la inversión de dinero y de talento que han puesto los particulares propietarios de estos centros.

Las autoridades tienen la obligación de vigilar que se cumpla la Ley de Educación en cuanto a las escuelas particulares de enseñanza superior. Pero también la tienen sobre las instituciones de educación pública, para que continúen siendo el eje de la preparación universitaria en México.

La rebelión de los estudiantes en Chile, que ha adquirido niveles de violencia desconocidos en ese país, tiene como origen la privatización de la enseñanza superior , que ha ocasionado que las universidades se vuelvan casi inaccesibles para los hijos de familias trabajadoras.

Eso no debe pasar en México ni en Yucatán. Respaldemos el enorme esfuerzo y la energía que representan las instituciones privadas de educación superior de nuestro estado con políticas públicas encaminadas a aprovechar sus virtudes y a combatir sus vicios. Llevaría a realizar un imaginativo programa de formación y actualización de su profesorado, de mejoramiento de sus instalaciones y equipos, de incorporación a un sistema estatal de bibliotecas virtual, que abra las puertas de estas instituciones al mundo.

Es posible a través de la conformación de un fondo de financiamiento con créditos blandos para que los propietarios de estas universidades privadas puedan tener acceso a los recursos necesarios para elevar la calidad de la educación impartida.

De esa manera, las denominadas despectivamente "escuelas patito" podrían darnos la sorpresa de convertirse en atractivos cisnes.- Mérida, Yucatán.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Gobernar con la "C"

Conservar, Cambiar, Continuar, Crear

Dulce María Sauri Riancho

En poco más de un año, el 1 de octubre de 2012, comenzará una nueva administración estatal. Estamos pues en tiempo de iniciar un ejercicio de reflexión y análisis sobre las características del próximo gobierno. Para apuntar en esta dirección, les propongo que utilicemos los caminos que marca la "C". Tercera del alfabeto, es una letra que sabe sonar fuerte pero también es amigable con otras vocales a las que se une para suavizar su rudeza. Con "C" comienzan los verbos: conservar, cambiar, continuar y crear, hilos conductores de esta reflexión crítica. Es manifiesto que los políticos y la ciudadanía no piensan ni entienden lo mismo. Distingamos.

Para los políticos: Conservar significa que todo se quede igual, si es candidato del mismo partido en el gobierno. Al menos en la campaña, ni con el pétalo de una flor de mayo se puede tocar la obra gubernamental y mucho menos avanzar una mirada crítica sobre lo realizado. Los candidatos del PRI -al gobierno estatal, a las alcaldías y diputaciones- serán una incógnita en 2012. En su afán de no provocar la ira de quien aún tendrá el poder, mejor ocultarán sus reales intenciones, si las tuvieran, de modificar el rumbo.

Cambiar es un verbo reservado a los políticos y candidatos en la oposición. Para ellos todo está mal por el solo hecho de provenir de sus adversarios. Son quienes pretenden tirar el agua sucia de la bañadera, aunque tenga adentro al niño. Son los amigos del proverbio: "... antes de mí, el caos; después de mí, el diluvio...". Parte por ignorancia, parte por soberbia o conveniencia, prefieren negar la totalidad de un esfuerzo que proviene, así sea parcialmente, de un segmento de la misma sociedad a la que aspiran servir.

Continuar es un verbo difícil de aplicar para los políticos. Es criar al niño sin haber sido su padre o su madre, corregir los vicios y las insuficiencias de su carácter, aunque los hayan causado otros. Esta actitud se manifiesta, por ejemplo, en la resistencia a concluir los proyectos y las obras de la administración anterior, como los hospitales de Tekax y Valladolid, del Centro CITI, la cárcel de mujeres, el edificio de la policía y muchas otras obras dispersas por la geografía del estado.

Crear en la política exige una visión de largo plazo, la capacidad para imaginar los cambios y construir las condiciones para lograrlos. Este verbo demanda espíritu de sacrificio, generosidad y una mezcla precisa de audacia y experiencia. Quizá por eso es el menos utilizado y el más rechazado por quienes consideran que sólo el presente rinde réditos, al que hay que sacarle el máximo provecho personal y familiar.

¿Y la ciudadanía? Tendríamos que decirles a los políticos con toda energía y claridad cómo entendemos las cuatro "C" y cómo las queremos combinar para un gobierno futuro. Van algunas propuestas.

Conservar la organización social y el trabajo eficaz de las fuerzas del orden, que han permitido mantener a Yucatán en la periferia de las violentas acciones del crimen organizado. Esto no quiere decir que estemos en Jauja en materia de "seguridad", en la medida que proliferan los feminicidios y la agresión contra las mujeres y que abundan los robos a casas habitación, "cristalazos" a los vehículos, pandillerismo, entre otros delitos que privan de la tranquilidad y su patrimonio a las familias.

No hay duda. Es indispensable Cambiar el profundo desorden de la administración pública estatal. No sólo es la deuda excesiva que provoca señalamientos cada vez más graves sobre la aplicación del presupuesto. Es, sobre todo, la ineficacia en la ejecución de las obras públicas, la opacidad en el gasto, la falta de mecanismos reales para la rendición de cuentas a la sociedad y la aparentemente fácil estrategia de aumentar los subsidios y las ayudas con cargo al erario, en vez de poner las bases para corregir los problemas de fondo.

Quien sea la o el próximo gobernante yucateco, tendrá el compromiso de Continuar acompañando el desarrollo de la profunda reforma al sistema de Justicia que ha emprendido el estado. Otro proyecto que demanda continuidad es el Parque Científico y Tecnológico de Yucatán, todavía en "pañales", que necesita mantener y reforzar la coordinación interinstitucional para que sea una realidad la investigación que albergarán los edificios por construir.

Como Diógenes, propongo mantener la búsqueda del político con la visión para Crear. No lo podría hacer solo, pero él o ella insuflaría el indispensable ánimo en la sociedad para movilizarla hacia las grandes transformaciones que demanda un mundo globalizado, en el cual Yucatán todavía no encuentra su lugar. Que tenga visión de futuro, dispuesto a iniciar la siembra, aunque a otros les toque la cosecha; que sepa resistir la seducción del poder y las exigencias de las inmediateces electorales; que tenga la experiencia y al mismo tiempo el arrojo para cambiar; que esté dispuesto a abandonar la placidez del ejercicio del cargo. Tal vez así comenzarían a materializarse los servicios de transportación y logística, los proyectos vinculados a la economía del conocimiento, todos ellos de largo plazo. Tal vez así se reactive la producción de nuestro campo, producción intensiva que mezcle tradición campesina con innovación tecnológica.

Sólo son algunas propuestas para iniciar el indispensable debate de cara a 2012. Pero no hay que olvidar que a las cuatro "C" de los verbos tiene que añadirse otra "C" o una "S" de los sustantivos Ciudadanía o Sociedad, cuya presencia y participación real son indispensables para construir el futuro que queremos.- Mérida, Yucatán.