miércoles, 16 de diciembre de 2015

Encuesta Intercensal 2015. Retrato yucateco

Dulce María Sauri Riancho
Los censos tienen un lugar especial en la historia de los pueblos. Dice San Lucas (2, 1-7) que por uno de ellos, ordenado por el emperador romano César Augusto, Jesús nació en Belén de Judea, y no en Nazaret donde residían su madre María y San José. En pleno siglo XXI los censos y recuentos poblacionales tienen un valor fundamental, como un retrato de la sociedad y de sus habitantes, que describe con exactitud y precisión estadística su estructura y su dinámica. En México, desde 1895 se realizaron censos que a partir de 1930 se levantan cada 10 años. Sin embargo, los cambios acelerados que caracterizan a la sociedad actual han hecho que 10 años sean un periodo demasiado largo para detectar y enfrentar problemas en forma oportuna. Por eso, a partir de 1995, se realizan conteos de población entre censo y censo, mediante una muestra representativa, a fin de disponer de información válida y oportuna sobre los más relevantes cambios acontecidos en ese periodo.

Hace unos días se dieron a conocer los resultados del Conteo 2015. En abril de este año éramos casi 120 millones de mexicanos, de los cuales 2.1 millones vivimos en Yucatán, todavía la entidad más poblada de la península. Mérida continúa siendo el municipio más grande, con casi 900 mil habitantes (892,363). Kanasín (96,317) desplaza del segundo lugar a Valladolid (80,313) y a Tizimín (77,621), en tanto que Progreso (59,122) recupera su sitio, al rebasar a Umán (55,261), que queda en quinto lugar. En tanto, el sur se muestra más rezagado, pues los dos municipios con población más numerosa, Tekax (42,440) y Ticul (40,161), ocupan los dos últimos sitios del selecto grupo de los ocho mayores.

En la zona metropolitana de la ciudad de Mérida, que comprende además de la capital, a Kanasín, Progreso, Conkal, Umán y Ucú viven 6 de cada 10 habitantes del estado. Tal vez alguno de ustedes, amigos lectores, elevará la ceja sorprendido porque el municipio de Mérida no alcance aún la mágica cifra del millón de pobladores, más cuando el intenso movimiento de vehículos automotores y los problemas de tráfico parecerían indicar que hace rato rebasamos esos números. No es así, lo que refuerza la necesidad de realizar una correcta apreciación de los problemas de movilidad urbana, que no provienen necesariamente del crecimiento poblacional ni de las familias de otras partes del país que han trasladado su residencia a Mérida, por cierto, muchas menos de las que nos imaginamos. El Conteo también muestra otra característica importante que compartimos con otras regiones de México: el envejecimiento de la población, que se traduce en un porcentaje cada vez más grande de ancianos, pues casi 8 de cada 100 yucatecos son mayores de 65 años, uno más que cinco años atrás. De estas cifras se desprende la urgencia de trazar políticas públicas para atender las necesidades de un grupo creciente de la población, que van desde atención especializada en las instituciones de salud, hasta cuestiones relacionadas con el trabajo y la recreación.

Los datos del Conteo revelan que existen 565 mil viviendas habitadas en Yucatán, que representan el 1.7% del total nacional. Casi una tercera parte de ellas registran que alguno de sus habitantes recibe ingresos monetarios provenientes de programas del gobierno (31%). Este porcentaje es uno de los más elevados de la república que, sumado a los pagos por pensiones y jubilaciones y al dinero enviado por familiares en Estados Unidos (2%), arrojan que en la mitad de las viviendas yucatecas se perciben ingresos que no provienen de las remuneraciones al trabajo de alguno de los miembros de la familia. La dependencia de los programas gubernamentales por parte de un amplio sector de la población yucateca es un factor de alta vulnerabilidad ante los posibles recortes del presupuesto público debido a los problemas económicos que asuelan al país.

En 29 (28.6%) de cada 100 viviendas habitan familias encabezadas por una mujer, que es a la vez, madre, proveedora del principal ingreso y sostén de los otros miembros. En la información del Conteo destaca que cinco años atrás, en 2010, eran apenas 22 (22.4%) de cada 100. ¿Qué situación social se ha presentado para que se hayan incrementado en más de seis puntos los hogares con jefatura femenina en Yucatán? Las respuestas a éstas y otras preguntas ayudarían a un mejor diseño de políticas de apoyo a las mujeres-madres trabajadoras.

Yucatán es el segundo estado del país con población que se autorreconoce como indígena, en el caso nuestro, como parte del pueblo maya. Sólo Oaxaca nos rebasa por muy poco (65.7% a 65.4%). La población que habla la lengua originaria es menor, 28 de cada 100 personas mayores de 3 años. En porcentaje, hubo una disminución entre los mayahablantes en los últimos cinco años, pero los yucatecos que se reconocen a sí mismos como mayas nos revelan las enormes posibilidades de reforzar y ampliar los lazos de pertenencia e identidad que caracterizan a la mayoría de los habitantes de la entidad, deteniendo en primer término, la pérdida de la lengua en las nuevas generaciones.

Éstos son sólo algunos asuntos de interés que la Encuesta Intercensal 2015 nos puede mostrar. Espero que los planificadores de políticas públicas y todos aquellos preocupados por el bienestar de la sociedad la estudien con detalle. Basta con aprovechar que el 30% de las familias yucatecas tienen internet y acudir al sitio www.inegi.org.mx/est/contenidos/proyectos/encuestas/hogares/especiales para encontrarnos con una herramienta que puede ayudar a comprender de mejor manera el complejo presente que vivimos.— Mérida, Yucatán.


jueves, 10 de diciembre de 2015

TV digital: Juntos a la nueva era

Dulce María Sauri Riancho
“La tele se reinventa” y “vanguardia científica” compartieron las páginas 5 y 6 de la sección Local del Diario el pasado domingo. Dos caras de la moneda de la innovación científica y tecnológica a las que Yucatán ha ligado su futuro desarrollo. La primera nota, la reinvención de la televisión, está vinculada a la amenazante frase “apagón analógico”. La otra, relacionada con el parque de Sierra Papacal que acaba de ser inaugurado por el presidente de la república, tiene que ver con la economía del conocimiento, las empresas de base tecnológica y una nueva institución, “Heuristic”, que como su nombre lo indica estará dedicada a la indagación y descubrimiento de soluciones científicas a los problemas y retos que nos impone el futuro.

La innovación tecnológica es el signo de estos tiempos. Más tardamos en adquirir una computadora, laptop o aparato de sonido y terminar de pagarlos, que en salir a la venta una nueva versión más novedosa. Cuando era niña conocí los discos del abuelo, de pasta y que giraban a 78 revoluciones por minuto, a los que había que tratar con extremo cuidado porque cualquier golpe los rayaba o rompía. Después, todavía en mi infancia, llegaron los discos de vinilo, a 33.5 revoluciones. Eran mucho más amigables con las manos de las niñas que tratábamos de eludir la vigilancia paterna para utilizar el único tocadiscos de la casa. Fui de la generación que pasó de escuchar a Cri-Crí en la XEZ a las 6 de la tarde, a ver la televisión en blanco y negro, y poco después a color en el único receptor que presidía desde la sala la diversión familiar. Tenía 14 años cuando se inició en Mérida la primera estación FM que sólo transmitía música. Fui madre de los hijos del Atari y del PacMan; la gobernadora que se empeñó en adquirir la última versión de las computadoras IBM-486 para la Tesorería del Estado. Pasé de utilizar una especie de ladrillo feo, grande y pesado como teléfono celular, a los “inteligentes”, que sólo les falta bailar, porque todo lo demás, incluyendo fotografía y grabaciones de videos, lo hacen a la perfección. Soy abuela de nietos que antes de hablar, pasan sus deditos por el IPad y reconocen las aplicaciones de los juegos y las caricaturas; y de niñas que esconden las tabletas entre sus sábanas para eludir la vigilancia materna y continuar viendo sus programas favoritos en la red. En los hogares de clase media hay un aparato de televisión por recámara y, muchas veces, servicio de cable o satélite para que cada quien pueda seleccionar qué ver y cuándo hacerlo. Casi de manera imperceptible transitamos de recibir señal a interactuar con la televisión. Escogemos qué ver, a qué hora, qué grabar y cómo eliminar de esa manera los molestos comerciales que interrumpen las transmisiones literalmente cada cinco minutos. Podemos comprar en línea películas y música, cuando hasta hace muy poco tiempo sólo podían ser alquiladas en los videocentros. Los monitores de televisión son ahora, también, pantallas de computadora por las cuales se tiene acceso a internet desde la recámara de la casa.

En este marco de cambios acelerados en la tecnología y la comunicación se inscribe el “apagón analógico”.

Su propósito central es el pleno aprovechamiento del espectro radioeléctrico para comunicar e intercambiar bienes y servicios en forma más eficiente y barata. Miles de yucatecos relacionan el apagón con la entrega de televisores digitales que en este momento están siendo distribuidos a casi 200 mil familias de toda la geografía estatal. La información estadística señala que 95 de cada 100 hogares cuenta con un aparato de televisión cuando menos. Pero de esa enorme cifra, los que resultarían afectados con la sustitución de las señales analógicas por digitales serían todos aquellos usuarios que no tienen contratado algún servicio de cable para sus aparatos analógicos, es decir, que toman la señal de la televisión abierta. Y es precisamente en estos canales —donde están las grandes cadenas nacionales de Televisa y Televisión Azteca, así como emisoras públicas como el Canal 13 de Yucatán— donde se experimentarán las transformaciones más significativas.

Desde hace varios años, concretamente en 2004, se comenzaron a emitir señales digitales que, a partir del 1 de enero de 2016, serán las únicas en las que se transmita televisión.

En buen castellano quiere decir que si no se tiene un receptor capaz de capturar la señal digital de la televisión abierta, la tele de la casa quedará “en blanco”, incapaz de reconocer el nuevo “idioma” de la transmisión de la voz e imagen televisiva.

Habrá quien considere un derroche innecesario el gigantesco gasto que está realizando el gobierno federal al repartir receptores de la nueva señal de televisión en todo el país.

No entraré a cuestionar si era más barato distribuir decodificadores que permitieran continuar utilizando los antiguos aparatos, en vez de sustituirlos por nuevos receptores.

Me limitaré a señalar la importancia que la televisión tiene como medio de comunicación y de diversión para la inmensa mayoría de las familias.


Es responsabilidad del gobierno garantizar que la brecha digital que se ha abierto entre los mexicanos no se profundice con la adopción de nuevas tecnologías. Que el desarrollo científico y tecnológico beneficie parejo a quienes viven en las ciudades y en el campo. De eso se trata el cambio de televisores, igual que el uso de internet en las escuelas, la entrega de computadoras y tabletas a los alumnos de escuelas públicas, así como la operación del parque científico y tecnológico de Sierra Papacal. A las nuevas tecnologías y lo que representan tenemos que llegar juntos y a tiempo.— Mérida, Yucatán.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Encuestas tempranas. Hacia la presidencia de la república

Noviembre fue un mes de agitación política, incluso en estados que, como Yucatán, no tendrán procesos electorales en el muy movido 2016. La presentación del libro autobiográfico de la ex gobernadora Ivonne Ortega coincidió en tiempo con la publicación de una primera encuesta donde aparece entre los posibles candidatos a la presidencia de la república, para gozo de unos cuantos y preocupación de muchos yucatecos.

Consulta-Mitofsky es una empresa de estudios demoscópicos dedicada al estudio de las opiniones, tendencias y comportamiento de las personas a través de sondeos o encuestas. En esta ocasión entró de lleno al juego, al indagar sobre las posibles candidaturas de cuatro partidos políticos y de un independiente para 2018. Antes de iniciar el análisis de los resultados obtenidos en los cuestionarios aplicados a mil personas en sus domicilios, vale la pena detenerse en dos preguntas que incluyó la consulta. La primera se refiere a los problemas más sentidos en el país y en lo personal. Las respuestas son distintas para uno y otro, pues la mayoría consideró a la inseguridad como el principal problema de México, en tanto que la economía lo es en la esfera familiar. Otras respuestas muy reveladoras se obtuvieron cuando se solicitó a los encuestados que mencionaran libremente, sin ayuda de ninguna especie, qué políticos de México “le caen bien”. Sólo López Obrador obtuvo más del 10% de las menciones (15.4%), en tanto que los demás, incluyendo al presidente Peña Nieto, alcanzaron cifras sensiblemente menores. Por cierto, no aparecieron en la memoria de los ciudadanos ni Manlio Fabio Beltrones, Ivonne Ortega y José Antonio Meade, considerados en la encuesta como “presidenciables”.

Antes de preguntar sobre personas, Mitofsky inquiere acerca de la intención de voto para la presidencia de la república por partido político. El PRI alcanza la cifra más alta (20.8%), seguido del PAN (14.2%), PRD (11.7%), Morena (8.8%). Los independientes obtienen el 4.7%. A estas lejanas alturas, ganan los indefinidos o quienes rechazan a todos, con el 36.6% de las respuestas. Como veremos más adelante, ninguno de los “presidenciables” rebasa la intención de voto a favor de su partido, excepto Andrés Manuel López Obrador.

Los 12 “escenarios electorales” combinan a los 11 personajes políticos, nueve hombres y dos mujeres. Vale la pena destacar que las cifras que alcanzaron todos los candidatos considerados son bajas y las diferencias poco significativas, lo que demuestra la inexistencia de una opción que a estas alturas aglutine un número elevado de simpatizantes. Veamos los resultados.

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, resultó el mejor posicionado de los priístas. Él, el secretario de Hacienda Luis Videgaray y el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, se imponen a López Obrador, aunque por diferencias mínimas. En cambio, Manlio Fabio Beltrones, Ivonne Ortega y José Antonio Meade resultarían derrotados por el representante de Morena.

En cuanto al PAN, Margarita Zavala rebasa ligeramente en dos escenarios la intención de voto a favor de su partido. Su mejor desempeño lo alcanza en el escenario 7, que gana Miguel Ángel Osorio Chong. Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla, apenas obtiene el 11% de las simpatías. Como candidato del PRD, la encuesta sólo presenta a Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno del Distrito Federal, por lo que aparece en todos los escenarios con porcentajes que fluctúan entre 10.4% y 12.1%, su mejor desempeño, aunque resulta derrotado por López Obrador, con el 17.1% de las preferencias. Este último, probable abanderado de Morena, se impone en seis de los 12 escenarios electorales, aunque —subrayo— con diferencias mínimas. Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, gobernador de Nuevo León, que aparece como el candidato independiente en la encuesta de Mitofsky, alcanza alrededor del 6-7% de intención de voto.

Los estudios de opinión pública sobre aspirantes a la candidatura presidencial han desplazado a la especulación periodística que llegó a ser parte del proceso de postulación del candidato del PRI. En la segunda década del siglo XXI, la especulación toma nombre de encuesta y le imprime cierta legitimidad proveniente de la estadística. Sin embargo, los sesgos están presentes desde el primer momento. Por ejemplo, ¿por qué no figuró Gustavo Madero entre los personajes del PAN? ¿Y Josefina Vázquez Mota? ¿Cuidan a Aurelio Nuño, secretario de Educación Pública? ¿Por qué no se preguntó por otras destacadas mujeres del PRI, como la secretaria general del CEN, Carolina Monroy, o la gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich, más cuando en la reciente sesión del Consejo Político se estableció la paridad como norma? Por cierto, vale la pena revisar el spot promocional que dice “Estoy lista para dirigir esta nación”: https://www.youtube.com/watch?v=4-rKeN2wVLc&feature=youtu.be.

Es difícil opinar sobre el PRD. Su aspirante más visible, el jefe de Gobierno del Distrito Federal, no es militante y ha deslizado la posibilidad de figurar en la boleta de 2018 como candidato independiente. Y en este grupo también hay limitaciones. Me hubiera gustado ver en las boletas de “Consulta-Mitofsky” a Enrique Alfaro, nuevo presidente municipal de Guadalajara, como una opción frente al partido que lo postuló y que hizo ganar en Jalisco el pasado junio. En cuanto a Morena, las cifras pueden reflejar un problema frente a un candidato muy conocido por los electores, pero que ya tienen opinión formada sobre su desempeño, lo que dejaría poco margen por ganar en otra campaña electoral.


Apenas comienza la cosecha de la especulación hacia 2018. Que la diversión no nos haga olvidar la importancia de una elección informada, que exorcice los fantasmas de la mercadotecnia y las encuestas a modo.— Mérida, Yucatán.