El futuro, en juego


Renovación del INE
Dulce María Sauri Riancho (*)
Este miércoles la Cámara de Diputados tomará decisiones trascendentales para el futuro de la democracia en México.
En sesión extraordinaria, las y los legisladores elegirán a cuatro integrantes del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE). Dos mujeres y dos hombres pasarán a formar parte de “La Herradura”, manera coloquial de referirse a la mesa donde se reúne el pleno del Consejo, conformado por otros siete personajes, incluyendo su presidente Lorenzo Córdova.
Ellas y ellos desempeñarán esta importante responsabilidad durante nueve años, esto es, participarán en dos elecciones presidenciales —la de 2024 y la de 2028—, además de las intermedias federales. De igual manera, intervendrán en las decisiones sobre la conformación de los organismos locales electorales, conocidos por sus siglas como los OPLE’s, de las 32 entidades federativas.
Desde 1990, hace 30 años, cuando se formó el primer consejo que combinó entonces funcionarios del Ejecutivo y ciudadanos (lo presidía el secretario de Gobernación) a la fecha, que es autónomo y ciudadano, el momento más delicado y complejo es justamente la elección de sus consejer@s.
En 2011, el consejo del INE estuvo incompleto durante más de un año, porque las y los diputados no pudieron ponerse de acuerdo para elegir el recambio de los que concluyeron sus funciones.
La falta de acuerdos partidistas motivó, en buena medida, la reforma político-electoral a finales de 2013. El IFE cambió de nombre: Instituto Nacional Electoral (INE), con un nuevo modelo de organización electoral. Cambió también el procedimiento para que la Cámara de Diputados eligiera a las y los integrantes del Consejo General.
La reforma constitucional estableció que las propuestas ya no provendrían de los partidos políticos representados en la Cámara de Diputados, sino que ordenó la formación de un comité externo, el Comité Técnico de Evaluación, con siete integrantes de reconocida solvencia académica y moral, quienes serían responsables de integrar las quintetas que serían puestas a consideración de las y los diputados.
La exigencia constitucional provenía de la necesidad de garantizar que cualquiera que alcanzara el consenso de la mayoría calificada (dos terceras partes de los votos) tuviera capacidad y solvencia para desempeñar el cargo de integrante del Consejo General del INE.
Se estableció que si la Cámara de Diputados, en una primera votación, no alcanzaba los dos tercios de votos que constituyen la “mayoría calificada”, entonces la propia Cámara realizaría una insaculación con los cinco nombres que integraran la propuesta original del Comité de Evaluación.
Pero también se tomó una previsión que no existía antes de 2014: si por alguna circunstancia no se pudiera efectuar la sesión de insaculación, las quintetas serían remitidas a la Suprema Corte de Justicia (SCJN), que aplicaría la insaculación en sus instalaciones, de inmediato.
El procedimiento arriba descrito rigió la elección de los 11 consejer@s del nuevo INE en 2014. Nuevamente se aplicó en 2017. En ambos casos, la Cámara de Diputados aprobó a la primera; no hubo, por tanto, insaculación al haber culminado una exitosa negociación entre las fuerzas políticas representadas en esas legislaturas. Tampoco se apeló a la “última instancia”, que es la Suprema Corte de Justicia.
Con estos antecedentes, desde febrero de este año la Cámara de Diputados dio inicio al proceso de elección de cuatro consejeros, para sustituir a quienes concluían su mandato en abril.
La convocatoria señalaba que deberían conformarse dos quintetas sólo por mujeres y dos por hombres, lo que garantizaba el incremento de la participación femenina en el Consejo General, que quedaría integrado por 5 mujeres y 6 hombres, incluyendo su presidente.
Se abrieron las inscripciones para consejero/a del INE a principios de marzo. Se inscribieron 390 aspirantes —254 hombres, 136 mujeres—, sin “padrinos” ni recomendaciones, más que su propio convencimiento de estar a la altura de las responsabilidades que este alto cargo exige.
Además de un ensayo original e inédito, requerido a cada aspirante, 329 presentaron un examen, formulado y aplicado por el Comité de Evaluación en las instalaciones de la Cámara. Del total se seleccionó al 50% —mitad hombres, mitad mujeres—, quienes pasaron a la fase de análisis de su trayectoria, además de la calificación obtenida en la prueba escrita.
Este número se redujo a 60 personas con los más altos puntajes para la realización de entrevistas por el pleno del Comité de Evaluación, mismas que se realizaron vía remota. Todas, con duración de 30 minutos, están disponibles en el micrositio habilitado por la propia Cámara de Diputados: http://consejerosine2020.diputados.gob.mx/Entrevistas_de_aspirantes.html.
Una vez más, el número se redujo a los 20 aspirantes con las más altas notas, incluyendo su desempeño durante la entrevista.
Diez mujeres y diez hombres forman las cuatro quintetas de donde surgen las cuatro propuestas que llegarán al pleno de la Cámara de Diputados.
Todo iba sobre los rieles del consenso y los acuerdos entre los 7 evaluadores, hasta que en la última etapa fue roto por el Dr. Ackerman, al no aceptar a dos mujeres y un hombre como parte de las quintetas. Todo esto se sabe porque ha sido publicado en la Gaceta de la Cámara de Diputados. Cualquier interesado/a puede acudir fácilmente a la información disponible.
El domingo pasado, en una maratónica transmisión del Canal del Congreso, pudimos atestiguar el desarrollo de las entrevistas realizadas por los coordinadores de las 8 fuerzas partidistas de la actual legislatura.
Lunes y martes trataron de encontrar los acuerdos que permitan construir la mayoría de dos tercios requerida por la Constitución. Ya el PT anunció que va en contra del procedimiento. Asimismo, algunos diputados de Morena se han unido a ese rechazo.
Afortunadamente, la máxima publicidad y transparencia con que se condujo el Comité de Evaluación permite ponderar los argumentos de descalificación al excelente trabajo realizado por las y los distinguidos académicos.
Como diputada federal, espero que la propuesta de la Junta de Coordinación Política alcance el consenso. Ha sido un enorme esfuerzo, realizado a contrapelo a las tendencias de polarización que parecen dominar el escenario político.
Sé que cualquiera de quienes conforman las quintetas podrá realizar un excelente trabajo en favor de la democracia y el fortalecimiento del INE. Tengo mi corazoncito, que late acelerado ante algun@s. Pero privilegio el consenso y cruzo los dedos.
México merece una brisa sanadora que surja de San Lázaro. Ojalá.— Ciudad de México.


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