jueves, 30 de junio de 2016

Cruda realidad. Brexit, ¿fin de una utopía?

Dulce María Sauri Riancho
La madrugada del viernes 24 me fui a dormir en medio de gran desazón. A las tres de la mañana el Brexit se había consumado. Una sensación de fracaso me invadió; sentí gran decepción por la amenaza de fractura de un proyecto que había logrado materializar una utopía. Pacto entre desiguales para dar a todos trato y oportunidad de iguales.

La Unión Europea fue concebida como una opción frente a la guerra y los nacionalismos exacerbados que habían causado millones de víctimas en el siglo XX, sin contar los de centurias anteriores.
Ceder y cooperar, olvidar y perdonar hizo posible que enemigos irreconciliables se agruparan en una organización supranacional, una especie de confederación de países, hasta alcanzar la cifra de 28.

Entre 1965 y 1993 se establecieron los acuerdos que permitían la libre circulación de personas, mercancías y capitales entre los estados miembros. La diversidad es la característica de la UE.

Por ejemplo, en su organización política, hay repúblicas, monarquías y distintos sistemas de gobierno, presidencial o parlamentario.

Algunos no acompañaron el establecimiento de la moneda común, el euro, como el Reino Unido, pero todos se comprometieron a respetar la libre circulación de las personas y productos dentro de los 4.5 millones de kilómetros cuadrados de sus fronteras. Los mecanismos de compensación y apoyo a los sectores económicos más vulnerables, como el agrícola, y a las sociedades más atrasadas han significado transferencias de importantes montos de recursos de los países más desarrollados hacia los rezagados.

La crisis de 2008 golpeó severamente a la Unión Europea. Resurgieron los nacionalismos, en especial en los países más prósperos. Las tensiones sociales se vieron acrecentadas por la migración, tanto de países de la propia Unión, como extracomunitarios.

Vino Grecia y su posible exclusión por no responder a las medidas de austeridad impuestas por su crisis financiera. El caso del Reino Unido es diferente: en mucha mejor situación económica, una mayoría votó por salirse de la Unión.

Existe el mecanismo legal que lo hace posible mediante la aplicación del artículo 50. El voto mostró a una sociedad dividida generacional y económicamente. Los jóvenes, nacidos después de 1973, fecha del ingreso del Reino Unido a la Unión, votaron por permanecer. Ellos son europeos y globales, acostumbrados a convivir en la pluralidad y diversidad.

Las personas mayores, aquellas que habían ratificado la adhesión a la UE en 1975, cambiaron su determinación y votaron por salir. Las ciudades, comenzando por Londres, estuvieron a favor de permanecer.

En cambio, el campo lo hizo por abandonar a la UE. Las grandes empresas y los negocios globales, incluyendo la Liga Premier de fútbol, se comprometieron por la permanencia. Los pequeños empresarios, por restablecer el proteccionismo para sus actividades. De los cuatro reinos que componen la Unión, Escocia e Irlanda del Norte votaron mayoritariamente por la UE; Inglaterra y Gales, por la salida. El tema de la migración determinó el sentido del sufragio de numerosos ingleses. No quieren polacos, españoles ni cualquier otro ciudadano de la Unión compitiendo por sus trabajos.

No les importa que la inglesa sea una sociedad envejecida, que requiere de jóvenes para producir en condiciones de competencia; incluso para pagar las pensiones de los adultos mayores. De los sirios y otros inmigrantes provenientes del Medio Oriente, mejor ni hablar.

En los rejuegos políticos británicos de 2015, el primer ministro Cameron comprometió un referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la UE. Innecesario, pero rentable, lo convocó y llevó al cabo, dicen que con la seguridad de recibir un respaldo a favor de la Unión que lo consolidara como líder frente a otros mandatarios europeos. El tiro le salió por la culata y mató sus aspiraciones. En la campaña, los partidarios del Brexit hicieron todo tipo de promesas, la más importante, cerrar la frontera a los inmigrantes, de Europa o del mundo. Ni allá ni acá ese compromiso se puede cumplir en una sociedad global. Mintieron ellos y los ciudadanos se dejaron engañar. La resaca del jueves 23 durará meses, quizá años.

Algunos, más de tres millones, quieren un nuevo recuento. Todo puede suceder, pero la UE ha dicho, con sobrada razón, que no son una puerta giratoria para entrar y salir a conveniencia de los políticos del Reino Unido. Justamente, en la estrategia de campaña, en los dichos de los políticos, las mentiras y los engaños con tal de ganar, está la segunda causa de mi zozobra. Si en la cuna del parlamentarismo que supo acotar el poder del rey sucedió algo así, ¿qué podemos esperar en sociedades con inmaduras democracias, como la mexicana? ¿Se imaginan, amigos lectores, una campaña en 2018 donde uno de los puntos centrales sea la promesa de salirse del Tratado de Libre Comercio de América del Norte? La democracia directa, la del referéndum, también está a juicio.

Tal vez les esperen a los británicos años de turbulencias políticas semejantes a las que vivieron en la década de 1970. No está lejana la posibilidad de su desmembramiento. También puede imperar la prudencia y la imaginación para dar una solución inédita a este nuevo reto para una Unión que surgió de las cenizas de la guerra.


En el siglo XXI ya no hay islas, ni siquiera grandotas como la británica, unida indisolublemente al continente europeo no sólo por el túnel submarino. Mérida, Yucatán.

miércoles, 22 de junio de 2016

Mal ambiente social. Imecas de la política

Dulce María Sauri Riancho
Malas noticias. Si tuviéramos un Imeca político para medir la calidad de la convivencia y las expectativas ciudadanas como lo tiene Ciudad de México en materia ambiental, estaríamos en la Fase I, que es la que se aplica cuando el aire se vuelve casi irrespirable, con efectos negativos en la salud de toda la población. En orden cronológico, presento una relación de hechos que han enrarecido y tensionado el ambiente social. No pretende ser exhaustiva. Lamentablemente, habría otros factores proclives a integrar la lista de contaminantes de la convivencia en todo el país.

1. Aprobación del nuevo sistema anticorrupción. En especial, la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas, más conocida como “Ley 3 de 3”, decepcionó a un amplio sector de la sociedad que había presentado su propia iniciativa. Desdibujada y banalizada la disposición de hacer públicas la manifestación de bienes, conflicto de intereses y situación fiscal, de última hora se incorporó como sujeto obligado a toda persona que reciba o ejerza recursos públicos. Significa que los seis millones de familias de Prospera, los dos millones de Procampo, becarios de Conacyt y cualquier otro que reciba recursos públicos tendrán que presentar su triple declaración. Cuando es obligación de muchos, no es de nadie.

2. Ataques de grupos armados en Badiraguato, tierra de “El Chapo” Guzmán, obligaron a más de 250 familias a buscar refugio en otras zonas de Sinaloa. Incluso la madre del capo tuvo que abandonar su casa.

Ni las policías ni las fuerzas armadas han logrado impedir que el reacomodo de los cárteles y la disputa por el control de la principal zona productora de mariguana y opio se traduzcan en violencia y muerte.

3. Desalojo de hoteles y residencias en Tulum, efectuado con fuerza pública, bajo el supuesto amparo de una resolución judicial. El perjuicio ocasionado al turismo y a la imagen del destino es incalculable, pero los ajustes de cuentas de fin de sexenio parecen imponerse al interés general.

4. El 7-0 de la derrota de la selección mexicana de fútbol en la Copa América Centenario. Después de tocar el cielo de las expectativas de campeón, la triste realidad del balompié mexicano se impuso una vez más. Brasil, el pentacampeón mundial, ni siquiera pasó a la segunda ronda. Graves problemas allá; otro tanto acá: ¿por qué queremos que la selección de fútbol sea distinta y ajena a la sociedad que la cobija?

5. Desalojo de los maestros que habían cerrado la carretera Oaxaca-México a la altura de Nochixtlán. Van ocho muertos y casi un centenar de heridos. Las protestas magisteriales, con el apoyo de las comunidades han aumentado considerablemente. Sin diálogo no puede haber solución en una zona en que la violencia y la pobreza han sentado sus reales desde hace siglos.

6. Manlio Fabio Beltrones renunció a la presidencia del comité nacional del PRI. El partido en el gobierno sufrió una severa derrota el 5 de junio. Parafraseando a Colosio, Beltrones recordó que “… lo que los gobiernos hacen, su partido lo resiente”. Suena como censura a Peña Nieto e indicador de las turbulencias políticas por venir en el partido aún en el poder.

7. El peso mexicano, depreciado y los grupos representativos, descontentos. Cuesta 20 pesos comprar un dólar americano. Hasta el Inegi ya se dio cuenta de que la depreciación tiene consecuencias sobre la inflación. Las organizaciones empresariales, agraviadas por la falsa salida de los legisladores al reclamo de transparencia de los servidores públicos de alto nivel. La jerarquía religiosa, movilizada para frenar la propuesta del matrimonio igualitario. El clima político del país está enrarecido.

Por venir:

Vientos europeos

8.-El jueves 23, los electores de Gran Bretaña votarán si quieren permanecer asociados a la Unión Europea o si se separan de la organización que comenzó a conformarse hace 60 años, en 1957. Los sentimientos anti-inmigrantes y la nostalgia por un pasado imperial se mezclan en los que pretenden segregarse de la UE, aun a costa de poner en riesgo el crecimiento de su economía y a Londres como centro financiero de Europa en su conjunto.

9. El domingo 26, los españoles irán de nuevo a las urnas para intentar conformar su gobierno. En la votación de diciembre, el Partido Popular, el de Mariano Rajoy, fue el más votado, pero ni el Partido Socialista (PSOE) ni los debutantes Podemos y Ciudadanos quisieron unirse a éste para formar gobierno. Las encuestas —parece que ahí sí funcionan— indican una situación semejante a la anterior: nadie con mayoría, lo que hace indispensable formar una coalición.

Vientos americanos

10. ¿Será Donald Trump el candidato del Partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos? El rechazo entre electores mujeres, afrodescendientes y latinos es muy elevado. Sin embargo, la población blanca, caucásica y empobrecida constituye un importante grupo que simpatiza con los planteamientos racistas y sexistas del hijo de inmigrantes alemanes. ¿Se impondrán los prejuicios y la discriminación o habrá un resultado congruente con la historia libertaria de la gran nación americana?

Pensarán, amig@s lector@s, que demasiados problemas tenemos en México como para estar mirando hacia afuera. Sin embargo, en la globalización, el “efecto mariposa” lleva a que la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea o el triunfo del candidato que pretende levantar un muro en los tres mil kilómetros de frontera sean algo más que aleteo de unas alas lejanas. Estemos atentos. Demandemos el diálogo como la única vía para hallar soluciones a los problemas, nuestros y del mundo. Y hacer de nuevo respirable el aire político que compartimos.— Mérida, Yucatán.


miércoles, 15 de junio de 2016

Movilidad urbana: a propósito de Uber

Dulce María Sauri Riancho
Uber y las secuelas de la elección del domingo 5 han estado muy presentes en los comentarios y la atención pública de los últimos días. Aunque no se realizaron comicios en Yucatán, la elección dominical nos atrajo porque se trataba del vecino estado; y todavía más porque perdió el hasta entonces imbatible PRI. Y Uber, sus problemas y vicisitudes para operar en Mérida son fuente de interés porque está en juego el paso a la libre competencia y las nuevas tecnologías, o proteger a un sector de trabajadores organizados que se perciben amenazados por un rival que califican como competidor desleal.

Una oportuna reconsideración del Ejecutivo sobre su propuesta de cobrar 10% de impuesto adicional por cada viaje ayudó a mejorar la legislación para normar el funcionamiento de Uber y otras aplicaciones tecnológicas semejantes. De esta manera, sin establecer obstáculos indebidos a la sana competencia, se podrá garantizar la seguridad de los usuarios y la supervisión gubernamental sobre su operación. Sin embargo, el debate ha quedado incompleto, de alguna manera cojo. Sobre Uber hablaron —y pegaron— los taxistas, el gobierno estatal, los legisladores, pero el Ayuntamiento de Mérida guardó hermético silencio. Es cierto que en boca cerrada no entran moscas, sobre todo si la autoridad municipal no tiene atribuciones legales sobre la regulación del transporte.
Foto: ciudadypoder.mx
Ignorando que Uber opera casi totalmente en Mérida, en ningún momento intentó intervenir en la discusión pública para plantear el trascendente asunto de la movilidad urbana y el compromiso de su actual alcalde para hacerla prioridad de su administración.

Si imaginamos el tema del transporte como una pirámide, tendríamos en la base a los peatones. Todos, prácticamente sin excepción, usamos nuestras extremidades inferiores para trasladarnos de un lugar a otro. El segundo peldaño está integrado por la multiplicidad de rutas de autobuses urbanos, que junto con las combis o “peseras”, conforma los medios de transporte público utilizados por la mayoría de los habitantes de Mérida. Los taxis colectivos proporcionan el servicio de transporte en colonias aisladas y en el interior del estado, complementando el rígido sistema de los camiones foráneos, cuyos horarios y frecuencias no coinciden con las necesidades de numerosas personas que se trasladan cotidianamente a trabajar o a estudiar. Los mototaxis, a los cuales no hay que ignorar, tienen relevancia en ciertas áreas populares de la ciudad y en las comisarías, igual que los triciclos habilitados. El tercer escalón en la pirámide del transporte público lo constituye el servicio de taxis que, aunque importante, es utilizado por una minoría y sólo cuando es estrictamente necesario, pues representa un costo que muchas familias no pueden afrontar si se emplea en forma regular.

Autos y camionetas particulares, los reyes de las obras de vialidad, conforman el transporte privado, que viene en buena medida a suplir las deficiencias de la red pública para todo aquel que tiene suficiente dinero para comprar un vehículo y pagar su gasolina. Uber y otras opciones tecnológicas están en la punta de la estructura piramidal, entre lo público de los taxis y lo privado de un auto propio con chofer. Van dirigidos a los menos, a esa pequeña minoría que cuenta con smartphone y tarjeta de crédito para darse de alta en la aplicación.

De entrada, este es un poderoso filtro para aquellos que necesitan disponer de un auto de manera eventual. Por eso me parece acertada la prohibición impuesta a Uber en la legislación local para recibir pagos en efectivo, lo que a mi juicio, lo convertiría en servicio de taxis convencional.

Está en proceso de formulación el Programa municipal de Desarrollo Urbano. En los próximos días se realizarán las nueve mesas de trabajo, entre las que destaca la relativa a la Movilidad y Accesibilidad. Espero que el silencio sobre Uber no sea parte de una estrategia para dejar en voz y decisión estatal aquellos asuntos espinosos de abordar, pero indispensables para garantizar el cumplimiento de cualquier estrategia de movilidad urbana.

Me pregunto cómo harán efectivo el compromiso municipal adoptado al suscribir la Carta Mexicana de los Derechos del Peatón, primer y más débil eslabón de la cadena de movilidad. Eriza el cuero cabelludo sólo de imaginar la hazaña de miles de yucatecos que caminan en las estrechas aceras del centro de la ciudad, atestadas por otras personas que también tienen que trasladarse de un paradero a otro, entrar a los comercios o salir de las escuelas e iglesias.

En tanto, pasan rozando sus cuerpos decenas de autobuses que se disputan el pasaje y el lugar en los paraderos del primer cuadro. El centro de Mérida no es el único, pero sí el principal punto purulento de un sistema ineficaz de movilidad urbana, que diariamente, como gigantesco Morlock, exige su cuota de atropellados y muertos.


Tal vez en Veracruz, quizá en Tamaulipas o Quintana Roo, un asunto que apareció como poco relevante en sus inicios adquirió al paso de los meses una importancia que llevó al PRI a perder las gubernaturas. Enfrentamientos con la Universidad; privatización de los servicios de agua, o simplemente ignorar el clamor de una sociedad agraviada por la inseguridad hicieron que la alternancia de partido se volviera realidad en esos estados. Espero que los oídos atentos del gobernador y del presidente municipal de Mérida capten el sonido de inconformidad ciudadana que representa la falta de solución al problema de movilidad urbana. Tienen tiempo todavía para dar resultados.— Mérida, Yucatán.

miércoles, 8 de junio de 2016

Elecciones 2016: nuevo mapa político

Dulce María Sauri Riancho
La semana pasada, en este mismo espacio, expresé el deseo de que el sistema electoral funcionara correctamente en las elecciones del domingo 5 de junio, porque al hacerlo nos permitiría decir “quiero cambiar” y lograrlo mediante el recurso del voto. Así lo decidió la mayoría de los electores. El PAN, solo o en coalición con el PRD, perdió dos gubernaturas de las tres que tenía (Sinaloa y Oaxaca), refrendó la de Puebla y le ganó seis al PRI (Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Quintana Roo, Veracruz y Tamaulipas). El PRI logró conservar los gobiernos de Hidalgo, Tlaxcala y Zacatecas, así como recuperar Oaxaca y Sinaloa. Los importantes estados del Golfo de México: Veracruz y Tamaulipas y el peninsular Quintana Roo, después de 86 años, vivirán por primera vez la alternancia política, al igual que Durango. Los otros ocho, en algún momento han sido gobernados por el PAN o el PRD, como Chihuahua, entre 1992 y 1998; Aguascalientes, hasta 2010; Zacatecas y Tlaxcala.

Me equivoqué rotundamente en mi pronóstico de que el PRI y sus aliados, Verde y Panal, se impondrían en la mayoría de los estados. En varios de ellos sí fue una elección de “tercios”, en los que Morena jugó un importante papel, como en Veracruz y Oaxaca. Quizá José Antonio Estefan (PAN-PRD) hubiera ganado si el candidato del nuevo partido no se hubiera llevado más del 20% de los votos. O tal vez la diferencia a favor de Miguel Ángel Yunes en Veracruz hubiera sido más amplia sin el contendiente de Morena, que estuvo a punto de desbancar al PRI del segundo lugar. En otras partes, como Chihuahua y Durango, ganaron candidatos panistas que se presentaban por tercera ocasión (Javier Corral en Chihuahua) o segunda (José Rosas Aispuru, en Durango). Acerté en el deslavado papel de los independientes. Sólo Chacho Barraza logró una cifra significativa en Chihuahua, lo que me lleva a pensar que gracias a él la derrota del PRI no fue más amplia. Ninguna de las cuatro mujeres en condiciones de competencia triunfó. Claudia Pavlovich permanecerá como única gobernadora.
Foto: proceso.com.mx
El gran protagonista de esta elección fue el “voto de castigo”. Ciudadanos hartos de sufrir la inseguridad y padecer la corrupción de autoridades; de presenciar impotentes la “danza de los millones” entre funcionarios, dijeron con su voto: no más. Todo lleva a pensar que el mal desempeño de los gobernadores del PRI pesó más en el ánimo de los votantes que la personalidad y las expectativas de cambio de sus candidatos o candidatas. También ocurrió en Oaxaca y Sinaloa, gobernados por la alianza PAN-PRD.

En las elecciones de 2015, hace apenas un año, el PRI y sus aliados triunfaron con amplitud en las diputaciones federales; en las elecciones estatales recuperaron Sonora y, aunque perdieron Querétaro frente al PAN y Nuevo León con un independiente, el saldo fue positivo. A juzgar por los resultados electorales, parecía que Ayotzinapa, la “Casa Blanca” y Tlatlaya no habían erosionado la capacidad electoral del partido en el gobierno. En 12 meses la situación cambió. ¿Por qué? Lo que no pareció importar un año atrás de pronto adquirió gran relevancia. Ensayo una primera respuesta: fueron elecciones locales, las más cercanas a la gente, a sus necesidades y afectos. En las zonas petroleras y en la frontera con Estados Unidos la situación económica debe haber influido grandemente: dólar caro, Pemex en bancarrota, desempleo. Combinados con la violencia y la impunidad, resultó un coctel letal para las aspiraciones de triunfo del PRI. La publicidad, las dádivas y el reparto de dinero, pese a que alcanzaron niveles exorbitantes, resultaron insuficientes para contener a una ciudadanía agraviada. No es conveniente generalizar, pues en algunas entidades, como en la vecina Quintana Roo, pesaron otras razones, no sólo económicas, para votar por la oposición al PRI. Además, es necesario indagar en los resultados a nivel municipal, pues en varios casos, el partido que se impuso en la gubernatura no lo hizo en las principales ciudades del estado.

Por lo pronto, después de concluido el cómputo de este miércoles, lloverán impugnaciones al Tribunal Electoral. Sus resoluciones pueden alterar algunos de los resultados que hoy aparecen como triunfos o derrotas. No será así en Puebla ni en Quintana Roo, donde los candidatos del PRI, con una muestra de madurez cívica, aceptaron haber perdido. La coalición PAN-PRD dará la batalla legal en Oaxaca, en tanto que el PRI se apresta a hacer lo mismo en Aguascalientes y el PRD en Tlaxcala.

Los electores trazaron un nuevo mapa electoral el domingo pasado. Casi toda la costa del Golfo y el Caribe estará en manos de la oposición al PRI. La excepción son Campeche y Yucatán. En la frontera norte, Sonora y Coahuila, y en el centro, Hidalgo, Zacatecas y San Luis Potosí. Asumo que las dirigencias de los partidos políticos harán un cuidadoso análisis de los resultados electorales. Al PRI le va su supervivencia —no exagero— en hacerlo con certeza, pues el escenario veracruzano de 2016 puede presentarse en Coahuila y en el Estado de México, que tendrán elecciones en 2017. Si el PRI perdiera, poco podría hacer frente a sus adversarios en 2018.


Domingo de buenas noticias. Ganó la ciudadanía en 13 estados del país. Ganó la selección mexicana de fútbol su primer juego en la Copa América. Bálsamo para las heridas del optimismo.

jueves, 2 de junio de 2016

Elecciones, ¿por el rumbo correcto?

Dulce María Sauri Riancho
El próximo domingo 5 de junio se configurará el panorama político para 2018. Habrá elecciones en 14 entidades: en 12 para gobernador; una, Baja California, para presidentes municipales y diputados locales, y en otra, la recién rebautizada Ciudad de México, se votará por los 60 legisladores que integrarán el congreso constituyente de la capital de la república. Esa noche se perfilará un nuevo mapa electoral sobre el cual partidos y aspirantes trazarán su estrategia hacia la presidencia de la república.

Poco menos de la mitad de los ciudadanos del país, 45%, pueden acudir a depositar su voto.

Hace seis años, el PRI ganó nueve de las 12 gubernaturas en juego y el PAN-PRD en alianza lograron el triunfo en tres: Sinaloa, Puebla y Oaxaca. Entonces no existía Morena (Movimiento de Regeneración Nacional), el partido de Andrés Manuel López Obrador, que puede darle un susto a los partidos viejitos en Zacatecas y Veracruz principalmente.

Sólo 14 de 78 candidatos a las gubernaturas son mujeres, de las cuales cuatro están en condiciones de competir para ganar, bien sea porque las postuló el partido que está en el gobierno, como es el caso de Aguascalientes con Lorena Martínez, candidata del PRI, o porque su organización política ha ganado la gubernatura en ocasiones anteriores, como sucede en Tlaxcala para el PAN y para el PRD, ambos partidos con abanderadas femeninas. El PRI en Puebla intenta con Blanca Alcalá recuperar la posición que perdió hace seis años. Las demás mujeres candidatas seguramente le están echando muchas ganas y poniendo esfuerzos inauditos, pero las organizaciones que las postulan o su condición de independientes para dos de ellas hacen muy difícil que puedan lograr sus objetivos.

En medio de la zozobra ciudadana producto de la actuación del crimen organizado en todo su territorio, los tamaulipecos se aprestan a elegir a su nuevo mandatario. Egidio Torres fue postulado hace seis años de última hora, en lugar de su hermano Rodolfo, asesinado una semana antes de la votación.

La contienda se pronostica con resultados muy cerrados entre PRI y PAN. La campaña electoral se ha caracterizado por un nutrido intercambio de acusaciones de estar vinculados unos y otros con la delincuencia organizada.

En Quintana Roo, nuestros vecinos, la pugna electoral se concentra entre dos priístas de cepa, uno postulado por la alianza PRI-Verde y otro, por una coalición opositora que logró sumar al PAN y al PRD. El final será cardiaco, porque ambos aspirantes tienen arraigo y presencia entre los activos grupos políticos de la entidad.

Quien logre vencer la abstención que caracteriza a Cancún y poblaciones cercanas tendrá más cerca el triunfo.

Allá también han menudeado denuncias y acusaciones sobre compra y coerción del voto.

La figura de candidatos independientes de un partido político también está presente en nueve de las 12 entidades, aunque sólo parecen tener oportunidades en Chihuahua con “Chacho” Barraza, pero sin el empuje y el carisma que caracterizaron la campaña del “Bronco” en Nuevo León hace apenas un año. Sobre el extraño híbrido que será el constituyente de Ciudad de México, mejor lo dejamos para posterior ocasión.

Baste decir que —como en la política medieval— los capitalinos sólo elegirán a 60 constituyentes de un total de 100. El resto será designado por el Ejecutivo federal y por los senadores, pero no será producto de las urnas.

Puedo adelantar un pronóstico, sobre el cual los críticos del PRI pueden estar en profundo desacuerdo. Este partido, sólo o en alianza con el Verde y el Panal, se impondrá en la mayoría de los 12 estados. La razón es simple, producto de un sencillo cálculo aritmético. En casi todas las entidades, incluso en las tradicionalmente polarizadas entre dos fuerzas políticas, ahora hay tres, bien sea postulados por los partidos “históricos” o por el emergente Morena. Lo lógico es que el tercio mayor, el que se lleve al triunfo, sea el PRI, porque es la fuerza más consolidada.

Puede suceder en Veracruz, en Chihuahua, Tlaxcala, Zacatecas, entre otros. Incluso en Quintana Roo, ya que el 10 por ciento que le pronostican al candidato de Morena podría significar la diferencia entre el triunfo o el fracaso del candidato aliancista.

No hay una sola de las 12 elecciones que se vea tersa. Vendrá seguramente un post-electoral muy agitado, con numerosos recursos en busca de revertir el triunfo de los opositores o para lograr la anulación de la elección.

Los Oples (organismos electorales locales) estarán bajo la lupa del INE y de los electores. Supuestamente diseñados para blindar a sus integrantes de influencias externas, significativamente los gobernadores, han sido denunciados por su cercanía con los intereses locales, a grado tal que el INE promovió la sustitución de la totalidad de los integrantes del Ople de Chiapas, que fracasó rotundamente en la reciente elección local.


Aunque hay expectativas en contrario, espero que la elección en todas partes transcurra con calma y alta participación ciudadana. Contra la inconformidad y el mal gobierno está el recurso del voto. Por eso es tan importante preservar y fortalecer el sistema electoral del país y del estado, para que podamos decir “quiero cambiar” y poderlo hacer en las urnas. La estación 2016 nos mostrará si vamos por el rumbo correcto en materia de elecciones, o si es necesario hacer rectificaciones. Poco, pero aún tenemos tiempo.— Mérida, Yucatán.