miércoles, 28 de septiembre de 2016

Resistencias al cambio. Taxistas y Uber

Dulce María Sauri Riancho
Ayer. A principios del siglo XIX, en Inglaterra se aceleró la difusión de los telares mecánicos, que venían a sustituir las viejas prácticas de elaboración manual de telas y tejidos, a cargo hasta entonces de los poderosos gremios de artesanos. Viendo amenazada su fuente de trabajo por los modernos equipos fabriles, los artesanos respondieron destruyendo las máquinas, a las cuales atribuían sus desgracias, las que, por si no fuera poco, requerían trabajadores con poca experiencia y calificación, a los que se les pagaban salarios más bajos. Así surgió el “ludismo”, como un movimiento social de resistencia ante la modernización, en que los métodos violentos para combatir el progreso fueron pronto rebasados por la realidad impuesta de los telares e hilados industriales.

Hoy. Inspectores de la Dirección de Transporte del Estado detuvieron con lujo de violencia a un chofer de Uber (José Ezequiel Dzib Figueroa), acusándolo de prestar un servicio “pirata”. Alertado el dueño del vehículo (Erick Casares), “se negó a firmar el acta argumentando que era una maniobra intimidatoria, ya que el vehículo no fue detenido en un retén”.
La nota del Diario del martes 20 consigna también que al lugar de los hechos “se presentaron unos 15 choferes de Uber, quienes impidieron que una grúa de la SSP se llevara el vehículo al corralón”.

Hoy. La madrugada del jueves pasado, Carlos Orlando Ramírez Cabrera, chofer de Uber de 60 años, fue salvajemente agredido por dos supuestos pasajeros que le habían solicitado un servicio de traslado en el sur de la ciudad. Golpeado hasta dejarlo inconsciente, a punto de morir quemado por el fuego provocado por los agresores para destruir su unidad, fue rescatado por un grupo de valerosos vecinos de San José Tecoh, quienes alertados por los gritos y el olor salieron de sus casas para librarlo de una muerte segura.

En una rápida reacción, ayudados por la información que se proporciona al concertar un servicio de Uber (exclusivamente con tarjetas bancarias y cuenta establecida en la aplicación), las autoridades identificaron y detuvieron a dos presuntos responsables, ambos choferes pertenecientes a organizaciones de taxistas de la localidad.

En días previos, con las siglas del Frente Único de Trabajadores del Volante (FUTV) se inició la difusión de un vídeo en el que advierten a choferes de Uber de posibles represalias en su contra si no se retiran.

En el transcurso de la semana se han realizado manifestaciones a favor de Uber, de denuncia frente a la violencia que han padecido y solidaridad con sus conductores. Pero también las organizaciones de taxistas convocaron a un paro peninsular de todas sus unidades, incluyendo las “combis” de servicio foráneo, contra esta moderna aplicación, para aumentar la presión sobre las autoridades hasta lograr la definitiva prohibición de su acérrimo rival.

Mañana. La compañía Uber, en Pittsburg, Estados Unidos, recibió autorización este mes de septiembre para transportar pasajeros en vehículos sin conductor, es decir, vehículos manejados por máquinas en lugar de por seres humanos.

En una cerrada competencia, Google, Apple y el propio Uber se han aliado con fabricantes de automóviles para diseñar y fabricar los vehículos del futuro.

La administración del presidente Obama ha emprendido un ambicioso programa para el desarrollo de las aplicaciones digitales en el sector del transporte terrestre, estimulando y a la vez estableciendo las reglas para garantizar la seguridad de las personas usuarias de esta nueva modalidad de traslado.

No estamos hablando de ciencia ficción, sino de una realidad muy próxima, que puede impactar en forma significativa la organización del servicio de transporte. En ese escenario, los choferes de taxi y conductores de Uber serán desplazados irremediablemente.

Como otras grandes transformaciones, no sucederá de la noche a la mañana. Como ocurrió en el pasado con los carruajes tirados por caballos y su sustitución por automóviles, el cambio será gradual, al paso de los años y del desarrollo de la tecnología a precios accesibles para la mayoría. (¿Quién será el fabricante del Ford T de los autos sin conductor?).

Las urgencias del presente. Mientras nos llega el futuro, es vital atender y solucionar la violencia que se ha presentado en el servicio de traslado particular de pasajeros.

Las organizaciones de taxistas, reconociendo que Uber y otras plataformas tecnológicas llegaron para quedarse. Que su actuación como “ludistas” del siglo XXI, destruyendo vehículos como otrora lo hicieran sus antepasados con las máquinas de hilados, está sancionado por la ley y tiene un amplio rechazo por parte de la sociedad.

Reconozco que no es fácil aceptar el final del monopolio y dar la bienvenida a la competencia, más cuando sus reglas de operación son diferentes de las propias: ni pagaron por las placas, ni tienen obligación de cuota mensual a la organización.


Sin embargo, a los choferes de taxi y a los conductores de Uber los hermanan los “martillos”. Así como la mayoría de los taxistas no son dueños de la unidad que conducen, tampoco lo son en Uber, pues en los dos casos comentados líneas arriba se registran distintos propietarios afectados, dueños de los vehículos. Otra cuestión a aclarar: la cobertura de los seguros contratados por los dueños de los vehículos, para amparar situaciones como la que lamentablemente se presentó con el señor Ramírez o que eventualmente suceda a un pasajero involucrado en un accidente de tránsito. El puente entre el presente de conflictos y el futuro del vehículo sin conductor puede ser tendido cuando se pone por delante el objetivo de la seguridad de los ciudadanos y la disposición de medios a menor costo para su transporte. Aquí no hay de otra: es obligación de las autoridades establecer las reglas, conocidas, entendidas y aplicadas por todos los sectores involucrados.