jueves, 12 de mayo de 2016

Energía eólica II: Nuevo Sector Económico

Dulce María Sauri Riancho
Hasta la fecha, la participación de las tecnologías eólica y solar en la capacidad de generación de energía eléctrica en el país es pequeña en comparación con la que se obtiene quemando gas natural o combustóleo. Pero esto cambiará rápidamente, pues dentro de 12 años, en 2028, se prevé que casi el 11% de la energía total provenga del viento y el 1.6% vendrá del sol, cantidad mayor que la producida actualmente en la única central nuclear del país, Laguna Verde, en Veracruz. Decía la semana pasada que esta situación era una “ventana de oportunidad” para que Yucatán se transformase en una importante región productora de electricidad a partir del viento y del sol. Como todas las ventanas, ésta, la de productores de energía, necesita esfuerzo y organización para abrirse y mantenerse de esa manera cuando arranquen otros proyectos similares en distintas regiones de México.
foto: Parque eólico de Amazon
Debo reiterar por qué es importante disponer de energía barata para Yucatán. Sin electricidad a precios competitivos, no pasará de ser un buen deseo la reindustrialización de la entidad. Además, el sector eléctrico puede constituirse en un importante puntal de la economía, ya no sólo por el consumo, sino también por la producción para vender en otras regiones del país, como la Riviera Maya.

Un proyecto eólico es algo más complicado que instalar una veleta en el traspatio de la casa, aunque guarda muchas similitudes con lo que hicieron nuestros abuelos. El primer paso se da cuando los inversionistas interesados solicitan una evaluación del potencial de vientos en la zona donde pretenden instalar las máquinas aerogeneradoras; es decir, si las aspas girarán a la velocidad y por el tiempo requerido para hacer rentable su instalación. Resulta que la franja costera yucateca tiene calificación idónea. De esta manera, la brisa e incluso el molesto brisote son considerados por una institución técnica calificadora para otorgar el certificado como región susceptible de desarrollo de proyectos eólicos, lo que significa que las empresas podrán recibir financiamiento para realizarlos. Otra condición fundamental para avanzar es que exista conexión de la central eólica con la Red Nacional de Transmisión (RNT). Como sabemos, la energía generada no se almacena, sino que tiene que enviarse de inmediato a las líneas de alta tensión que la llevan a distintos puntos del país. Por cierto, uno de los valores más importantes de México en materia eléctrica radica en la existencia de una red nacional, que permite trasladar energía de un lugar a otro, sin tener que pagar interconexión, como sucede ahora en el caso de los ferrocarriles. En la reciente reforma energética, la Constitución reservó al Estado esta parte fundamental para garantizar fluido eléctrico a todo México, no sólo a las regiones más ricas. Los siguientes pasos tienen que ver con los permisos ambientales y otro, muy relevante, que radica en asegurar la propiedad o el arrendamiento de la tierra donde se instalarán los aerogeneradores. En mi tercera colaboración abundaré sobre esta situación, que puede hacer la diferencia entre una oportunidad para muchos o una fuente de ganancias para unos pocos.

Los Eolo-empresarios tienen que definir la mejor opción técnica para su proyecto, así como para la inversión financiera. Pero es hasta que la Comisión Reguladora de Energía (CRE) otorga el permiso de generación eléctrica, utilizando energías renovables, cuando puede comenzar a materializarse su instalación. Además, es en esta fase cuando los inversionistas pueden participar en las subastas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para volverse proveedores de electricidad. Justamente esto fue lo que sucedió el pasado 28 de marzo, cuando se dio a conocer que Aldesa Energías Renovables, S. A., Energía Renovable de la Península, S. A. P. I. de C. V., Consorcio Energía Limpia, S. A., fueron ganadores en esta primera ronda de adjudicación de contratos. En consecuencia, estas empresas fueron autorizadas para instalarse en San Pedro Chacabal, Motul y en Tizimín, en fecha próxima. Otras más, como Elecnor, continúan los trámites para la renta de la tierra necesaria en Kimbilá, Izamal y otra más, Vive Energía, ha anunciado su instalación en Dzilam González. Estas compañías incursionan en un terreno que se percibe como de alta rentabilidad en los próximos años. Sus inversionistas provienen de distintos países. Por ejemplo, Elecnor, de origen español, trabaja en 40 países de cinco continentes. Por su parte, Vive Energía, S. A. P. I. de C. V, realizó una sociedad con Envision Energy, empresa china productora de aerogeneradores, para impulsar la instalación de proyectos de este tipo.

No hice alusión a los proyectos de energía solar, que siguen una ruta similar para su aprobación, pero que por sus características técnicas representan otra clase de retos sociales, que también me reservo para comentar en próxima ocasión.

Sólo adelantaré que ya han recibido autorización para instalarse en Kambul, municipio de Motul, Cuncunul, Ticul y San Ignacio, municipio de Progreso. Nuevos actores económicos emergen en Yucatán. Hay expectativas fundadas de buen resultado. Sin embargo, la rentabilidad social es igual de importante que la económica.

Ésta también demanda una cuidadosa planificación y exige autoridades que tengan presente que lo primero son las personas, los habitantes de esta tierra de sol, agua y aire.

Triste reflexión. Doña Lucely, don Juan y don Salvador compartieron dolorosamente la atención de la sociedad en los últimos días. Los tres ancianos, frágiles y vulnerables. Los dos primeros perdieron la vida. El último, libró temporalmente el despojo de su casa. La violencia contra la población de avanzada edad se ha intensificado con los cambios en la organización de la familia y de la sociedad. Foco anaranjado en el comportamiento y los valores de los yucatecos.— Mérida, Yucatán.