miércoles, 5 de septiembre de 2012

Historias del V Informe


Dulce María Sauri Riancho

Dieciocho, más grande que ochenta y dos

La invitación para asistir al evento de la tarde del domingo 2 venía en una atractiva cajita roja que guardaba una flor de cinco pétalos, cada uno de ellos correspondiente a los años de gobierno, ilustrado con fotografías del rostro de la titular del Ejecutivo. Por la mañana se realizó la entrega del Informe en el Congreso del Estado, otra vez por un funcionario del Ejecutivo, en un acto desangelado que contrastó con el de la tarde hasta en la calidad de las invitaciones.

En el mensaje del Informe, el último de su administración, la gobernadora Ivonne Ortega hizo saber que cumplió el 82% de los compromisos realizados al iniciar su gestión, lo que significa que cuatro de cada cinco de las promesas de campaña y de las acciones enlistadas en los planes de gobierno se materializaron en obras y servicios de interés colectivo. La calificación autoconferida al trabajo de gobierno es, sin duda, sumamente elevada, aunque de difícil interpretación para los ciudadanos. Quizá los buenos números reportados se apoyen en los temas de seguridad, en que Yucatán sigue percibiéndose como una entidad “segura”. Tal vez tenga que ver con las promociones turísticas, para las cuales las autoridades se han valido de diversas estrategias, incluyendo la grabación de la telenovela de moda, la realización de concursos nacionales de belleza, entre otros eventos. En lo que tiene relación con ciencia, tecnología y educación superior, el parque científico pasó la primera piedra, aunque poner la última requerirá decidido apoyo por parte del próximo gobierno. Hubo también importantes reformas al marco jurídico de Yucatán, comenzando por un nuevo sistema de justicia, además de ordenamientos sobre distintos temas de interés, aprobados varios de ellos “contrarreloj” por la legislatura saliente.

En una noche de fiesta como la del 5o. Informe, no se puede hablar de errores ni de deficiencias. Por eso no se mencionó que la promoción turística fue un esfuerzo aislado al disminuir la conectividad aérea: cada vez hay menos vuelos directos de Mérida a ciudades de los Estados Unidos y del propio país. En materia de seguridad, nada se informó sobre el elevado número de accidentes viales, con pérdida de vidas y lesiones severas, consecuencia de la ausencia de políticas públicas encaminadas a proteger a los ciudadanos. Nada se dijo del aumento de robos a casas y comercios. Desde luego que el dengue y sus terribles consecuencias tampoco formaron parte del Informe ni del discurso, menos aún el inconcluso hospital de Tekax. Pero más punzante fue la marginación del tema de la producción agropecuaria y su preocupante deterioro. No hubo mención alguna sobre la situación apremiante de los campesinos yucatecos que, ante la falta de apoyos, dejaron de sembrar su milpa tradicional, profundizando así su ancestral miseria. Tampoco se comentó la pluralidad cultural que nos distingue ni se mencionó a la población maya, fuera de utilizarlos como escenografía “viva” con el bello espectáculo de seis mil parejas de jaraneros en los patios traseros del Siglo XXI.

Los más de diez mil jóvenes egresados cada año con educación superior y que no encuentran trabajo en su profesión también estuvieron ausentes. Los apoyos a las pequeñas y medianas empresas que fluyeron lento o de plano no llegaron. Fue evocador el contraste del CITI (Consejo de la Industrias de la Tecnología de la Información de Yucatán, A. C.), apagado, mientras los reflectores y las luces iluminaban lo que se quería mostrar, parte de una obra inconclusa y cuestionada. Como se sabe, el proyecto CITI fue cancelado inesperada y arbitrariamente y las pequeñas empresas que ahí se incubaban se quedaron sin apoyos, expulsadas de su local, que permanece todavía con su letrero, en pleno complejo Siglo XXI.

La cuestión de la gobernanza, con su componente esencial de participación ciudadana en los asuntos públicos, quedó lastimada durante el gobierno que está por concluir, pues grupos de ciudadanos, algunos afiliados a las cámaras empresariales, quedaron marginados o decidieron disminuir o romper su interlocución con el gobierno estatal, ante las actitudes de exclusión por parte de las autoridades. Una consecuencia inmediata de esta situación se observó en las áreas de transparencia y acceso a la información pública gubernamental, cuyo ejercicio como derecho de los ciudadanos se vio dificultado por las actitudes de cerrazón de las autoridades. Si mal anduvo el diálogo y ausente la concertación durante los cinco años de gobierno, malo fue el colofón en ambos renglones: la gobernadora decidió no asistir a la Toma de Posesión del Ayuntamiento de Mérida, seguramente por la filiación política de sus abanderados.

En estos párrafos podemos encontrar las razones del 18% de incumplimiento. Es obvio que pesa poco en el ánimo de la gobernadora, pero debe ser carga de consideración para muchos ciudadanos, sobre todo para aquellos que sufrieron o sufren las deficiencias y fallas de la administración que está por concluir.

El futuro político de Ivonne Ortega luce promisorio. Será convocada muy probablemente al gabinete del presidente de la República. O tal vez sea la sucesora de Pedro Joaquín Coldwell en la nueva era del PRI. Por lo pronto, en Yucatán deja un 18 que para muchos yucatecos es más grande y pesa más que un 82.- Mérida, Yucatán.