viernes, 17 de agosto de 2012

Reconstruir, innovar, armar

Dulce María Sauri Riancho

Las decisiones de Renán (2)

No pinta bien el proceso de entrega-recepción de la administración municipal de Mérida. Los rumores van y vienen: que las finanzas están en números rojos; que se están realizando ventas de pánico de todos los activos disponibles, incluyendo las famosas luminarias y terrenos. Que el gobierno del Estado se niega a devolver los préstamos recibidos de la Tesorería municipal (¡el mundo al revés!).

Desafortunadamente para el PRI, la administración que se va no deja buenas cuentas ni en las finanzas ni en la administración municipal. Están a la vista las deficiencias en los servicios públicos, que tienen su origen en una incorrecta asignación de los recursos y una inexplicable incapacidad para organizar y operar con eficiencia las distintas áreas que componen la administración de la capital del Estado. Cualquier meridano puede hacer un diagnóstico de la situación con sólo narrar sus experiencias con el servicio de recoja de basura, con los baches de sus calles, la oscuridad del nuevo alumbrado, los problemas del mercado donde realiza sus compras, el transporte para trasladarse a su trabajo o a la escuela, etcétera, etcétera.

Por eso la primera tarea de las nuevas autoridades municipales estará en Reconstruir la administración y los servicios de la ciudad. Desde luego que no van a partir de cero ni habrán de hacer tabula rasa con la experiencia de los empleados y trabajadores del municipio. Pero la revisión de los sistemas y procedimientos de trabajo en todas las áreas municipales tendrá que ser profunda y profesional. Salta a la vista que el área financiera será prioritaria, en principio, para conocer los compromisos adquiridos que afectan significativamente al erario municipal. Pero también los mecanismos de recaudación, en particular el predial que parece haber disminuido en los dos últimos años, tendrán que ser sometidos a un cuidadoso escrutinio.

En los servicios municipales, la lista de reconstrucción parece que será larga. Está pendiente el sistema de recolección y disposición de la basura, ahogado por los adeudos a los concesionarios de las rutas de recolección y a la empresa operadora del relleno sanitario de Mérida. Pero no se trata sólo de saldar las cantidades adeudadas, sino de recuperar la dinámica de un sistema que le ha costado a la ciudad más de 20 años de esfuerzo.

Renglón aparte merecen los agujeros que se han apoderado de las calles de Mérida, desde el Paseo de Montejo hasta las arterias recién construidas en las colonias de Mérida. Bachear era una tarea que, con diversos grados de eficiencia, realizaban las distintas administraciones municipales. Es cierto que han habido lluvias abundantes, pero eso no es excusa para abandonar el mantenimiento del municipio, empezando por sus calles. El nuevo ayuntamiento tendrá que demostrar de inmediato su capacidad de organización en este asunto, que irrita sobremanera a los ciudadanos.

El Ayuntamiento de Mérida tiene que adoptar una mayor decisión y compromiso en el combate al dengue. De manera alguna sería admisible refrendar la actitud que remite la responsabilidad a las autoridades estatales o federales. La organización social y el respaldo del municipio tendrían que mostrarse en el sistema de salud municipal.

¿Qué va a hacer el nuevo cabildo con la iluminación de la ciudad de Mérida? ¿Habrá algún margen de maniobra para restablecer la calidad de la luz en las calles? ¿O tendrán las nuevas autoridades que limitarse a “administrar la oscuridad”, cambiando quizá las luminarias de las principales avenidas?

No pretendo ser exhaustiva en la enumeración de las tareas que le esperan al próximo Ayuntamiento. Hay muchas otras, estrictamente en la parte de la reconstrucción que están pendientes, como la red de abasto y mercados populares, el sistema de mantenimiento de parques y jardines, entre otros. Sin embargo, quizá la más importante de todas las acciones tendrá que ser el restablecimiento de la participación de la sociedad en los asuntos públicos de la ciudad. Los eventos del 4 de julio de 2011 lastimaron seriamente las formas de comunicación y relación entre la ciudadanía y sus autoridades, municipales y estatales. Estos lamentables hechos se sumaron a la indiferencia que las autoridades ya mostraban frente a las recomendaciones y sugerencias de las organizaciones responsables de la planeación municipal, como la fundación del Plan Estratégico de Yucatán. Más aún: el diálogo con las cámaras empresariales disminuyó o de plano se rompió, como con la Cámara de Comercio de Mérida. Los diversos comités constituidos con representantes de las organizaciones sociales a lo largo de estos dos años tuvieron la efímera vida del acto inaugural. Simple y llanamente: no les hicieron caso.

Renán Barrera y el Ayuntamiento de Mérida tienen la enorme responsabilidad de Reconstruir el diálogo con las organizaciones sociales y con los ciudadanos. Se trata no sólo de escuchar, sino de desarrollar mecanismos que propicien una participación real de los habitantes de la ciudad en la toma de decisiones sobre el bienestar colectivo, bien sea en la colonia, en el barrio o la comisaría; o sobre asuntos que involucren a la ciudad en su conjunto. Barrera deberá Innovar, en éste y otros aspectos. Pero los comentarios sobre este tema los formularé la próxima semana.- Mérida, Yucatán.