viernes, 25 de noviembre de 2011

En el PRI no hubo saldo blanco

Dulce María Sauri Riancho (Diario 24 horas, noviembre de 2011 http://www.24-horas.mx)


La elección de su candidato a la Presidencia de la República ha sido complicada para el PRI desde hace mucho tiempo. Ser partido en el gobierno había dejado de garantizar tersura en el proceso y resignación para los perdedores. Se habían intentado varios caminos: desde la “pasarela” de 1987, la negociación interna a la vieja usanza de 1993, hasta la elección abierta, con voto incluido, de 1999. La derrota del año 2000 sólo acentuó los problemas en 2005, cuando el presidente del partido, árbitro y juez de la contienda, decidió ungirse él mismo. El descalabro de 2006 mostró que ni las bases del PRI ni los electores confiaban en una dirigencia que hizo del enfrentamiento y de la fractura interna sus armas de lucha.

Sin el “semillero” de precandidatos que representaba el gabinete presidencial, desde el primer sexenio de la alternancia fueron los gobernadores y los líderes de la bancada en el Senado los nuevos protagonistas. A la división interna se atribuyeron todos los descalabros. ¿Qué hacer entonces, de cara al 2012, para “blindar” al PRI? Y como para los priistas no hay aroma más seductor que el que emana de Los Pinos, la negociación interna comenzó desde años atrás, para sumar, establecer alianzas adentro y afuera, y lograr ¡finalmente! una candidatura de “unidad”.

Enrique Peña Nieto superó todas las pruebas electorales; concluyó oportunamente su gestión para participar, en medio del aplauso general. Como en 2005, desde el liderazgo del Senado, el coordinador del grupo parlamentario se anotó. Manlio Fabio Beltrones también tiene logros significativos en su haber político, más meritorios si cabe, por haberse obtenido desde una posición minoritaria, con apenas 33 integrantes del grupo parlamentario.

Parecía sólo un movimiento táctico del Consejo Nacional la elección de la consulta abierta como el método para postular al candidato a la Presidencia de la República. Así nadie podría reprocharle al PRI cerrazón o conciliábulos para tomar decisiones. Se establecía la posibilidad, aunque la intención era que sólo uno cruzase la puerta del salón de las inscripciones. Entre principios de octubre y la fecha de expedición de la convocatoria, se aceleraron las negociaciones y la construcción de acuerdos. En un momento, hubo la sensación de que sí habría competencia entre dos aspirantes. Serviría para aprovechar el tiempo y los recursos disponibles, de acuerdo al Cofipe, para las precampañas.

Algo se debe haber descarrilado. Una convocatoria “mocha”, que justo cercenó el párrafo para limitar la anticuada “cargada”. Un convenio de coalición donde uno de los tres partidos -Nueva Alianza- condiciona su participación a la no postulación de Beltrones. Un reparto de posiciones entre los partidos coaligados punto menos que inexplicable, a la luz de las encuestas que señalan una clara ventaja para el PRI hacia 2012.

Manlio Fabio Beltrones decidió no inscribirse. No participará en la elección interna del PRI. Su carta de declinación da algunos atisbos de la intensidad de las presiones al interior del partido. No hubo “saldo blanco”. La profundidad de las heridas y el tiempo para sanarlas están por verse. En esta etapa, Marcelo y Manlio se hermanan. Los dos, con su renuncia, creen contribuir a su causa y a mejorar las posibilidades de triunfo de sus respectivas fuerzas políticas.

Al menos por un momento, déjenme ilusionarme en que hay políticos en México que practican la generosidad, que no todos buscan imponerse, así sea sobre las cenizas de los sueños de millones de leales militantes.

Yucatán: fortalezas, debilidades, amenazas, oportunidades

NECESARIO DEBATE

Dulce María Sauri Riancho

Hace unos días fui invitada a entablar un diálogo con un grupo de jóvenes estudiantes de Arquitectura de la Universidad Marista. La pregunta a responder era si Yucatán puede ser un "estado desarrollado", si tenemos condiciones para aspirar a mayores y mejores niveles de bienestar. Y sobre todo qué tendríamos que hacer para lograr los cambios indispensables para alcanzar ese objetivo.

El método FODA ayuda para aclarar las ideas. No es otra cosa que identificar las Fortalezas, reconocer las Debilidades, detectar las Amenazas y, sobre todo, vislumbrar las Oportunidades que se presentan. En este caso, se trataría de plantear el FODA para Yucatán, como una manera de contribuir al indispensable debate ciudadano con miras a las elecciones del próximo año.

Como el desarrollo completo de la denominada "matriz FODA" excede con mucho el generoso espacio disponible, decidí dividir la presentación en cuatro partes. La primera es la relativa a las Fortalezas que tiene nuestra entidad, mucho más allá del discurso nostálgico sobre la perdida riqueza henequenera y la herencia colonial del lamento por la pobreza del suelo o el alejamiento (físico y presupuestal) de Yucatán de los centros del poder político y económico.

En la región Sur-Sureste de México, Yucatán es el estado con mayor equilibrio entre sus sectores productivos. Aun con el descenso de la producción agropecuaria por la falta de atención al campo, la pesca, la industria de transformación, los servicios: turísticos, educativos y de salud, se proyecta una economía diversificada.

Otro elemento muy valioso es la integración peninsular, tanto en materia económica como social. El crecimiento de la actividad petrolera en Campeche y el turismo masivo en el Norte de Quintana Roo han apuntalado a la economía yucateca en los últimos años.

La ubicación geográfica de Yucatán, en la parte norte de la península, penetrando en el Golfo de México, propicia la relación económica y cultural con la región de Centroamérica y el Caribe, así como también con la costa este de los Estados Unidos.

Yucatán tiene una amplia y bien consolidada infraestructura productiva y de comunicaciones. La red carretera cubre el estado y la ausencia de ríos, barrancas y montañas ha contribuido a extender los caminos hacia todos los rincones de la entidad. Contamos con el puerto de altura de Progreso, dos aeropuertos -Mérida y Kaua- con condiciones de excelencia para la operación de pasajeros y de carga. Las telecomunicaciones están al alcance de la mayoría de la población, con la única limitante del precio de sus servicios.

El denominado "Bono Demográfico" permite tener la más numerosa generación de jóvenes yucatecos, muchos de ellos con una escolaridad más elevada que sus padres, pues han podido asistir a las escuelas de educación técnica y a las universidades, en Mérida y en varias ciudades del interior del estado. Además, con la UADY, el Cicy, el Cinvestav, el Ciesas y otros más, se ha conformado una red de universidades (89 en el estado) y centros de investigación científica y tecnológica (24 establecidos en la entidad) suficientemente amplia para atender los retos de la Sociedad del Conocimiento, por lo menos en su etapa inicial. La identidad yucateca, ese sentido de pertenencia a una cultura y a una sociedad con sus propias características, es también una fortaleza. Le da base y sustento a la cohesión social, donde el reconocimiento al valor del pluralismo cultural -maya, mestizo, mexicano- tiene un valor central.

La sociedad yucateca ya experimentó un proceso de reconversión económica, que fue el fin de la dependencia casi absoluta de la actividad henequenera, y la consiguiente diversificación productiva. El complejo proceso de adopción de nuevas actividades económicas y de una forma diferente de organización social para la producción, reflejan la capacidad de los yucatecos para la innovación y el cambio. Esta misma sociedad ha vivido dos procesos de alternancia electoral, cuando el PRI perdió la gubernatura en 2001 y el PAN en 2007, en forma tersa, sin alteración del orden institucional, y ése es otro factor positivo a considerar.

Cuando se aproxima una elección de gobernador, se despierta el interés por conocer el nombre de la persona postulada para el cargo, en particular si representa al PRI o al PAN. Todavía poco, pero cada día con mayor intensidad, comienza a abrirse paso en el debate ciudadano la necesidad de conocer qué se proponen realizar si triunfan, más allá de disfrutar de las "mieles del poder", ellos y sus allegados. Como ha quedado patente, la matriz FODA puede ayudar a realizar el análisis y a desentrañar el misterio que acompaña a cada candidato.

La próxima: Las Debilidades de Yucatán.- Mérida, Yucatán.

viernes, 18 de noviembre de 2011

"Actúa por Yucatán", aire fresco

Dulce María Sauri Riancho

El domingo pasado sucedió un hecho inédito en la política yucateca. Un centenar de personas, en su mayoría empresarios, decidieron unirse y expresar su voz en un desplegado suscrito por ellas y publicado en los medios de comunicación locales.

Su carácter extraordinario está en la forma de intervención: abierta, clara, nombres incluidos y planteamientos precisos en sus demandas. Este grupo se decidió a dejar atrás los conciliábulos desde los cuales se intentaba influir en los asuntos colectivos, sin dar la cara abiertamente ante la sociedad, y optó por la expresión pública de sus opiniones. El mero hecho representa el inicio de una "revolución cívica" en las actitudes tradicionales del empresariado yucateco ante los asuntos político-electorales.

El manifiesto va dirigido: A la Opinión Pública, a los Partidos Políticos, a las Organizaciones Cívicas, a todos los ciudadanos. En este llamado inicial, los únicos excluidos son los gobiernos en sus tres niveles: federal, estatal, municipal, al ser éstos los principales enjuiciados.

El cuerpo del desplegado abre con una inquietante pregunta: ¿Está la sociedad yucateca condenada? La cita que lo acompaña parece afirmar que sí al consignar que: "... cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio...", significa que el abismo social está cerca de nosotros.

Pero de inmediato exhorta: ¡Despierta, ciudadano!, para evitar la caída al precipicio de la indiferencia y el cinismo. Recuerda entonces que los ciudadanos tienen la obligación de involucrarse en la búsqueda del bienestar colectivo, que este empeño no es sólo tarea del gobierno.

Hace un crudo diagnóstico de la política en México y en Yucatán, al afirmar que la sociedad está secuestrada por la dictadura de los partidos políticos y plantear el choque que se da entre los intereses del gobierno y los de la sociedad: "... Nuestras leyes contemplan dos tipos de ciudadanos: los que estamos obligados a respetarlas y los gobernantes a quienes se les permite cometer toda clase de ilícitos sin castigo alguno...". Es decir, gobernantes a los cuales no se les reconoce el principio fundamental de legitimidad, indispensable para ostentar la representación de la sociedad, que han perdido por sus acciones como funcionarios.

Hace un recordatorio de una responsabilidad fundamental de la ciudadanía frente al gobierno que se conformó mediante su voto, al reiterar la intransferible obligación de vigilar y denunciar a los malos funcionarios. Pero urge a los ciudadanos a unirse para proteger de las represalias gubernamentales a quienes se decidieron a dar la cara, y cumplir lo que a su juicio, es un deber cívico intransferible e impostergable.

Como un inicio de solución a este conjunto de problemas, los firmantes del manifiesto proponen la participación ciudadana en la vida política mediante candidatos independientes de los partidos. No obstante, se reconoce la imposibilidad legal de postularlos directamente, al no haber concluido oportunamente la reforma electoral que los contempla, por lo que será necesario recurrir a los cuestionados partidos políticos, única vía para las candidaturas en 2012.

Este grupo define su misión a partir de la promoción, el aliento y apoyo a las candidaturas ciudadanas, interesando a los mejores hombres y mujeres a participar en la contienda electoral para ganar cargos de representación popular. Atrás subyace la revisión de la posible oferta de candidatos que harán los partidos para la contienda. A este grupo ciudadano no parece animarle aspirante alguno entre los que se mencionan para las candidaturas próximas, comenzando desde luego con la del gobierno del Estado.

Al mismo tiempo, expone una exigencia dirigida a las instituciones que por su naturaleza democrática son los contrapesos de la sociedad para evitar los excesos del poder público, como Ipepac, Inaip, Comisión de Derechos Humanos: que queden, "... tal y como fueron concebidas...", bajo el control de los ciudadanos y no sujetas a la voluntad de los partidos políticos. Otra interesante toma de posición respecto a la situación actual de estos organismos.

La invitación es abierta a toda la ciudadanía, para sumar a todos los que crean que hay que retornar el poder a los ciudadanos. Un papel destacado le otorgan a la generación de propuestas, planteamientos e ideas "... que todo aquel que aspire a ser representante popular deba cumplir...", para incorporar "... sin pretextos las propuestas ciudadanas y sea la sociedad la que vigile y exija su cumplimiento...".

No faltará quien de antemano descalifique este "manifiesto cívico", como los firmantes lo nombran, aduciendo varios argumentos que van desde su identificación con algún partido político opositor al gobierno (PAN), o que todo lo que acontece se debe a la proximidad de la contienda electoral. Quizá más lejos, alguno se atreva a afirmar que actúan por cuenta y orden de la oposición política local, en su afán de descarrilar el seguro triunfo del PRI para 2012.

El tiempo y la ciudadanía yucateca dirán cuán lejos y cuán fuerte incide esta propuesta, inédita en la vida política de nuestra entidad, tal vez del país. Por lo pronto, sienta un sano precedente: no más oscuridad, rumores y maniobras para buscar influir; no más críticas soterradas, murmuradas en las salas de las casas y en los cafés. ¡Bienvenida! Ventila el ambiente y mejora, de entrada, la calidad de la competencia próxima.- Mérida, Yucatán.

viernes, 11 de noviembre de 2011

La gran diferencia entre ganar o perder

Procesos internos municipales: ¡mucho ojo!

Dulce María Sauri Riancho

En menos de ocho meses, el 1 de julio del año próximo, habrá elecciones. En Yucatán por primera vez se elegirán a todos los representantes populares: Presidente de la República, diputados, senadores, gobernador o gobernadora del Estado, diputados y ayuntamientos de los 106 municipios. Esto es: baraja política completamente nueva.

Fue en las elecciones de 2007, cuando ganó la gubernatura Ivonne Ortega, la última ocasión en que el proceso estatal estuvo separado de las elecciones federales. El Congreso del Estado en 2006, anticipándose a la determinación que habría de adoptar su homólogo federal más de un año después, definió que desde 2012 los procesos electorales local y federal se celebrarían en una misma fecha, el primer domingo de julio de cada tres años.

Estamos ante un escenario inédito, sin antecedentes que permitan pronosticar el comportamiento de los ciudadanos y de las autoridades electorales que, aunque concurrirán a las urnas y organizarán los procesos, tendrán responsabilidades separadas. Por ejemplo, ese domingo 1 de julio se instalarán ¡dos mesas de votación en cada casilla!, una por cada elección; además de los funcionarios, cada una de ellas tendrá representantes de cada partido. Esto implica un gentío sólo en lo que atañe a la instancia encargada de recoger los votos de los ciudadanos.

Claro que todo esto pudo haberse evitado si el Ipepac (Instituto de Procedimientos Electorales y Participación Ciudadana) hubiese suscrito un convenio con el IFE (Instituto Federal Electoral) antes del 1 de septiembre, como prevé la Ley, para que este último se hiciese cargo de organizar todo el proceso simultáneamente, sin limitarse tan sólo a proveer las listas nominales de electores para la contienda local. Pero parece que las autoridades del Ipepac no se sienten cómodas con el Consejo estatal del IFE que está formado por connotadas personalidades de trayectoria independiente de los partidos políticos y, por lo tanto, difícil de controlar.

Lo cierto es que a partir del 1 de diciembre, fecha en que comienza el proceso electoral local (el federal se inició desde el 8 de octubre), los funcionarios electorales y los partidos políticos comenzarán formalmente los trabajos para tener a punto la estructura y la organización -en el caso del Ipepac-; y los partidos, a sus candidatos y su maquinaria política.

Por influencia de los medios y por conveniencia de las "cúpulas" partidistas, hasta ahora la atención ciudadana ha estado puesta en los aspirantes a las candidaturas a la Presidencia de la República y al gobierno de Yucatán. Casi nada se ha reparado en los municipios y las pugnas políticas que de tiempo atrás mantienen los interesados en las presidencias de los ayuntamientos que también se votarán.

En los 106 municipios se vive una gran efervescencia previa a las postulaciones. Los partidos políticos con mayor presencia en el estado -PRI y PAN- tienen varios meses ocupados en la "auscultación", para tratar de reconocer a la persona -hombre o mujer- que pueda garantizarle un triunfo en las urnas. Saben bien que un error de apreciación o una imposición que elimine a un posible ganador es veneno puro que puede costarles el triunfo en el municipio y quizá en el mismo distrito electoral, cuando se trata de los ayuntamientos que "pesan" por su nutrido padrón de votantes.

En tanto, los aspirantes a presidir los ayuntamientos 2012-2015 salen casi hasta debajo de las piedras. Algunos realizan sus propios cálculos políticos: hay que intentar ser candidato a la presidencia municipal para alcanzar, al menos, una regiduría. Otros más están convencidos de que si no son postulados por su partido podrán obtener registro de otra organización política, más pequeña o débil a nivel estatal, pero con la suficiente fuerza para imponerse en el municipio si lleva un candidato o candidata de arraigo, además víctima de su partido de origen. Atrás quedaron los tiempos en que un aspirante marginado se quedaba a rumiar su desgracia, en espera de que los tres años transcurrieran rápidamente para intentarlo de nuevo.

Es una incógnita lo que sucederá con la concurrencia de las elecciones locales y federales. Se dice que si la campaña presidencial es muy fuerte y su candidato muy atractivo (como fue el caso de Fox en 2000) arrastrará al triunfo a los candidatos locales de su mismo partido, sin importar demasiado su propia influencia. Pero también hay experiencias en sentido contrario. Cuando se encadenan las malas decisiones a nivel municipal con candidaturas débiles al gobierno del Estado pueden precipitar la derrota del mismo candidato a la Presidencia de la República, al menos en ese municipio y hasta en la misma entidad federativa. Y como cada voto cuenta, como lo vimos en 2006, ya podemos imaginar la importancia de un proceso interno exitoso para postular a esos aspirantes a ganar al frente de las planillas de los 106 ayuntamientos.

En conclusión, ni el PRI ni el PAN pueden menospreciar el valor político de ningún municipio, así sea de los más pequeños. Tal vez en esas urnas esté la diferencia entre ganar o perder la gubernatura del Estado y en rendirle buenas o malas cuentas al candidato o candidata a la Presidencia de la República. ¡Mucho ojo!- Mérida, Yucatán.

jueves, 3 de noviembre de 2011

La lucha contra el Aedes

Ciudadanos culpables, autoridades omisas: ¿quién cambió?

Dulce María Sauri Riancho

Año tras año la proliferación de mosquitos acompaña a la temporada de lluvias. Algunos sólo ocasionan molestas picaduras; otros, los menos, son transmisores de graves enfermedades que afectan a los humanos.

Huelga decir que los mosquitos anopheles (portadores del paludismo) y aedes aegypti (transmisores de la citada fiebre -los silvestres- y del terrible dengue -los urbanos-) sobrevivieron con diferente intensidad en las distintas regiones tropicales del mundo y continuaron causando estragos en la salud de sus habitantes. En México, después de acabar con el paludismo en 1963, muchos años más tarde se presentaron casos aislados. No así con su primo hermano, el aedes, portador del dengue, que retornó con particular fuerza en la década de 1980.

Las campañas de erradicación del mosco transmisor del dengue (clásico y hemorrágico) han sido en los últimos 20 años un elemento fundamental para proteger la salud de los habitantes de los estados con clima "tropical", es decir, cálido y con muchas lluvias, combinación idónea para la proliferación de estos insectos. Entre 1957 y 1963, sin la infraestructura de comunicaciones y transportes de la que ahora disponemos, con instituciones de salud mucho menos fuertes y con pocos recursos económicos, el país acometió la tarea de fumigar casa por casa, en casi la mitad del territorio nacional, con el objetivo específico de eliminar desde los huevecillos hasta los adultos del mosco anopheles. Todavía recuerdo la noche que pasamos en casa de mi abuela, pues nuestro hogar había sido fumigado y no podíamos entrar antes de un día. Las letras CNEP (Campaña Nacional de Erradicación de Paludismo) marcaron la puerta de todas las casas yucatecas por un buen número de años, señal de haberse verificado la visita de las brigadas sanitarias.

Entonces y después, lo más importante eran y son las tareas de prevención. Cada vez que el gobierno baja la guardia, un rebrote nos recuerda lo fundamental que es la descacharrización oportuna, la recolección de la basura, en especial llantas usadas, y su correcta disposición. Desde la década de 1990 las camionetas blancas con sus bombas fumigadoras se volvieron parte habitual del paisaje de la madrugada citadina y la campaña para limpiar la casa y sacar la basura antes de que comenzaran las lluvias se volvió sana costumbre que descansaba en la certidumbre de que las autoridades hacían su parte.

Si durante varios lustros se estableció una especie de práctica social para protegerse del dengue; si las autoridades diseñaban las campañas y ponían los medios de motivación y coerción para hacerlas efectivas, ¿dónde y por qué se quebró la colaboración entre ciudadanos y gobierno, con las consecuencias de un peligroso repunte del número de casos de dengue y una lista de fallecimientos que parece aumentar todos los días a pesar del confuso manejo de cifras?

Para el secretario estatal de Salud todo es causa de la desidia y falta de colaboración de los meridanos, porque no manejan adecuadamente su basura, porque almacenan agua que es criadero de moscos y, además, "... hay familias que rechazan a las brigadas...". Pensará el doctor Quijano que nos gustan los piquetes de mosquitos, que no nos importa sufrir la "fiebre rompehuesos" y acabar en un hospital rebasado, donde ni siquiera hay camas suficientes para recibir a los enfermos. Sugiere el diagnóstico del doctor Quijano que las madres no se alarman cuando a sus hijos pequeños los ronda un insecto y que los hijos no vean con zozobra a sus padres ancianos, que pueden ser víctimas fatales si llegan a contagiarse.

Además del reconocimiento del dengue y sus efectos graves en la salud pública de Yucatán, habría otra preocupación que representa igual o mayor importancia para una autoridad responsable del bienestar de sus gobernados. Es el reconocimiento explícito, de un alto funcionario de la administración estatal, del alejamiento, incluso la oposición de un amplio sector de ciudadanos, de los programas del gobierno. Lo que en términos actuales se denomina gobernanza.

En cuatro años en el estado, en año y medio en Mérida, ¿será posible que los ciudadanos hayan cambiado tanto y tan rápido, que han pasado de ser colaboradores y solidarios, a despreocupados e irresponsables sobre una cuestión que atañe a su propio bienestar? Más bien parece que la transformación la han vivido las autoridades. De seguir un programa de prevención, con pasos y acciones probadas en la experiencia de muchos años, pasaron a la improvisación y a los "recortes" presupuestales que impactaron las fumigaciones oportunas. De disponer de un conjunto de funcionarios de carrera, epidemiólogos capacitados, formados en la salud pública, ahora toman decisiones que atañen a la salud de todos los yucatecos: un especialista en medicina hiperbárica, otro en enfermedades de los camarones y para acabar de redondear, una joven médica general de 27 años, recién egresada de la escuela, nombrada responsable de la Jurisdicción Sanitaria 1, la que corresponde a esta capital. La doctora desplazada de esta posición clave es una reconocida epidemióloga. A falta de una explicación institucional quedamos en libertad de imaginar las razones de su remoción y de temer lo que viene en materia de sanidad.

Es lugar común: "... con la salud no se juega...". Ni en lo individual, mucho menos en lo colectivo. Por eso, en esta materia los errores de política pública se miden en vidas humanas, perdidas, lastimadas por falta de atención y por el sufrimiento. Es un dudoso lujo que ninguna autoridad debería darse. Reconsideren, por favor.- Mérida, Yucatán.