miércoles, 14 de diciembre de 2011

Partidos y candidatos, en vísperas de posadas.

Dulce María Sauri Riancho

Conforme a la tradición, el próximo viernes 16 comienza la temporada de posadas. Los festejos y agasajos en las oficinas, las pastorelas y los festivales prenavideños son el sello de estos días. Las prisas para comprar los regalos y preparar la cena familiar del 24 concentran interés y esfuerzo de todos sus integrantes. Difícilmente hay algo que distraiga nuestra atención en esos días de la celebración por venir. Pero los partidos lo intentan, pues en los nueve días que anteceden a la celebración de esta Navidad estarán enfrascados en postular a sus candidatos para la elección del 1 de julio de 2012.

Para la gubernatura de Yucatán, el PRI y el PAN ya han expedido sus respectivas convocatorias. Hasta el domingo pasado, cuando se venció el plazo, Acción Nacional había recibido cinco solicitudes de registro, tres de ellas de militantes activos (Sofía Castro, Joaquín Díaz Mena y Alfredo Rodríguez) y dos aspirantes externos (Ana Rosa Payán y Antonio Ongay). Una vez resuelta la pertinencia de sus solicitudes, podrán iniciar una campaña interna que se prolongará hasta el 5 de febrero, cuando los militantes y adherentes de ese partido elegirán a quien habrá de ser su candidato o candidata al gobierno del estado.

Curioso caso el del PAN. Quien aparecía como la candidata más competitiva, Beatriz Zavala, reorientó su pretensión hacia la alcaldía de Mérida. Y al grupo de aspirantes panistas se sumó quien fue su adversaria en la elección de 2007, y a la cual se atribuyó en buena medida la derrota de entonces. ¡Qué bueno es dejar atrás rencores, si es para mejorar la calidad de la contienda electoral! ¡Qué preocupación para el PAN si los cálculos políticos de sus dirigentes lo llevan a concentrar su interés en Mérida, porque la gubernatura la ven muy difícil de ganar!

El PRI también ha expedido su convocatoria, aunque la incógnita a resolver en los próximos días es si se podrá materializar una "candidatura de unidad", lo que significa que los otros cuatro aspirantes acepten retirarse de la contienda. Rumores van y vienen con los nombres de quienes podrían participar. Así, se habla de cuatro legisladores federales (Jorge Carlos Ramírez, Rolando Zapata, Felipe Cervera y Cleominio Zoreda) y una diputada con licencia, actual alcaldesa de Mérida (Angélica Araujo). La fecha de registro del PRI coincidirá con la primera "cruda" de posadas, el 17 de este mes. Si finalmente, y contra los esfuerzos de negociación política, se registrara más de un precandidato, el PRI dispondrá de un plazo para realizar proselitismo, que va del 18 de diciembre al 11 de febrero.

El PRI se juega mucho en estos días. La negociación interna por las candidaturas de "unidad" debe estar "al rojo vivo". Ya veremos muy pronto los resultados. Imponer a ultranza a una sola persona sin considerar condiciones específicas y costumbres de la localidad puede tener un alto costo. El largo trecho de cuatro meses entre la formalización de la candidatura, los registros y la campaña es "caldo de cultivo" de inconformidades, que incluso puede llevar hasta buscar cobijo en otra organización política que le proporcione el registro para competir y ganar bajo sus siglas.

Aparentemente, el "pastel" a repartir en la negociación es muy suculento. Están las dos candidaturas al Senado; cinco, a las diputaciones federales de mayoría, además de las posiciones locales en el Congreso, las candidaturas a los ayuntamientos -presidencias municipales y regidurías-, que permitirían "consolar" a los que no logren ser candidatos al gobierno del Estado. Pero en política dos más dos no suman cuatro. Los orgullos heridos, los supuestos compromisos incumplidos pueden generar en cualquier momento escenarios de ruptura y enfrentamiento.

De cualquier manera, después de su elección interna, ni los partidos ni sus candidatos podrán hacer proselitismo, es decir, campañas, sino hasta que hayan llegado las fechas de registro ante el Instituto Electoral del Estado, que van del 1 al 15 de abril. Quiere decir que no podrán aparecer en los medios de comunicación con su publicidad y propaganda; que no podrán efectuar visitas a los municipios ni realizar reuniones públicas para conseguir o ampliar el número de sus seguidores. La pena que tiene la Ley Electoral para quien transgreda esta norma es rigurosa, pues podría llevar hasta la negativa del registro de su candidatura para quien la haya violado. Pero el lapso de "abstinencia" es demasiado largo, lo que representa un doble peligro: por una parte, la realización casi clandestina de las actividades de los candidatos y de los partidos; y por otro, la falta total de supervisión del Ipepac.

Y es que el órgano responsable de las elecciones yucatecas, "... ni ve ni oye...". Ni supo contar los excesos de gastos de campaña de 2010 ni contener la propaganda extralegal. Cuestionado por sus propios integrantes, el Consejo del Ipepac está debilitado y en entredicho su imparcialidad. Nada indica que su actuación vaya a mejorar en 2012.

La "piñata" de las candidaturas está a punto. Sólo resta desear que los partidos políticos sepan cantar la ronda infantil que acompaña su ruptura:

"... Dale, dale, dale,

no pierdas el tino.

Porque si lo pierdes,

pierdes el camino...".

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