jueves, 14 de abril de 2011

Los PPS: rescate a la vista

Las finanzas del gobierno del Estado

Dulce María Sauri Riancho

Los Proyectos de Prestación de Servicios (PPS) tienen un inocente nombre y un loable propósito: asociar a inversionistas privados y al gobierno para construir obras de interés colectivo. Se tuvieron que realizar reformas a la Constitución del estado, una ley especial (1) y recientemente, la creación de un fideicomiso maestro que pueda garantizar a los particulares que los contratos a 30 años de verdad serán cumplidos.

Con los PPS se puede hacer de todo, desde el Museo de la Cultura Maya hasta nuevas prisiones para que los reos cumplan sus sentencias. Parques, carreteras, hospitales pueden ser concesionados a empresas privadas que realicen el servicio por cuenta del gobierno. No se necesita que sean obras nuevas, también las viejitas pueden ser entregadas vía PPS a algunos audaces que decidan participar.

El gobierno pone a licitación un contrato. La empresa que lo gane tiene asegurado el pago de la renta. Con esa garantía, puede acudir a cualquier institución bancaria para solicitar un préstamo a largo plazo, realizar la construcción y prepararse para operar el museo, arreglar los parques o cuidar a los reclusos. Además, como en el caso del Museo de la Cultura Maya, el gobierno se puede comprometer a entregar una cantidad anualmente para "mantenimiento", adicional a la renta.

No cabe duda que es un buen negocio. Para el gobierno del estado, porque finalmente comenzará algunas de las obras que comprometió desde su inicio. Adicionalmente, esta administración no verá afectado su presupuesto, pues los primeros pagos de renta se darían una vez que estén las obras funcionando, después de 2012. Claro que tendrían que pagarlas las siguientes cinco administraciones estatales, hasta 2042.

Las empresas privadas que logren alguno de estos contratos, casi por este hecho podrán obtener los créditos que necesitan para su ejecución. Posiblemente sólo con la renta de diez años podrán pagarlos; les quedarían los otros veinte de ganancia.

Además, el gobierno no puede postergar, renegociar o dejar de cubrir la renta, ya que un fideicomiso formado con las participaciones de Yucatán en los ingresos federales será el responsable de pagar religiosamente a tiempo. Si las finanzas estatales están en problemas, serán los proveedores pequeños, los constructores medianos, los que una vez más harán cola para cobrar. Los PPS pasarán primero.

Este camino ya lo hemos transitado, pero tenemos flaca memoria colectiva. En 1995 se crearon los Pidiregas (2) para que Pemex y la CFE pudieran tener recursos para extraer petróleo y generar electricidad en medio de la grave crisis económica de esos años. Hoy, los Pidiregas son un grave problema para las dos principales empresas de México y para las finanzas públicas de todo el país.

Al inicio de la década de 1990 se construyeron numerosas autopistas de cuota en todo el territorio nacional, entre ellas, la Mérida-Cancún. Hubo errores de planeación que, sumados a la enorme crisis de 1995, precipitó la insolvencia de la mayoría de las empresas concesionarias. El gobierno federal tuvo que rescatarlas mediante el FARAC , que ha erogado multimillonarios recursos del presupuesto público.

La quiebra de casi todos los bancos del país obligó a la intervención del FOBAPROA . Los miles de millones de pesos que se han erogado y los muchos miles que faltan por pagar provienen de los impuestos que pagamos los mexicanos.

En este 2011 las finanzas de los estados de la federación registran crecientes niveles de endeudamiento, que han llevado a las calificadoras de deuda a degradar la calidad de sus bonos en el mercado de valores, lo que en otras palabras significa que están sobre endeudadas, que no se puede confiar en que cumplan sus compromisos de pago a tiempo.

En este escenario, los PPS parecen casi el paraíso, la tabla de salvación para los gobiernos que han estado gastando muy por encima de sus posibilidades. Dicen los funcionarios estatales que los PPS no cuentan, que no serán deuda gubernamental, sino de los empresarios que tomen los créditos; que sólo será gasto corriente, como pagar el alquiler de una casa donde se instala una oficina pública.

Tenemos razones para temer un cuantioso rescate de PPS en todo el país y en Yucatán en los próximos años. Es la experiencia cercana. Nada indica que en esta ocasión será diferente. Claro que, por lo pronto, la administración estatal podrá seguir adelante con sus programas asistencialistas y sus funcionarios, con sus gastos en imagen y en artistas. Al tiempo.- Mérida, Yucatán.