miércoles, 20 de abril de 2011

Gobierno con visión para 2012. De candidaturas y candidatos

Dulce María Sauri Riancho

Ha dado inicio la especulación popular sobre las candidaturas al gobierno del estado, pero la cuestión fundamental no debiera ser el sexo o el nombre, sino para qué quieren gobernar Yucatán, cuáles son sus cartas de desempeño que avalan sus capacidades y, sobre todo, qué visión tienen del futuro de Yucatán y la forma como pretenden conducir el gobierno para hacerla realidad.

Los ciudadanos esperan tres cosas de las autoridades: que el gobierno que surge de las elecciones sea eficiente, que sea eficaz en la conducción de los asuntos públicos y que las autoridades actúen con transparencia y den cuenta de sus actos con verdad.

Un gobierno eficiente es aquel que está bien organizado en su administración; que elige a los mejor calificados para servir en las dependencias y secretarías, independientemente de los lazos de afecto y los compromisos políticos. Es el gobierno donde sus altos funcionarios están en disposición de escuchar la crítica externa y de señalar errores y deficiencias internamente, sin temor de disgustar a su jefe. Son los que saben plantear problemas en las reuniones de gabinete, discutirlos y organizarse para resolverlos de acuerdo con sus atribuciones. Es una administración cuya tesorería paga oportunamente los compromisos contraídos, sin intentar renegociar facturas ni regatear las cantidades adeudadas.

La eficacia no significa otra cosa que dar resultados. Obtiene esta calificación un gobierno de "últimas piedras", es decir que concluye las obras a tiempo, que gasta lo presupuestado, no más. Que cuando promete un hospital, una escuela o cualquier obra material, se organiza y cumple.

Una administración eficaz sabe escuchar a los ciudadanos, pero también resolver los problemas que le plantean, sin necesidad de hacerlos dar vueltas hasta el infinito y después esperar a que se aburran de demandar respuestas y se olviden o se resignen a dejar de buscarlas.

La eficacia en el gobierno significa gobernantes cercanos a la gente, pero esto no sustituye sus funciones de autoridad. Éstas no confunden la popularidad con la auténtica capacidad de generar respuestas de las instituciones públicas a las demandas ciudadanas.

La tercera característica es la transparencia, entendida como una actitud permanente que norma la relación entre el gobierno y los ciudadanos. Es el gobierno que facilita el acceso a la información pública gubernamental, que la pone en internet y la actualiza periódicamente, que no se molesta y lanza dardos envenenados cuando algún ciudadano hace uso de su derecho y requiere información de alguna dependencia estatal o de las actividades de algún funcionario.

Ningún gobierno es perfecto, pero algunas administraciones tienen mucho más defectos que otras. La ineficiencia y la ineficacia de su organización causan sospechas sobre la honestidad en el manejo de los recursos cuando se tiene muy baja capacidad de ejecución de obras y muchas "primeras piedras perpetuas". Y cuando emplea los PPS, porque el gasto corriente devoró los fondos de inversión, endeudando al estado sin considerar la herencia que dejará a quien habrá de sucederlo.

Lo más grave que debiera ser el eje de la campaña de 2012 es la falta de visión sobre el futuro de Yucatán de los últimos dos gobiernos. Los políticos yucatecos tienen pendiente responder a la pregunta sobre cuál es el lugar de nuestro estado en la nueva economía mundial y en el mapa económico de México.

¿Será una plataforma de servicios para aprovechar la ventaja de la ubicación geográfica de la entidad, de puente entre Norteamérica y la región latinoamericana? ¿Serán la aviación civil, las empresas de logística o la agencia aeroespacial mexicana que busca ubicación, tendremos lugar como destino industrial o agrotecnológico?

No podemos permitir más gobiernos que sólo buscan sobrevivir como administración un sexenio o un quinquenio, o su titular de vivir muy bien como gobernante con los recursos del erario y las prebendas políticas del cargo.

Que los aspirantes de los partidos expresen sin cortapisas sus opiniones sobre el futuro. No los queremos embozados ni ocultos. Que lo hagan sin miedo a perder en la carrera por la candidatura, si alguna de sus ideas incomoda o molesta al poderoso en turno.

Mientras, luchemos verdaderamente por la agencia aeroespacial ya aprobada. ¡Qué importa si la iniciativa es de una senadora del PAN en un gobierno estatal del PRI! Allá está el aeropuerto de Kaua esperándola. Sería un primer signo alentador desde el gobierno de que puede surgir una visión renovada.- Mérida, Yucatán.