miércoles, 9 de febrero de 2011

Casas deshabitadas ¿Nuevos fantasmas del Viejo Oeste?

Dulce María Sauri Riancho

Los programas de construcción de vivienda involucran dos aspectos muy importantes estrechamente ligados entre sí. Uno es el económico, pues el sector industrial tiene en la edificación de casas-habitación una de sus ramas más dinámicas. El otro punto es de carácter social, por el significado profundo de ser y sentirse propietario del techo que nos cobija.

Desde 1972 se creó el Infonavit, organismo público responsable de proporcionar vivienda a los trabajadores. Sus recursos provienen de las cuotas que pagan los patrones y los obreros, más la aportación gubernamental. Sin embargo, no toda la población trabajadora tiene Infonavit, sólo quienes están afiliados al IMSS, que en el caso de Yucatán eran 265,657 personas en enero pasado, menos del 40% de la población económicamente activa (PEA) yucateca.

El primer fraccionamiento construido con créditos del Infonavit en Yucatán fue Pacabtún, en Mérida, en la década de 1970. En el transcurso de los casi 40 años de la institución, numerosas familias han recibido un crédito que les ha permitido adquirir su vivienda en la capital del estado o en otras poblaciones cercanas a su centro de trabajo. Los créditos se dan principalmente para comprar vivienda nueva, aunque también se proporcionan para adquirir una casa usada o mejorar la propia.

La zona metropolitana de Mérida, que incluye a Umán, Kanasín, Progreso y Ucú, está sembrada de fraccionamientos de los llamados "de interés social", con casas adquiridas con créditos del Infonavit. Sin embargo, no todas las viviendas están ocupadas, ni siquiera utilizadas como tienditas de barrio o para proporcionar algún servicio. El fenómeno de las casas abandonadas forma parte del problema de las nuevas colonias y fraccionamientos. Es difícil entender las razones para dejar sin ocupar una vivienda, después de batallar durante largo tiempo para lograr el crédito para comprarla y pagar los abonos mensualmente vía descuento del salario. ¿Qué sucede?

Para obtener una respuesta, el Infonavit encargó un estudio sobre vivienda deshabitada en el país que permitiese conocer la dimensión de este problema que representa alrededor del 25% de las casas-habitación en las zonas urbanas de México.

El estudio arroja ya algunos interesantes hallazgos. De la vivienda financiada por el Infonavit en el periodo 2006-2009, poco más de dos terceras partes (68%) está habitada; seis de cada 100 viviendas se ocupa para un uso distinto de habitación (son las tienditas y los pequeños negocios) y un alarmante 26%, es decir, 26 casas de cada 100, está deshabitado.

La "cosecha" de 2008 es la que tiene la proporción más alta de no ocupación de la vivienda construida: 31%, ¡tres casas de cada 10! La vivienda nueva se ocupa menos que la vivienda usada. Los asalariados de menores ingresos (0-2 salarios) y de ingresos más elevados (7-11 salarios) tienen más viviendas sin ocupar que los trabajadores de ingresos intermedios.

Una casa deshabitada es presa fácil de la depredación y el saqueo; les roban tubería, muebles de baño, puertas y ventanas, y en casos extremos se vuelve refugio de malvivientes y grave problema para los vecinos. De acuerdo con los resultados del estudio, casi la mitad de los predios desocupados, 11 de cada 100 viviendas construidas por el Infonavit entre 2006 y 2009, está en ese estado.

El estudio indaga las razones por las que una familia que adquiere una casa finalmente no se muda a ella. Las principales son la falta de servicios básicos y la mala ubicación de las viviendas. Pesa más la lejanía que la necesidad; las deficiencias de agua, drenaje, pavimentación y vigilancia se vuelven factores definitivos para regresar al hacinamiento y malas condiciones de habitación que motivaron la solicitud de crédito.

En 2010 se otorgaron 12,178 créditos de vivienda del Infonavit en Yucatán y 1,711 del Fovisste. El Infonavit estima que la demanda total en las zonas urbanas de Yucatán para 2011 es de 10,648 casas nuevas necesarias y 7,669 acciones de mejoramiento, es decir, menos de 19,000 unidades. Se ha anunciado la reducción de 15% de los subsidios federales para la construcción de vivienda de interés social, manifiesta preocupación para el gobierno estatal y la Cámara de la Industria de la Construcción. Independientemente del resultado de las gestiones de la gobernadora para recuperar los recursos recortados, es necesario prestar mayor atención al fenómeno de la vivienda desocupada en Yucatán. No sólo se trata de construir viviendas y colocar los créditos, sino de crear las condiciones para mejorar la calidad de vida de las familias que se trasladan a su nuevo hogar. Con servicios de calidad, escuelas cercanas, transporte barato y oportuno, cercanía a los centros de trabajo y seguridad pública, la misión estará realmente cumplida. Mientras, los nuevos fraccionamientos seguirán como las poblaciones fantasmas del Viejo Oeste.- Mérida, Yucatán.