miércoles, 31 de marzo de 2010

Operación "rescate social": El péndulo de los 100 años y México social

Dulce María Sauri Riancho

Este año se cumplen 200 años del inicio de la guerra por la independencia de México y 100 del comienzo del movimiento revolucionario. “Bicentenario” es el nombre que parece que recibirán muchas de las obras construidas en 2010; las carreteras lucen vistosos letreros y se resalta por los medios electrónicos la importancia de esta celebración. Aquí, en Mérida, esperamos la inauguración del Animaya que releve al añejo y querido Centenario; tenemos un reloj en la fuente del Circuito Colonias que marca los días y las horas que faltan para la conmemoración del Grito de Dolores. Y no mucho más.

Grupos de ciudadanos sienten que poco o nada hay para celebrar; otros más, sumidos en la lucha cotidiana por la supervivencia, ni siquiera se pueden dar tiempo para plantearse qué significan estas efemérides; los más jóvenes permanecen ausentes, al no encontrar sentido al ejercicio de recordar el pasado. ¿Cómo hacer una fiesta de aniversario sin pensar en los millones de mexicanos —más de la mitad— que viven en la pobreza? Queremos un gobierno que funcione bien para todos; que proteja a los más débiles, que garantice acceso igualitario a la salud, a la educación y al trabajo. Que tenga la capacidad para promover la distribución equitativa de la riqueza. Que sepa salvaguardar la vida y la integridad de los ciudadanos, combatiendo el crimen y sancionando a los criminales.

Esas aspiraciones o sueños contrastan brutalmente con la realidad. Los empleos son escasos, especialmente para los más jóvenes, en medio de una crisis que obliga a competir a cientos de solicitantes por un solo puesto o a dedicarse al llamado “trabajo informal”, que no es otra cosa que la ausencia de cualquier tipo de prestaciones, estabilidad e ingreso cierto.

La educación que se recibe en la escuela es deficiente. Una y otra vez las pruebas (Pisa, Enlace) así lo muestran; las capacidades y habilidades obtenidas en las aulas son insuficientes para participar y competir en un mercado laboral cada vez más reducido. La educación, en búsqueda del espejismo de la calidad, tiende a privatizarse, con el riesgo de privilegiar la parte comercial, de negocio, de las instituciones que la proporcionan.

El sistema de Salud no cubre a todos por igual. En las instituciones de seguridad social (IMSS, Issste), las deficiencias del servicio se traducen en esperas interminables para recibir atención de cualquier padecimiento. Las instituciones del seguro popular se encuentran saturadas. Los recursos públicos son insuficientes para enfrentar las necesidades de una población predominantemente en situación de pobreza. Eso no es obstáculo para el gasto dispendioso en los gobiernos. La clase dirigente está siendo duramente cuestionada en su representatividad.

Cuando domina la sensación de enfrentamiento entre las fuerzas políticas, entre el gobierno y las oposiciones; cuando lo que parece prevalecer es la fuerza sobre la razón y la violencia sobre la concordia; cuando la superficialidad de la propuesta fácil vence al compromiso del cambio profundo, desde las raíces, se hace aún más valioso y necesario el llamado al diálogo.

No desde el gobierno. No desde la sociedad. No desde la academia. Sino unidos los tres en el propósito común de construir las preguntas adecuadas para empezar a trazar las vías posibles para compartir las respuestas. Eso fue la primera jornada de Diálogos del Bicentenario por un México Social, que se llevó a cabo en la ciudad de Guanajuato, bajo la convocatoria de la UNAM, la Universidad de Guanajuato, el Senado de la República, la Comisión de Desarrollo Social de la Cámara de Diputados y Ceidas, una asociación civil dedicada a los temas del desarrollo y la asistencia social.

Qué quisiéramos para nosotros, para nuestros hijos y nietos; qué quisiéramos para este país. Por qué no lo hemos logrado en los casi 200 años de independencia y casi 100 de revolución social. Cómo salir del diagnóstico de los problemas para comenzar a plantear sus posibles soluciones, que no pueden estar a cargo exclusivo del gobierno y que no pueden aplicarse en ausencia de la sociedad.

Como expresó el rector de la UNAM, José Narro, tenemos una gran deuda social con los millones de mexicanos pobres, sin esperanzas, que habitan el país del Bicentenario. Si hemos sido tan eficaces para plantear el rescate de los bancos, de los programas carreteros, ¿podríamos serlo también para imaginar y realizar una enorme operación de “rescate social” en el México del Centenario de una revolución que se realizó al amparo de la justicia y la aspiración de la igualdad? Yo creo que sí. Del baúl de los recuerdos habría que sacar la pasión y la entrega de los hombres y las mujeres de 1810, de 1910, para imaginar los cambios, convencer con argumentos a los escépticos y ponerse a actuar. Antes de que el “péndulo de los 100 años” otra vez nos alcance, con un movimiento de masas que le dé la razón a los supersticiosos de 2010.— Mérida, Yucatán.

jueves, 18 de marzo de 2010

Sistema de justicia, Novedad y Burocracia.

Dulce María Sauri Riancho

Hace cinco semanas, el 8 de febrero, la gobernadora y el presidente del Tribunal Superior de Justicia enviaron conjuntamente al Congreso del Estado una amplia iniciativa de reforma a 37 artículos de los 109 que conforman la Constitución yucateca.

Claro es que no todas las reformas propuestas son de la misma envergadura. Alrededor de 17 son adiciones o cambios de denominación de las instituciones o de sus integrantes; otras más, una curiosa modificación al nombre del tradicional protocolo de “toma de protesta” a los distintos funcionarios, comenzando por la gobernadora y los magistrados, que ahora expresarán su “compromiso constitucional” de cumplir y hacer cumplir las leyes.

Más allá de las adecuaciones, la iniciativa incide en uno de los aspectos fundamentales de la convivencia social, como es el sistema de justicia. Por una parte, propone una nueva organización del Poder Judicial del Estado y del Ministerio Público; por otra, desarrolla un nuevo sistema procesal penal acusatorio.

Parto de una premisa: es un cambio de fondo. Ni siquiera considero que sólo lo aliente el afán protagónico de dejar un legado que perdure ligado al nombre del gobernante en turno. Es demasiado importante para presumir una frivolidad de ese tamaño.

Decidí enumerar las distintas instituciones contenidas en la iniciativa de reforma tanto para ilustrar la magnitud de los cambios, como para medir el esfuerzo institucional y social que se requeriría para hacerlas funcionar eficazmente.

Tribunal Electoral y Contencioso Administrativo del Poder Judicial. El organismo autónomo para juzgar los procesos electorales pasaría a formar parte del Poder Judicial. Además, supongo que en el afán de ocupar todo el tiempo a sus magistrados y a su personal y no sólo en la preparación de elecciones, se le añaden las funciones del Tribunal Contencioso Administrativo que es, ni más ni menos, el responsable de “... dirimir las controversias de carácter administrativo y fiscal que se susciten entre la administración pública... y los particulares...”. Se reduce de cinco a tres el número de magistrados; se aumentan las cargas de trabajo, no necesariamente en beneficio de los contribuyentes y los usuarios de los servicios públicos. No es lo mejor ni para las elecciones ni para la eficacia de la administración pública.

Auditor Superior del Estado. Esta sugerente figura, que por su nombre parecería similar a la existente a nivel federal, parece perderse en la sola mención en el artículo 43. No se propone reforzar las funciones de auditoría a los recursos públicos y menos aún la autonomía de este órgano que ayudaría a mejorar la rendición de cuentas.

Fiscalía General de Estado. Tiene las mismas funciones y atribuciones de la actual Procuraduría de Justicia. Incluye la iniciativa la obligación de aprobar la Ley en la materia. Bajo las órdenes del Fiscal estaría la policía ministerial.

Instituto de la Defensoría Pública del Estado. Es el órgano responsable de proveer de defensa legal a cualquier ciudadano que lo solicite. “Entenado” de la administración, siempre ha padecido restricciones presupuestales que menguan la calidad de sus funciones. Ahora, en el mismo texto constitucional quedaría incluida la obligación de pagar a los defensores públicos el mismo salario que a los agentes del Ministerio Público. La Defensoría es una institución clave para que funcione adecuadamente el sistema procesal penal acusatorio en condiciones de equidad.

Poder Judicial del Estado. El Tribunal Superior aumentaría de seis a 11 el número de sus integrantes. Como ya opera la Sala de Justicia para Menores con tres magistrados, creo entender que el incremento real sería de sólo dos.

La novedad más importante es el Consejo de la Judicatura, con cinco miembros, tres nombrados por el Poder Judicial, uno por el Congreso y otro por el Ejecutivo. Para ser consejero no se requiere necesariamente ser abogado. Su responsabilidad es la administración del aparato judicial del Estado: los juzgados penales, civiles, familiares, etcétera; el personal, la asignación de los recursos, entre otras funciones que actualmente desarrolla el Tribunal Superior de Justicia.

El Tribunal de los Trabajadores al Servicio del Estado pasaría del Ejecutivo al Poder Judicial. Es la “hermana pobre” de los tribunales: ni siquiera se propone su estructura, aunque su responsabilidad es dirimir los conflictos entre la burocracia y su patrón, el gobierno, cuando éstos se susciten.

Los juzgados de primera instancia son actualmente 10 en materia penal, además de los civiles, familiares, etcétera. Además, el sistema procesal penal acusatorio obliga a que no sea el mismo juez el que instruya el caso y el que dicte la sentencia. Esta reforma obligará a la creación de la novedosa figura de los llamados “jueces de Instrucción”.

No son sólo los “juicios orales” el aspecto más relevante del sistema acusatorio. También lo es que, consecuente con el principio de presunción de inocencia, los responsables podrán enfrentar el juicio en libertad; sólo por excepción prevista en la ley, tendrían que ir a prisión. Esto obliga a las autoridades a desarrollar un método para el seguimiento y control de las personas sujetas a proceso.

La iniciativa propone la creación del Sistema Estatal de Seguridad Pública, cuyo objeto es “(la) prevención, investigación y persecución de los delitos”. La dura realidad se llama “presupuesto”. Se prevé que será el “2% del gasto programable” el mínimo asignado al nuevo sistema acusatorio penal, incrementado a lo largo de tres años. ¿Será suficiente para la magnitud de los compromisos? ¿Es adicional al presupuesto actual del Poder Judicial? ¿Y las otras instituciones: de seguridad, de “reinserción social”, de mediación, entre otras? ¿De dónde saldrán los recursos para pagar a los nuevos magistrados, a los funcionarios del Instituto de Defensoría Pública? Éstas y otras preguntas exigen respuestas claras y contundentes. No vaya a ser que las expectativas se queden en el papel y sólo se vuelva realidad el incremento de la alta burocracia. No nos lo merecemos.— Mérida, Yucatán.

Entrevista a Dulce María Sauri para Emeequis

Dulce María Sauri, ex dirigente nacional del PRI: Beatriz renunció a ser una gran líder; su sello, los pactos secretos.

Al igual que Beatriz Paredes, fue presidenta nacional del PRI, gobernadora, diputada federal y senadora. de modo que Dulce María Sauri tiene la estatura política para evaluar la gestión de la actual dirigente de los priístas:

“Lástima, pudo haber sido pero no fue” una gran líder. Dejó de ser la socialdemócrata progresista que presumía ser y cedió ante las presiones de los grupos de poder. Lo peor, lamenta Sauri, es que la gestión de Paredes estará marcada por los “acuerdos secretos” con el gobierno y el PAN, su sesgo para proteger a Enrique Peña Nieto y su debilidad para oponerse, aun individualmente, a la crimina- lización de las mujeres que recurren al aborto. “esa —concluye la yucateca— es una carga muy pesada de llevar”.

Por Vanessa Job (Revista EMEEQUIS; 14 marzo 2010)

Como un enjambre alrededor de su abeja reina, casi todos los ex dirigentes nacionales del PRI flanquearon a Beatriz Paredes luego de su enfrentamiento con el líder y diputado panista César Nava por el acuerdo firmado entre ambos partidos para aumentar impuestos y proteger electoralmente al gobernador Enrique Peña Nieto. La tarde del miércoles 10 de marzo, María de los Ángeles Moreno, Humberto Lugo Gil, Rafael Rodríguez, Pedro Ojeda Paullada, José Antonio González, Humberto Roque e Ignacio Pichardo Pagaza rodeaban a Paredes. Pero no estuvieron todos. Dulce María Sauri, la ex presidenta nacional del PRI, no asistió: estaba en su natal Mérida. Mal le ha pagado el partido por el cual fue gobernadora y senadora. Y tampoco quería sumarse a un apoyo que no comparte. Después del escándalo que provocó el pacto secreto, Sauri tiene qué decir y sin rodeos define a la actual dirigencia de Paredes: “Lo que pudo haber sido y no fue”.

–¿Cómo siente a la dirigente nacional?

–Beatriz Paredes ganó la presidencia del PRI en un competido proceso interno. Su trayectoria la señalaba como una mujer de recias convicciones, con capacidad para enfrentar y ordenar el complejo entramado de relaciones al interior del partido y prepararlo para lograr el triunfo en 2012. Sus posiciones ideológicas anteriores a su arribo a la dirigencia nacional la definían como una mujer progresista, una socialdemócrata convencida de la viabilidad de un cambio de rumbo del país hacia la justicia social y la igualdad.

Ahora Sauri Riancho está desencantada con la ex gobernadora de Tlaxcala:

“Su reciedumbre parece haber cedido ante las presiones de los intereses de los poderes fácticos; ante los intereses cortoplacistas de los procesos electorales y de los personajes involucrados. ¡Lástima! ”.

Así que esta mujer que se distinguió en el Senado por oponerse a la reforma energética que buscaba abrir la industria al capital privado y por rechazar la llamada Ley Televisa que daba a los concesionarios enormes ventajas y un poder amplio, no comparte la manera en que Beatriz Paredes dirige a su partido. Y define, en respuestas dadas a emeequis vía electrónica, cuál será en su opinión la huella de Paredes:

“Es probable que el sello político de su presidencia sean las negociaciones y acuerdos ‘discretos’ o ‘secretos’. Desafortunadamente, de ahora en adelante, bajo su presidencia, cada negociación que culmine en acuerdo entre el PRI y el gobierno o su partido, el PAN, estará cuestionada por la sospecha de las llamadas ‘cartas paralelas’, documentos o compromisos que, sin formar parte formal del tratado, lo mediatizan e incluso cambian su esencia.

“Esa es una carga muy pesada de llevar”.

–¿Cuál es su opinión sobre el pacto secreto que firmaron el PRI y el PAN?

–Desde el punto de vista político, la firma de este acuerdo me despierta muchas interrogantes. Si las elecciones en el Estado de México serán hasta 2011, ¿por qué anticipar un acuerdo con Beatriz Paredes si, para ese entonces, la actual presidenta del CEN del PRI habría concluido su mandato?

¿Será que efectivamente el acuerdo verbal, que no consta en el documento firmado, incluía a varios estados que tienen elecciones de gobernador en 2010, además de Oaxaca, cuyo gobernador abiertamente lo ha admitido?

¿Será que el Estado de México, por su importancia política (número de electores, aspirante más fuerte por parte del PRI, con fuerte influencia entre los gobiernos priístas de otras partes de la República) y económica, actuaría de parapeto y garante del respeto al compromiso del PAN de no coaligarse con el PRD?

Si la determinación fue asumida en aras de la “gobernabilidad del país”, entonces, ¿por qué no dar a conocer a la opinión pública “la buena nueva” de la coincidencia de los dos partidos políticos más grandes en un aspecto de la reforma política, como es el relativo al régimen de coaliciones? ¿No sería algo muy similar a los “acuerdos de civilidad” que promueven partidos y candidatos en cada elección? ¿Por qué entonces la “discreción” o el secreto? Si era tan positivo, ¿por qué no compartirlo? La percepción general es que el PRI negoció con el gobierno el aumento de los impuestos a cambio de ventajas electorales.

–¿Qué opina de que Beatriz Paredes esté beneficiando con este tipo de pactos al gobernador del Estado de México?

–No sé a quién se le ocurrió la idea del acuerdo escrito, ni qué pretendió al proponerlo y exigirlo. Pero si alguien hubiese pretendido dañar la imagen –hasta ahora casi idílica– del gobernador Peña Nieto, no lo hubiese logrado mejor que haciéndolo parte de un escándalo que combina elecciones, negociaciones secretas y aumento de impuestos, todos estos factores envueltos en torpeza.

No puedo ver el daño sufrido por el gobernador del Estado de México como un “daño colateral”. Su figura política y las expectativas que se han creado en torno suyo hacen muy difícil imaginarlo como un personaje engañado por otros o, toda-vía peor, engañando a otros.

–¿La preferencia hacia Peña Nieto puede crear división y enojo en el PRI, sobre todo en quienes están interesados en ser candidatos presidenciales?

–Una y otra vez se ha mencionado la necesidad de crear dentro del PRI condiciones de equidad, de iguales oportunidades para todos los interesados en participar en la contienda interna por la candidatura a la Presidencia de la República como una condición básica para ganar en 2012. Esa debió ser la principal experiencia dejada por el proceso de 2006.

Si asumimos que los 18 gobernadores priistas –todos ellos– son potencialmente aspirantes a la candidatura presidencial; si consideramos que la viabilidad del triunfo en 2012 pasa por un buen resultado electoral en 2010, haría entendible la preocupación de varios de ellos en torno a estos acontecimientos.

La militancia priísta, es obvio, está incómoda con el escándalo y las revelaciones. Si se logra fijar en el imaginario colectivo que el PRI es el culpable del aumento de los impuestos –incluidos gasolina, gas y electricidad– y de los precios, los primeros en resentirlo serán, una vez más, los leales militantes.

–¿Esto debilita a Beatriz Paredes al interior del PRI y con los ciudadanos?

–En su papel de oposición, lo más valioso con que cuenta un dirigente partidista es su credibilidad y su autoridad moral. Cuando éstas se lesionan o se desvanecen, las consecuencias las vive también la organización que encabeza.

Lo más difícil de remontar es el rechazo ciudadano a la política y a los políticos, que ya era alto y que ha agudizado la revelación de este acuerdo. Nos invade la sensación de impotencia para cambiar la situación de violencia, falta de empleo, pobreza y otros graves problemas que atañen a la sociedad, que deberían estar siendo discutidos y resueltos por el gobierno y el Congreso. Eso no sucede.

Los debates en la Cámara de Diputados sólo han contribuido a profundizar esta percepción de descomposición de la política entre la ciudadanía.

–¿Beatriz Paredes está equivocando el rumbo con su prolongada indefinición en el aborto o el pacto secreto con el PAN?

–Electoralmente, la presidencia de Paredes ha tenido el más consistente y sostenido avance. Inició con el triunfo en Yucatán, dos meses después de asumir la presidencia del partido, en 2007; avanzó notablemente en las elecciones federales intermedias y en cinco de las seis gubernaturas.

El gran pendiente de la presidencia del PRI está en darle destino cierto, de cambio de rumbo, a los triunfos electorales del partido. Definir con claridad cuál es el nuevo proyecto de gobierno, las nuevas y distintas relaciones entre los gobiernos priistas y la sociedad; cómo hacer transparente el ejercicio de gobierno; cómo rendir cuentas en forma efectiva. A dónde se propone el PRI llevar a México si gana en 2012.

La mayor disyuntiva de Beatriz Paredes está entre intentar el cambio, aunque no lo logre por las poderosas resistencias internas, o dejar que la inercia política la conduzca hacia la conclusión de su mandato. En esa aparente placidez de no enfrentar los obstáculos, de asentir con los silencios o las ausencias, está su mayor riesgo.

–En el tema de la criminalización de las mujeres que abortan, Beatriz Paredes recibió muchas críticas por ser mujer, presidenta nacional y autodefinida como progresista, pero que no apoyó el derecho a decidir de las mujeres. ¿Cómo vio esto?

–Respondo con una anécdota: Jesús Reyes Heroles era presidente del PRI, en 1974, cuando se aproximaba la fecha de la nominación del candidato a la gubernatura de Veracruz, su estado de origen.

Eran los tiempos en que la palabra del Presidente de la República definía al candidato. Surgió el nombre de “Carbonell de la Hoz”. Don Jesús, hombre de contundentes expresiones, respondió con una frase: “Yo, como veracruzano, no voto por él”. El señor Carbonell no fue candidato; Reyes Heroles, meses después, fue separado de la dirigencia nacional del PRI.

Creo que sólo hubiera bastado con un oportuno: “Yo, como priísta, no voto por las reformas”, en voz de la presidenta nacional del PRI. Quizá eso no hubiese detenido a quienes por convicción o conveniencia se aprestaban a promoverlas y aprobarlas. Pero para muchos, principalmente militantes y simpatizantes del PRI, hubiese sido un signo claro de deslinde y una toma de posición indubitable.

–Usted ha sido crítica pero leal al PRI. En junio pasado subió a internet unos videos en donde decía a los ciudadanos que “así no” se podía votar por los políticos y promovió el voto en blanco. ¿Cómo ve el panorama en el PRI ahora?

–El PRI parece estar sumido en una estrategia de contención de daños en la opinión pública. Sin embargo, pronto deberá hacerse un balance de las consecuencias de las turbulencias de estos días.

Primero, cuántos estados realmente contarán con coaliciones electorales y candidatos comunes; cuántos en condiciones reales de competir contra el PRI. Finalmente, cuántos ganará el PRI y cuántos las coaliciones o el PAN o el PRD por separado.

Después de las elecciones de julio se verá la inutilidad del desgaste de estos días. Del PRI, por hacer pactos para evitar las coaliciones, porque habría ganado, aun teniéndolas como adversarias. Del PAN, por haber perdido en las contiendas electorales, a pesar de sostener contra viento y marea las alianzas con el PRD.

Si el PRI pierde, la justificación estará en que las coaliciones no se pudieron evitar; en el incumplimiento del PAN y su gobierno. Si el PAN gana, habrá triunfado la visión y la habilidad de sus dirigentes –reales y formales– para llevar adelante las alianzas con su némesis, el PRD.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Por alusiones personales: Los acuerdos del PRI con los gobiernos del PAN

Alusiones personales


Como torrente incontenible atizaron el caldeado ambiente político nacional, las declaraciones de diversos personajes acerca de los –hasta hace poco- inconfesables acuerdos entre el gobierno, su partido y el PRI.


“Por alusiones personales” es una frase utilizada en los ambientes parlamentarios para solicitar el uso de la palabra cuando, en el transcurso del debate, uno de los legisladores se siente aludido y decide intervenir para precisar o rectificar una afirmación de alguno de sus pares.


Me asumo aludida. Lo fui por Xóchitl Gálvez cuando habló de las negociaciones y lo que calificó de “chantajes del PRI” durante del gobierno de Vicente Fox, quien también puso su “grano de arena”, al hablar de los incumplimientos de Roberto Madrazo y de Beatriz Paredes, entiendo que cuando presidía la Cámara de Diputados, en 2001. Sin embargo, las imputaciones del ex-Presidente Fox podrían dejar la impresión de que, durante su administración, se tejieron acuerdos con algunos dirigentes priístas, que sí se respetaron.


No puedo dejar de sentirme aludida. Presidí el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, del 30 de noviembre de 1999, al 4 de marzo de 2002. Esto significa que mi responsabilidad en el máximo órgano de dirigencia partidista coincidió con los primeros 15 meses de la gestión de Vicente Fox.


La relación con el nuevo gobierno federal panista fue, desde sus inicios, compleja, plagada de mutuas desconfianzas, incómoda para los más directamente involucrados, como era el caso de la dirigencia nacional del PRI, los gobernadores priístas y el Ejecutivo federal, en particular, el Presidente y el Secretario de Gobernación, Santiago Creel.


Acuerdos, sí: ¿hasta dónde?


La construcción de acuerdos es parte fundamental del ejercicio de la política. Así lo entiendo. Sus límites deberían estar marcados por la ley, la ética y la moral pública. No es cierto que todo se vale para ganar una elección o que todo se puede hacer para descarrilar la pretensión de triunfo del adversario. Tampoco considero que sea válido convertir la aplicación de la ley en instancia de presión a favor o en contra de alguno de los involucrados: procedo, si no me respaldas en lo que pretendo; dejo pasar, me hago el disimulado, si colaboras a mi gusto y conveniencia. Estas conductas pueden ser eficaces en el corto plazo. A la larga, el engaño y la simulación acaban por devastar la moral de la sociedad en su conjunto y afectar a sus mismos promotores.


Los contactos entre el nuevo gobierno y la nueva oposición


En los primeros meses de gobierno, a mediados de 2001, recibí el ofrecimiento de la Secretaría de la Función Pública para presentarle al PRI el nuevo programa de combate a la corrupción a cargo de esa dependencia. Acepté y solicité la realización del evento en la propia sede del CEN, en presencia del Comité en su conjunto. Asistieron el secretario Francisco Barrio y se incorporó el Secretario de Gobernación. Los medios de comunicación, invitados también, dieron cuenta de esa reunión, inédita en la historia política del país, de los temas y del alcance de las palabras de los secretarios expositores. Nada oculto, todo sujeto al escrutinio público, comenzando por el de la militancia priísta.


Desde la derrota en la elección presidencial, el PRI estuvo sujeto a los pronósticos de su inminente desaparición. Primero, que no habría de superar los días inmediatos al 2 de julio; después, que no pasaba el 1º de diciembre, fecha de la toma de posesión del Presidente panista. Más adelante, la especulación se concentró en que no podría reunir a su Consejo Nacional, dadas las condiciones de “orfandad política” en que se encontraba sumido. En ese ambiente fue convocada la XL Sesión del CPN, con sus 320 integrantes, para deliberar y debatir durante 3 días una amplia agenda temática, que arrancó con el informe y debate de los resultados del proceso electoral, continúo con las líneas generales de la propuesta programática, para culminar con la determinación de las fechas para la realización de la Asamblea Nacional que habría de reformar los documentos básicos partidistas.


Ixtapan de la Sal y el IVA


Ixtapan de la Sal fue el escenario del debate. Entre los puntos fundamentales que se abordaron y definieron estuvo la posición del PRI frente a la propuesta del gobierno de Vicente Fox de aplicar el IVA de 15 por ciento a los alimentos y a las medicinas. La discusión interna –presenciada por los representantes de los medios de comunicación mediante un circuito cerrado de televisión- fue intensa. Por una parte, los planteamientos de un grupo de consejeros que demandaban el rechazo tajante a cualquier apoyo de la mayoría relativa del PRI en las dos cámaras a esta propuesta gubernamental. Por la otra, la de los coordinadores parlamentarios, que demandaban la libertad de los legisladores para votar lo más conveniente para el país y el partido, sin restricción alguna.


Venció la posición del “No al IVA a los alimentos y medicinas”. Aunque no formaba parte del Programa de Acción del partido, la definición del Consejo fue acompañada de una gran legitimidad, al haber sido debatida y votada internamente. Así, como presidenta del CEN, recibí del Consejo Nacional el mandato de defender la “tasa cero” a estos productos.


La negociación del “paquete económico” 2002


El Ejecutivo Federal presentó su iniciativa de reforma fiscal para el ejercicio 2002, que incluía el tan comentado incremento del IVA. El cabildeo con los priístas se había iniciado por parte del gobierno. Eran los días en que el Presidente decía que carecía de un interlocutor claro con el PRI, que si eran los gobernadores, los coordinadores parlamentarios o la presidenta. Sí, éramos todos, conforme a las reglas políticas que recién comenzaban a perfilarse. Pero en el tema del IVA no podría haber confusión: había mandato de rechazo. Nunca tuve duda de ello.


A principios de noviembre de 2001, avanzada la discusión legislativa sobre el “paquete económico” que incluía la reforma fiscal, fui invitada a la Residencia Oficial de Los Pinos a sostener mi primera y única entrevista con el Presidente de la República. De inmediato, al percibir la importancia de la reunión, le solicité al Secretario General del CEN, Rodolfo Echeverría, que me acompañara. Sabía, intuía, que el tema central habría de ser el tan mentado incremento al IVA. Los argumentos a favor menudeaban en los medios de comunicación: que si habría de recaudarse una cifra récord, de 120 mil millones de pesos; que ayudaría a reducir la evasión fiscal y evitar las devoluciones multimillonarias a los fabricantes de alimentos y medicinas, etc.


En contra estaba la inmensa mayoría de la población mexicana, que no quería ver aumentada su condición de pobreza o su precariedad económica.


Ignoro si alguno de los relevantes actores políticos priístas se dejó convencer por los argumentos gubernamentales a favor del aumento del IVA. Abiertamente, ante mí, ninguno lo admitió: no hubo gobernador o coordinador parlamentario –del Senado o de la Cámara de Diputados- que en corto me hubiese siquiera insinuado que había que aprobar la iniciativa presidencial. Ese era el contexto de la reunión en Los Pinos.


Un encuentro en Los Pinos


Había preparado un conjunto de fotocopias de algunos periódicos de abril y de mayo de 1995, cuando fue aprobada la nueva Ley del IVA, la que incrementó la tasa general del 10 hasta el 15 por ciento. La severa crisis económica que vivía entonces el país, consecuencia del “error de diciembre”, había demandado medidas extraordinarias, una de ellas de gran impacto recaudatorio y de graves efectos para la población. Acción Nacional, en su papel de opositor, se había negado rotundamente a avalar con sus votos en el Congreso las medidas de rescate económico propuestas por el Ejecutivo Federal. La amplia mayoría del PRI fue suficiente para avalar las iniciativas presidenciales, previo intenso y ríspido debate interno.


Acción Nacional decidió aprovechar a su favor el rechazo popular a las medidas de austeridad y rescate económico. En la prensa de la Ciudad de México y de muchos estados, publicó desplegados en los que denunciaba la actuación de los diputados del PRI, acompañados de sus fotografías y direcciones particulares, incitando de esa manera a los inconformes, a protestar en contra de los priístas, aún en sus domicilios.


Vicente Fox era candidato al gobierno de Guanajuato en esas fechas de 1995. Su rechazo a las medidas fue total, en particular al alza de la tasa general del IVA. Así lo publicó en los periódicos guanajuatenses, además de volantearlo y, de acuerdo a las notas de esos días, también lo divulgó a través de estaciones locales de radio.


Sentados en torno a la mesa de su oficina y acompañado por el secretario Creel, fui cuestionada por el Presidente sobre la posición definitiva del PRI acerca del incremento del IVA. Mi respuesta fue que hacía míos los argumentos de Fox candidato al gobierno de Guanajuato, expresados en las notas periodísticas y en los desplegados que mandó publicar: no al IVA, en este caso, a alimentos y medicinas. Le entregué las fotocopias de los documentos.


El rostro del Presidente Fox reflejó asombro. Se apuró a manifestarme que las circunstancias habían cambiado mucho en 6 años; que ahora sí era necesario, que era viable aumentar el IVA y devolverlo “copeteado” a los más pobres. Yo insistí que los argumentos de entonces lamentablemente tenían aún vigencia: que empobrecían más a los más pobres, que son los que gastan la proporción más alta de sus escasos ingresos en comprar comida y si alcanza, medicinas.


Esbozamos algunas observaciones más, pero las posiciones estaban marcadas: la dirigencia del PRI, sin subterfugios o medias palabras, rechazaba apoyar la iniciativa de incrementar el IVA. Fue entonces que el Presidente me expresó que, en tales circunstancias, cada quien quedaba libre de hacer “lo que le corresponda”.


Lingotes de oro por cacahuates


Había cambiado el partido en la Presidencia de la República pero no la fuerza de las palabras presidenciales. En ese entonces, la institución presidencial no registraba el deterioro a que se vió sometida durante el mandato foxista. En la forma y en el tono, percibí la amenaza inminente. Por eso, la misma tarde de aquella reunión, convoqué al CEN para narrarles con detalle el desarrollo de la entrevista y evaluar, en conjunto, los posibles alcances del “cada quien lo que le corresponda”.


En ningún momento dudé sobre cuál debería ser mi posición. No podía fallarle a mis compañeros, ni por conveniencia ni por miedo. Sabía, por convicción ética y por experiencia, que la aplicación de la ley no se debe ni se puede negociar; que más temprano que tarde, ese tipo de acuerdos espurios se rompen; que causan un mal mayor del que tratan de evitar cuando se conciertan.


Unos días después de la reunión en Los Pinos, el Secretario de la Función Pública, Francisco Barrio formuló su célebre sentencia de que “no habrían de cambiar lingotes de oro por cacahuates…”. Los hechos mostraron que los supuestos cacahuates eran los incrementos del IVA que no respaldó la mayoría priísta y que, en consecuencia, no se aprobaron. Los lingotes de oro los identificó Barrio con el caso PEMEX, acusación contra el financiamiento de la campaña presidencial del PRI, los altos funcionarios de la paraestatal en esa etapa y los dirigentes del sindicato petrolero.


El PRI de los acuerdos …que no se cumplieron


No fue casual que el llamado “Pemexgate” se iniciase a mediados del mes de diciembre de 2001, con la detención de tres funcionarios del PRI. Fue el 19 de enero de 2002, recién iniciado el proceso interno para la elección de la nueva dirigencia nacional, con Beatriz Paredes y Roberto Madrazo en campaña, cuando la investigación fue revelada en un periódico nacional. Una vorágine de confusión se apoderó de la campaña; los rumores que corrían entonces establecían que la fórmula de Madrazo se había comprometido con el propio Presidente Fox a impulsar la reforma fiscal que incluía como pieza central al IVA; que, a cambio, el gobierno panista intensificaría las investigaciones sobre el caso PEMEX, buscando impedir cualquier posibilidad de triunfo de su rival, como de hecho ocurrió.


Años después, los testimonios de Jorge Castañeda y Rubén Aguilar (La Diferencia, Radiografía de un Sexenio; 2007), así como de la profesora Elba Esther Gordillo (entrevista de Adela Micha), permitieron confirmar su veracidad; que, efectivamente, se había concertado un acuerdo entre el Presidente Fox y la fórmula Madrazo-Gordillo en pleno proceso electivo del PRI. Acuerdo y relación que se hizo patente en la inédita reunión pública del nuevo comité nacional del PRI con el Presidente Fox, en los jardines de Los Pinos.


Pero esa es otra historia, que a mí no me corresponde contar.


Dulce María Sauri, Marzo 9, 2010

LA GENERACIÓN “NINI”: LOS JÓVENES DE LA ONU Y LOS JÓVENES DE TELEVISA


Los NiNi

Es una descripción triste pero realista. La generación “NiNi”, la llamó Eduardo Huchim: Ni estudia Ni trabaja. Que sean más de 7 millones de jóvenes en esa condición tampoco parece conmover a los partidos políticos y al gobierno más allá de los discursos.

En la política partidista poco caso se hace a los jóvenes. Es cierto que todos los partidos con registro cuentan con un área que se encarga de atender los asuntos de la juventud, llámese frente o secretaría. También lo es que en las estrategias electorales, los votantes jóvenes son un segmento de la mayor relevancia. Sin embargo, la inmensa mayoría de las personas entre los 12 y los 29 años (rango de edad definido por el Instituto Mexicano de la Juventud), en justa reciprocidad, no se interesan por la política y si lo hacen, es para despreciar a los políticos.

A ocupar espacios vacíos

“Espacio que no se ocupa, alguien lo llenará”, dicho popular que explica las movilizaciones juveniles promovidas por otros actores distintos de los distraídos partidos políticos. Una, la dependencia de la administración pública federal responsabilizada de las políticas juveniles, IMJUVE y la otra, una organización de la sociedad civil creada bajo el auspicio de TELEVISA, Espacio Vinculación, A.C.

Conferencia Mundial de la Juventud 2010: para los NiNi

IMJUVE tiene la enorme responsabilidad de organizar y llevar a buen término la Conferencia Mundial de la Juventud 2010 (CMJ), “…como espacio de discusión y reflexión sobre el papel de este sector de la población en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio…”. La Conferencia se realizará del 23 al 29 de agosto en la ciudad de México. . Por mandato, esta conferencia prestará especial atención a lo que aquí denominamos “generación NiNi”.El sistema de Naciones Unidas trabaja con todos los estados miembros a fin de elaborar una Declaración conjunta que identifique las prioridades de acción para las políticas de juventud y desarrollo. Este documento deberá ser presentado a la Asamblea General de la ONU el próximo otoño, al haberse establecido 2010, como Año Internacional de la Juventud.

No faltará quien piense que se trata de un evento más de la burocracia internacional. No debe ser así, necesariamente. La ciudad de México tiene la buena vibra de haber sido sede de la primera Conferencia Internacional de la Mujer en 1975, primer logro institucional de la larga lucha de millones de mujeres de todo el mundo por ejercer plenamente sus derechos. Así que México es buen lugar y estamos en buen momento para comenzar la batalla por los derechos de la juventud. Por lo pronto, el gobernador de Morelos, Marco Antonio Adame, ya se comprometió a llevar los temas de la CMJ al seno de la CONAGO.

El IMJUVE no cuenta con los recursos presupuestales suficientes para acometer tan enorme tarea. Quizá se le regatean los indispensables apoyos políticos para organizar un evento de talla internacional, en el marco de la ONU. La sociedad, al través de las ONG’s, puede hacer mucho para coadyuvar al éxito de la CMJ y para hacer que sus propuestas se hagan realidad entre los jóvenes de México.

Espacio para hablar de los NiNi (en su ausencia)

En cambio, Espacio Vinculación tiene un gran respaldo: TELEVISA directamente y una serie de importantes clientes del consorcio televisivo. Ellos patrocinan Espacio, encuentro juvenil que se realiza anualmente desde 1997. Durante varios días, miles de jóvenes universitarios de diversas partes de la república se congregan para escuchar a los expositores en diversas mesas de trabajo y participan en foros y discusiones que culminan en un documento de propuestas que se entrega a las autoridades del estado sede y al presidente del Grupo Televisa.

Al haber logrado ingresar a las universidades e institutos de educación superior del país, estos jóvenes forman parte de un grupo privilegiado en cuanto a las oportunidades educativas. No son NiNi.

La capacidad tecnológica y las relaciones políticas de TELEVISA se concentran en este acontecimiento que, en sí mismo, poca atención ha recibido de los analistas políticos. Hay notables excepciones: Guadalajara, en 2007, cuando la elevada aportación económica del gobierno del estado trascendió a la opinión pública o, en otros años, cuando en el marco de alguna de las conferencias, los invitados dieron la “nota del día”, como fue el caso del ex presidente de gobierno de España, José María Aznar, que aprovechó el foro para apoyar abiertamente al candidato del PAN en 2006.

Los jóvenes asistentes a Espacio se dividen en dos grupos: uno, los de Espacio Vanguardia y los otros, la mayoría, que desempeñan el papel de auditorio. Para participar en Vanguardia, los jóvenes tienen necesidad de acreditar más de 90 puntos de promedio, haber cursado el 75% de sus materias universitarias y capacidad económica para financiar su traslado y estancia en el lugar sede: la “crema de la crema”.

Estas exigencias son compensadas por los organizadores con una dinámica especial a las que son sometidos en la que abundan las reuniones con los expositores, intervenciones en los paneles de discusión, entre otros.

En 2009, Espacio se realizó en la ciudad de México bajo el lema “Activemos la Concordia”. Poco se supo del contenido del acta que fue entregada a Marcelo Ebrard con las opiniones y las propuestas juveniles.

En 2010, Espacio se efectuará en Mérida, del 22 al 27 de marzo. El lema elegido es “Nuevo Orden”, agrupado en cinco “premisas”: educativa, actividad productiva, infraestructura, compromiso emprendedor y “del Proyecto al Programa de Nación”. Se anuncia la asistencia de los secretarios del Trabajo, de Energía y de Educación; de los presidentes de las comisiones de Telecomunicaciones y de Competencia Económica, así como de los presidentes del PRI, PAN y PRD.

Las novedades 2010 de Espacio

Dos modalidades destacan en el Espacio 2010: una, la realización de 5 conferencias motivacionales en las llamadas Jornadas Vanguardia Yucatán, a realizarse en cinco regiones del interior del estado. Los “ejes” corresponden a lo Social y Político; Económico e Industrial; Académico Científico; y Cultural Artístico. Los jóvenes yucatecos asistentes en esta etapa podrán opinar y participar en la elaboración de una relatoría sobre los problemas del estado y su perspectiva de solución.

La otra novedad tiene que ver con el producto del Espacio en su conjunto. Las propuestas “.viables y tangibles para transformar al país y lograr una sociedad más justa…” (Gastón Melo, Director de Vinculación de TELEVISA) serán plasmadas en un acta, la cual se entregará al término del evento a la gobernadora Ivonne Ortega, “…quien al firmarla asumirá el compromiso de velar que estas ideas se concreten, y de darlas a conocer y promoverlas entre los gobernadores de las demás entidades del país” (ibid.). Por la relación estrecha que guarda la gobernadora Ortega con la empresa televisiva, estoy cierta que pondrá el mayor de sus esfuerzos en la promoción de sus conclusiones.

¿Qué surgirá de los debates juveniles en Espacio 2010? Sobre los planteamientos concretos podemos especular. Pero no hacen falta muchas luces para entender que la agenda juvenil que allí se presentará es el punto de arranque de una estrategia que tiene su destino final en el 2012. El Nuevo Orden que pretende contribuir a construir TELEVISA tendrá, después de Mérida, la legitimación de las voces juveniles. El destinado a hacerlo posible parece estar todavía en proceso de selección. Por ahora, todo apunta hacia el Estado de México. Pero todavía falta…

Concluyo con un llamado a subsanar nuestras omisiones en un foro que puede y debe impactar al mundo de hoy, a los jóvenes NiNi de hoy. Y a estar atentos de los pasos y de los avances que realicen los jóvenes que ya son parte del desarrollo de México y que convoca y atiende la empresa TELEVISA.

Para conocer más:

Instituto Mexicano de la Juventud: www.imjuventud.gob.mx

Espacio 2010: www.espacio.com.mx


*Dulce María Sauri Riancho

Puente entre dos mundos

Día internacional de la mujer

Columna publicada el día de hoy en el Diario de Yucatán,
Dulce María Sauri.


Como parte de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer se genera y divulga mucha información sobre la situación de las mujeres en México y en Yucatán. Ilustrados con datos, en diversos foros se presenta la situación actual de las mujeres en la larga lucha por el ejercicio pleno de sus derechos. Las cifras dan la oportunidad de encontrar dónde están los rezagos; permiten ponderar la magnitud del esfuerzo a realizar; refuerzan las propuestas de políticas públicas y programas que abonen la igualdad de oportunidades para las mujeres.

Elegí tres puntos a destacar del informe que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)? divulgó en ocasión del 8 de marzo: el analfabetismo entre las mujeres, el trabajo no remunerado y los hogares con jefatura femenina.

Gobiernos van y vienen, pero el porcentaje de mujeres mayores de 15 años que no saben leer y escribir sigue siendo más elevado que el de los hombres, y muy por arriba del promedio nacional. Si cerca de la mitad de las mujeres de Tahdziu, Mayapán y Chemax no pueden siquiera escribir su nombre, leer los anuncios o los documentos del Procampo, de Oportunidades y de otros programas gubernamentales, si sólo pueden poner su huella cuando reciben cobertores, zapatos para sus hijos, ¿cómo pueden ejercer sus derechos ciudadanos? ¿Sería mucho pedir una decidida acción pública para erradicar el analfabetismo en Yucatán? No me respondan que no se puede en una población mayahablante, si fue factible en Hidalgo, donde hablan náhuatl, otomí y otras lenguas indígenas.

En Yucatán existen 443,000 hogares; 80% está encabezado por un hombre; 20%, por una mujer. Esto significa que en casi 90,000 familias yucatecas una mujer es la responsable de llevar el sustento, cuidar y dar seguridad a los miembros de la familia. Y la proporción crece por el aumento de los divorcios (en Mérida, en 2008, por cada 100 matrimonios se registraron 28 divorcios) y por el mayor número de mujeres viudas, resultado de una mayor esperanza de vida.

Éste es un cambio de la mayor importancia social. Sin embargo, si las mujeres tienen condiciones precarias de educación, porque de cada 100 casi la mitad ni siquiera consiguió concluir la primaria o es analfabeta, ¿qué clase de empleo puede conseguir? ¿Con qué salario? Además, a los empleadores no les gusta que tengan hijos a su cargo, pues consideran que su atención reduce la productividad.

Otro aspecto relevante de los hogares encabezados por mujeres tiene que ver con el cuidado de los ancianos. Si en casi la cuarta parte de las familias se encuentran una o más personas consideradas “adulta mayor”, este número es más elevado —casi una tercera parte— en los hogares con jefatura femenina.

Esto significa que las mujeres en esa condición no sólo se hacen cargo de los menores, sino también de los padres, tíos o parientes ancianos. Para salir adelante, todos trabajan desde edad temprana, a diferencia de las familias con jefatura masculina donde el mayor ingreso del padre permite postergar la entrada de los menores al mercado de trabajo.

¡Que el 57% de las mujeres mayores de 14 años no trabajan! No lo harán en una fábrica, oficina o comercio. Sí lo hacen todas en el hogar: cocinando, limpiando la casa, lavando la ropa, cuidando a los hijos, a los ancianos, realizando la compra y, desgraciadamente, acarreando el agua y juntando leña para alimentar los fogones. La enorme diferencia es que ese trabajo de sol a sol no tiene remuneración económica, ni siquiera se le otorga valor. Se considera una obligación de las mujeres por su condición de género, por ser madres, esposas, hijas.

En Yucatán, 369,000 mujeres mayores de 14 años (48.8%) trabajan fuera del hogar y, de esas, más de 33,000 (8.9%) trabajan en los pequeños negocios familiares sin recibir pago alguno. Por si fuera poco, ellas regresan a realizar las tareas domésticas, casi sin excepción. No son muchas las que pueden pagar por ayuda —servicio doméstico—, por lo que, una vez que terminan en la oficina, bajan la cortina del negocio o checan su tarjeta de asistencia, se van a su casa a cocinar, lavar y planchar, cuando menos.

El reto fundamental que enfrentamos como sociedad que pretende avanzar hacia el pleno ejercicio de los derechos de sus integrantes es la armonización de dos mundos que aparecen separados por un abismo: uno, el mundo laboral, del trabajo remunerado, dominado durante muchos años por los hombres y al cual cada vez más mujeres ingresan, por vocación o por necesidad. Otro, el mundo familiar, donde el trabajo de las mujeres asegura que los miembros de la familia tengan comida, ropa limpia, salud, cuidados para salir a trabajar, a estudiar.

Ya no es responsabilidad única de los hombres proveer a sus familias de lo necesario; cada vez más mujeres la comparten o la tienen en forma exclusiva. Pero el trabajo doméstico —el de la reproducción social— continúa gravitando sobre las espaldas de las mujeres.

Necesitamos tender un puente entre los dos mundos y hacer que el Estado —el gobierno y sus instituciones— aplique políticas públicas para la jornada escolar de tiempo completo, para fortalecer los programas de estancias infantiles, para desarrollar centros de atención a los adultos mayores, para hacer rentables y accesibles los negocios de lavado de ropa, cocinas económicas, entre otros. Estas son algunas medidas concretas para armonizarlos. Ganamos las mujeres. Ganamos todos.— Mérida, Yucatán.

jueves, 4 de marzo de 2010

Dulce María Sauri Riancho “Si ganamos este año, no hagamos olas”

Ex dirigente nacional del PRI. Con carácter autocrítico aborda triunfos y errores de su partido y cómo llega al 4 de julio

Andres Becerril (Entrevista publicada el 4 de marzo de 2010 en el periódico “Excelsior”)

Dulce María Sauri Riancho, ex dirigente nacional del PRI, sostuvo que si ese partido vence las urgencias de ganar a cualquier costo las elecciones de este año, como preámbulo a la presidencial del 2012, desplegará una estrategia de “no hacer olas”.

Y explica: “No intentar cambio alguno que obligue a definirse frente a los grupos de poder, lo que significaría la virtual cancelación de las reformas de fondo, incluida la política”.

La ex senadora se pronunció en contra de que cualquier priista que busque ser el candidato a la Presidencia en dos años tenga que “vender su alma al diablo” para llegar.

En el marco del 81 aniversario del PRI, la también ex gobernadora yucateca aseguró que el problema ahí no es solamente el recambio de cuadros.

Ahora a la sombra del poder, Sauri Riancho es una leal priista que no le importa ir a contrapelo de su partido que, “a semejanza de Fukuyama, ha decretado el fin de las ideologías y postula un descarnado pragmatismo en la búsqueda del poder político”, señaló: “Creo que el PRI no sabe exactamente qué hacer con su ideología”.

— En 2000, cuando el PRI perdió la Presidencia, se auguraba su desaparición, ¿cree que está listo para volver a Los Pinos?

El PAN no estaba listo para llegar a gobernar desde la Presidencia en 2000; el PRI sí estaba preparado para afrontar la más difícil circunstancia de la democracia, que es aceptar la derrota, lo que hizo sin regateo alguno, asumiendo, no sin problemas, su condición opositora.

“Pero el PRI contribuyó a gestar desde el poder una sociedad plural y exigente, que ahora demanda cambios de fondo. No tengo claridad si la organización política y la élite dirigente han comprendido a plenitud que México 2012 es muy diferente al país que gobernó durante más de 70 años; que el posible retorno del PRI representa para un sector de la población el regreso a las condiciones de seguridad y crecimiento económico que identifican al PRI como gobierno; para otros grupos, especialmente los jóvenes que tenían entre seis y 17 años cuando llegó el PAN al gobierno, el discurso de descalificación de los opositores al PRI poco o nada les dice. El común denominador generacional es la expectativa de cambio de una situación de agobio y hartazgo.”