viernes, 1 de octubre de 2010

Los vendavales del presupuesto

Dulce María Sauri Riancho (D. de Yucatán 22 de septiembre de 2010)

Los ventarrones del presupuesto vuelven a soplar. La entrega el pasado 8 de septiembre del llamado "paquete económico" por parte del presidente Calderón marca el inicio del trabajo de los diputados y senadores sobre la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2011. Ambos deberán quedar aprobados el 15 de noviembre próximo.

Estas fechas del proceso federal dan oportunidad a los gobernadores de presentar a sus respectivos congresos estatales una estimación sólidamente fundamentada de sus futuros ingresos y gastos. En el caso de Yucatán, el 25 de noviembre es el plazo límite de la gobernadora para enviar su proyecto.

Una palabra extraña comienza a tomar carta de naturalización en el lenguaje económico local: el Paripasu. ¿Qué significa y cómo se relaciona con las finanzas públicas?

"Pari passu" es una locución latina que significa "igual paso" o "moviéndose en forma conjunta". En el proceso presupuestal quiere decir que para financiar una obra o para echar a andar un programa, el gobierno federal, el estatal y muchas veces el municipal se comprometen a dar su parte, a poner su participación en dinero. ¡Desde luego que la aportación no es la misma para los tres niveles de gobierno! Casi siempre es más cuantiosa la del gobierno federal, menos la de los otros dos.

Sumar recursos vía aportación gobierno-particulares no es novedad. Hace muchos años que así sucede. En su momento fue novedad la "mezcla" de recursos federación-estados. Desde 1977, vía los convenios de desarrollo que se firmaban anualmente, se comprometían ambos a dar su parte. Pero entonces y ahora, si alguno falla y no paga la obra no se puede realizar, el programa no se puede ejecutar.

Desde luego que hay programas 100% federales, como Oportunidades que llega a más de 140,000 familias yucatecas o programas estatales, como Reconocer Urbano para los adultos mayores. Son la excepción.

Cuando se firma un convenio de coordinación, se establecen las condiciones de participación de los firmantes. No debiera haber sorpresas, sólo previsión para cumplir lo que se firmó.

Ahora nos enteramos de que el gobierno del Estado no puede, o no pudo, poner su parte en varios importantes programas: dotación de motores fuera de borda para 128 pescadores; construcción de obras de riego con la Conagua; diversas obras con la Comisión Nacional de los Pueblos Indígenas; Jóvenes emprendedores; capacitación para el trabajo con empresarios; investigación y extensionismo agrícola con Fundación Produce; Un Kilo de Ayuda, para la nutrición infantil en el campo, con una fundación privada. Se ha mencionado el riesgo de perder apoyos federales en el sector agropecuario y pesquero por esto.

Octubre y noviembre son meses de "caza" de recursos procedentes de los estados que no pudieron cumplir su aportación. Se van a otras entidades, más eficientes y organizadas en su ejercicio presupuestal; a otros municipios y otras veces, a "engordar" los fondos federales no ejercidos. Además, ¿con qué cara se van a solicitar más obras o inversiones para 2011 cuando no se ejercieron los recursos disponibles este año? Los diputados yucatecos pueden ser fácilmente desarmados en sus demandas con el argumento de "les dimos y no lo usaron; ¿para qué quieren más?".

No comprendo las razones del incumplimiento de los compromisos de aportación por parte del gobierno del Estado. Este año ha habido el flujo de recursos estimados en el presupuesto, tanto los de libre disposición como las aportaciones federales, incluso de más. El crédito de $1,820 millones se autorizó y parece que se está ejerciendo; no ha habido mayor gasto. La inflación se mantuvo razonablemente en los límites establecidos. Entonces, ¿qué pasó?

Habrá una oportunidad de que la gobernadora informe con amplitud sobre éste y otros temas. El domingo 17 de octubre -fecha que coincide con el 57 aniversario del voto a las mujeres- rendirá ante el Pleno del Congreso del Estado su Informe constitucional, el de a de veras. Los diputados deberán ejercer su función fiscalizadora, fundamental para la democracia. Los ciudadanos podrán preguntar, demandar información para explicar las vicisitudes que acompañan a los paripasus, así como las lagunas en las finanzas del Estado. Preparémonos.- Mérida, Yucatán.

dulcesauri@gmail.com