jueves, 30 de julio de 2015

Relevos Municipales. El "Año de Hidalgo"

Dulce María Sauri Riancho
El 1 de septiembre próximo se efectuará el relevo de autoridades en los 106 municipios del Estado. En muchos ayuntamientos, tal vez la mayoría, pervive la costumbre de arrasar con todo, casi como final obligado del llamado “Año de Hidalgo”, que sin respeto por el apellido del padre de la Patria se emplea para rimar con la frase “quien deje algo”, usando de puente verbal una popular y grosera palabra para calificar a quien no cargue con todo, incluyendo “hasta la basura”. Semejante costumbre implica que la nueva administración deberá comenzar sus funciones a partir de cero: sin archivos ni información alguna de los pendientes; sin fondos en las cuentas bancarias; sin reservas para el pago de sueldos o para garantizar los aguinaldos; sin patrullas ni vehículos en buen estado. Y más grave aún: con deudas a proveedores que demandarán airadamente su liquidación en cuanto se haya consumado el cambio. Vicios y corruptelas compartidas en los relevos de los tres niveles de gobierno, contra los cuales una sociedad crecientemente organizada y un gobierno más consciente de su responsabilidad se han levantado. Así, gradualmente, hemos evolucionado en materia de transparencia y rendición de cuentas; pero aún nos falta camino por recorrer, rezagos qué superar, viejos vicios qué eliminar. Veamos la situación que posiblemente se esté presentando en el próximo mes de agosto en numerosos municipios.

Si el alcalde entrante pertenece al mismo partido que el saliente, el silencio se impone. Pasarán meses para que los gobernados se enteren de las carencias heredadas, de los abusos y desaguisados perpetrados por los que se fueron sin rendir cuentas a la sociedad, ni siquiera a su correligionario. Si el alcalde entrante pertenece a un partido distinto al de su antecesor, entonces las denuncias y las quejas rondarán la fantasía, intentando incluso justificar las propias insuficiencias con los abusos de sus predecesores. En municipios más poblados, con mayores recursos económicos y administrativos, se han intentado normar los procesos de entrega-recepción y empieza a hacerse costumbre que un equipo de transición —integrado por personas de confianza del alcalde o de la alcaldesa electa— se informen y cuestionen sobre el estado que guardan los asuntos pendientes, a fin de garantizar una relevo sin mayores turbulencias. Esta normalidad se esfuma cuando las administraciones involucradas en el relevo son de diferente divisa partidaria, en que las dificultades y obstáculos usuales son acompañados de una buena dosis de revanchismo político que poco ayudará a la buena gestión de las nuevas autoridades. En el relevo que viviremos en unos días, entre los municipios más poblados hay varios casos en que los alcaldes o alcaldesas entrantes y sus respectivos equipos se encargarán de revisar celosamente las cuentas que les dejan sus antecesores, pertenecientes a partidos distintos al suyo. Esto ocurrirá en Valladolid, en Progreso, en Umán, en Hunucmá, en Motul y en Oxkutzcab. Mientras que el velo de la obscuridad podría prevalecer en Mérida, en Kanasín, en Tizimín, Tekax, Ticul, Izamal y Acanceh.

Tal vez en los municipios menos poblados y con menores posibilidades de organización sería demasiado pedir que las y los ciudadanos cumplieran el papel de observadores o contralores en el cambio de autoridades. Pero esa debiera ser una exigencia obligada en las mayores ciudades. En el caso particular de Mérida son demasiados temas y asuntos trascendentes a los que se debe dar continuidad. Hay procesos judiciales pendientes, como el caso de las luminarias y los contratos interrumpidos por parte del Ayuntamiento; hay problemas que siguen trámites administrativos, como el rechazo de las obras de restauración del Centro Histórico; hay temas que obligan a las negociaciones y los acuerdos entre autoridades, como el transporte público, la vialidad y la inseguridad de ciclistas y transeúntes, los robos y asaltos en domicilios, la violencia contra las mujeres, el abandono de ancianos o el trabajo infantil. ¿Qué se está haciendo, qué se deja pendiente, qué se puede mejorar por parte de las autoridades y de la propia sociedad organizada?

La experiencia de relevos anteriores legitima el “sospechosismo” que sufren muchos ciudadanos. No nos pueden culpar por pensar mal cuando se aceleran trámites o se otorgan permisos “cuarto para las doce”. Que no haya “cambios en el uso de suelo” autorizados de última hora; que no haya concesiones o contratos, firmados en lo oscurito, para favorecer a amigos o parientes a costa del erario o del patrimonio de todos. Pero no es sólo cuidar y prevenir. Mucho pueden aportar las organizaciones de la sociedad de una manera proactiva. En primer término, se trata de defender todo aquello que sea percibido como positivo, de tal manera que se garantice su continuidad, independientemente de la llegada de otro partido político al gobierno municipal. Se trata también de desatar iniciativas que no se hubieran aplicado y que pudieran ser benéficas para la ciudad y para sus pobladores.

En todas partes hay cosas que hacer, mucho por mejorar y otro tanto por corregir. La exigencia de transparencia en la información pública gubernamental adquiere en estos momentos de relevo municipal su pleno sentido como parte de la rendición de cuentas a la que están obligadas todas las autoridades. Los nuevos ayuntamientos serán los primeros sujetos a la posibilidad de reelección en 2018. Su actitud de llegada será un buen principio para saber si merecerán tres años más en el cargo.— Mérida, Yucatán.

Encuesta Ingreso-Gasto. Olvidos y perdones

Dulce María Sauri Riancho
A la mayoría de las personas les abruman los números y las matemáticas. Pero cuando se presentan como estadísticas, el rechazo tiende a ser automático. Por eso cuando se presentan los resultados de un censo o de una encuesta nacional se considera que sólo contienen información de interés para especialistas. No es el caso. Una encuesta, como la de Ingreso-Gasto de los Hogares (ENIGH) 2014 que se dio a conocer en días pasados es una especie de radiografía del país, porque refleja las condiciones sociales y económicas que prevalecen en las familias mexicanas, medidas a través de la vía y el monto de sus ingresos y de la manera como los distribuyen. La ENIGH se mete literalmente hasta la cocina de las familias seleccionadas mediante una rigurosa muestra estadística. La información se procesa y se presenta dividiendo a los hogares en 10 deciles o segmentos, en que cada uno corresponde a 10% de las familias, ordenadas del menor al mayor ingreso (deciles I a X). Esta breve descripción a pinceladas gruesas sólo pretende resaltar la complejidad de la captura de los datos para contestar dos preguntas muy sencillas: cuánto ganan y en qué gastan las familias mexicanas.

La ENIGH 2014 reveló que el ingreso total disponible en los hogares donde habitan 120 millones de personas registró una disminución de 3.2% en relación con 2012, lo que significa que de cada 100 pesos, se dejaron de ganar tres pesos. Pero para tener una dimensión de la pérdida, ¿de qué monto estamos hablando? A los hogares más pobres llegaron casi 31 mil pesos en el año, en tanto que a los más ricos ingresaron poco más de 563 mil pesos. Es decir, al 10% más pobre sólo le correspondió en promedio un poco más de un salario mínimo mensual, en tanto que a los más pudientes le tocaron casi 47,000 pesos en ese mismo lapso. La disminución del ingreso general no afectó a las familias de la misma manera, pues los hogares más pobres fueron los únicos que tuvieron un crecimiento de 2.1% de su magro ingreso, alrededor de 55 pesos mensuales más. También por el lado del gasto la ENIGH muestra varias cuestiones de interés. En tanto los hogares más pobres dedicaron más de la mitad de su ingreso a adquirir alimentos, los más ricos sólo le destinaron a este renglón el 22.5%.

“¿Para qué me sirve saberlo?”, me parece escuchar. A todos nos importa: sí, pero muy particularmente a quienes diseñan y ejecutan las políticas públicas en materia económica y social de este país, es decir, al gobierno; y también a los ciudadanos que asumen la obligación de vigilarlos y pedirles cuentas, quienes tienen en la ENIGH un poderoso instrumento para inquirir sobre los resultados reales de las medidas adoptadas. Por ejemplo, es cierto que mejoró el ingreso de los más pobres, pero se hizo por el incremento del monto de las transferencias, es decir, de los subsidios y apoyos gubernamentales en buena medida, que pasaron a representar más de cuatro pesos de cada 10 del total. También la ENIGH demuestra cómo las políticas públicas de combate a la pobreza pueden contribuir vía las transferencias monetarias y en especie a disminuir la brecha de la desigualdad entre los más ricos y los más pobres, como lo demuestra el Coeficiente de Gini. Esta cuestión será de particular relevancia cuando se discuta en la Cámara de Diputados el “presupuesto base cero” para 2016, pues al menos a nivel macroeconómico están dando resultados las políticas en este renglón. Por el lado de los ingresos, la ENIGH marca de nuevo una alerta sobre las pretensiones gubernamentales de gravar con IVA a los alimentos. Su repercusión sobre los más pobres, que gastan la mitad en comida, sería directa sobre su ya precario nivel de vida, en tanto que a los más ricos apenas les ocasionaría una leve incomodidad sin mayores consecuencias.

Hasta ahora, los grandes olvidados de las políticas públicas es ese amplio sector conocido como “clase media”, que corresponde al 50% de los hogares. A ellos les fue bastante mal en estos últimos dos años, pues sus ingresos disminuyeron entre 3.6% (decil V) y 6.1% (decil VIII). Son esos hogares donde se vive “al día”, generalmente en las ciudades, con las tarjetas de crédito al tope y para los que algún familiar enfermo puede representar una debacle. Esa “gente normal, que trabaja y paga impuestos”, no son pobres extremos, por lo que no hay consideraciones especiales y directas para mejorar sus condiciones de vida, ni siquiera porque ellos conforman el principal grupo de consumidores que dinamizan la economía local y hacen posible la supervivencia de fábricas y negocios de todo tipo. El propio papa Francisco reconoció recientemente un desbalance en sus discursos públicos, muy centrados en la inequidad entre ricos y pobres, pero que habían olvidado a la clase media. Y pidió perdón. Ojalá quienes toman decisiones sobre política hacendaria en este país, funcionarios y legisladores, leyeran con atención y cuidado los resultados de la ENIGH 2014 y, al igual que Francisco, comprometieran pensamiento y acción a favor de la Igualdad y en bien de la silenciosa y sufrida clase media mexicana.— Mérida, Yucatán.

miércoles, 15 de julio de 2015

Información y Fugas: Ficción y Realidad

Dulce María Sauri Riancho
En medio de la zozobra y la burla social desatada por la evasión del Chapo Guzmán del “inviolable” penal de alta seguridad de Almoloya; con la preocupación de sabernos vigilados por sofisticados sistemas adquiridos por las autoridades so pretexto de combatir el crimen, parecería una auténtica frivolidad de mi parte escribir sobre series de televisión. Parto de la premisa de que los personajes y situaciones del mundo de la ficción proceden de la vida real y que los guionistas alteran para no enfrentar demandas, entre otras consecuencias.

Ficción. “Person of Interest” es una serie de televisión que se basa en la existencia de una máquina de vigilancia masiva, programada para monitorear y analizar los datos provenienes de la intercepción de toda clase de redes y aparatos de comunicación electrónica. Millones de datos son “cruzados” por un programa informático que permite identificar a los involucrados en un asesinato inminente, bien sea como víctimas o como victimarios. Diseñado originalmente para evitar la repetición de otro 11 de septiembre e impedir ataques terroristas en suelo norteamericano, el programa también captura otros potenciales actos violentos con un elevado nivel de precisión.

La trama de la serie descansa en un genio de la informática y diseñador del programa, Harold Finch, y un ex agente de la CIA, John Reese, que unen información y capacidades para evitar la consumación de los actos detectados por la máquina. La tensión entre el control que las agencias del gobierno pretenden tener sobre la vida de los ciudadanos, y el uso de la información para su defensa y salvaguardia, es el hilo conductor de la trama.

Realidad. Hacking Team es una empresa proveedora de servicios tecnológicos diseñados para burlar los candados de seguridad instalados en los programas y aparatos electrónicos de uso común. Quien adquiere esta sofisticada herramienta está en posibilidad de escuchar y ver todas las llamadas, mensajes de voz y video —incluyendo WhatsApp— y de internet, lo que implica el conocimiento de las búsquedas realizadas en la red, así como el acceso pleno al correo electrónico de las personas. En síntesis, es el “Big Brother” de George Orwell en la intimidad de nuestras casas y oficinas. La razón y el pretexto están en el combate a la delincuencia y la criminalidad por parte de las autoridades, supuestamente únicos clientes de este negocio cuya sede se encuentra en Milán, Italia.

Ficción. Cyber CSI es la cuarta entrega de la serie de investigación forense. Ubicadas las tres primeras en Las Vegas, Nueva York y Miami, esta nueva edición se concentra en la investigación de crímenes cometidos mediante el uso de la red de internet y los servicios informáticos. Los protagonistas, encabezados por una psicóloga del comportamiento, suman a varios hackers redimidos que ponen al servicio de la ley sus habilidades para introducirse a la “red profunda”, donde se intercambia información que puede ser utilizada para cometer todo tipo de delitos.

Realidad. El Chapo Guzmán y sus operadores dispusieron de información sensible para poder trazar y ejecutar sus exitosos planes de evasión. Se trataba de excavar un túnel de mil quinientos metros —del Remate de Montejo a la Escuela Modelo—, a diez metros de profundidad, y evadiendo diversos obstáculos en las profundidades de la tierra, antes de salir a la superficie en el lugar preciso. Cómo saber dónde excavar y sobre todo, cuándo hacerlo, requirió seguramente de grandes cantidades de dinero, pero principalmente de información fidedigna. ¿Cómo procesaron la información? ¿Quién fue el ingeniero de minas que realizó la planeación y vigiló la realización de la obra? No se trata solamente de disponer de millones de dólares para corromper a funcionarios, sino también de qué información adquirir y cómo procesarla para obtener sus fines.

Ficción. La película Terminator Génesis, la quinta de esta exitosa serie iniciada en los años 80, es una precuela, es decir, antes de que llegara el Guardián (Arnold Schwarzenegger) a proteger la vida de Sara Connor, madre del futuro salvador de la humanidad del ataque de las máquinas. La acción se ubica en 2017, justo en vísperas de iniciar la operación de un gigantesco sistema informático mundial capaz de unir a todos los dispositivos electrónicos en un solo programa. La abundante publicidad aseguraba que al descargarlo, desde el teléfono “inteligente” se podría manejar casa, cocina y oficina, todo al mismo tiempo. En realidad, la inteligencia artificial generada para desarrollarlo había adquirido vida propia, por lo que al llegar la hora “cero” y el momento de contacto mundial, Génesis se apodera de todas las redes, incluyendo las que controlan los centros de almacenamiento de los misiles nucleares, que son activadas para desencadenar un holocausto que mata a la mitad de la humanidad en unos segundos, y a la mayoría de los sobrevivientes, unas cuantas semanas después.


Realidad. La principal línea aérea de los Estados Unidos, “United”, tuvo que suspender sus vuelos el pasado miércoles, por una supuesta falla en su sistema informático. Ese mismo día, la Bolsa de Valores de Wall Street paró operaciones por causa similar. ¿Simple coincidencia o ejercicio previo para algo más grande? También sucede en Yucatán. Ayer dio cuenta el Diario de fallas en los módulos de USE (Unidades de Servicios Electrónicos), que privaron a miles de ciudadanos de la posibilidad de realizar trámites ante el Registro Civil, la Fiscalía General y la SSP. Cada vez dependemos más de los sistemas informáticos y de los seres humanos que los manejan. Prestemos atención y prevengamos en el estado más seguro de México, para que sirvan realmente al interés general y no al poder y al control por parte de unos cuantos.— Mérida, Yucatán.

lunes, 13 de julio de 2015

Uber e Independientes. Política colaborativa

Dulce María Sauri Riancho
Hace unas semanas, en plena euforia electoral se dio una manifestación en la avenida Reforma de la ciudad de México. La copiosa concentración no exhibía los habituales rechazos a la reforma educativa ni se congregó para demandar obras o servicios en las olvidadas colonias populares de la zona metropolitana. La protesta fue dirigida contra Uber, un nuevo servicio que a juicio de los miles de taxistas que integraron la marcha les está ocasionando un grave daño en su actividad, pues les quita clientes y generan una competencia “desleal”. Por si no fuera suficiente para despertar nuestro interés, ayer publicó el Diario unas declaraciones del director de Transporte del gobierno del Estado donde hacía referencia a la entrada de un servicio semejante en Mérida, destacando su potencial violación de las normas legales establecidas. Cuando miles de yucatecos se aprestan a iniciar las vacaciones de verano nos encontramos con otras siglas, Airbnb, que abren la puerta para contratar departamentos o casas en otros países por unos días, en vez de llegar a los tradicionales —y más caros— hoteles. Y si se trata de la experiencia gastronómica, el periodista Jorge Ramos nos compartió la existencia de un sitio: Eatwith.com, que permite cenar en casas particulares de varias ciudades del mundo; por bastante menos de lo que cuesta una comida en un restaurante, el anfitrión te cocina una comida completa, que compartes con otras personas, extraños para ti hasta esa noche.

Taxis, hoteles, restaurantes, como es de comprender, se sienten amenazados por la emergencia de una nueva forma de contratar y consumir bienes y servicios. Se le llama “economía colaborativa”. La base de esta nueva forma de intercambio económico está en las tecnologías de la información y las aplicaciones desarrolladas para poner en contacto directo al oferente con quien requiere el uso de algún bien o un tipo de servicios en forma temporal. Se trata de algo que va más lejos que los grandes sitios de compra y venta por internet, como amazon.com o mercadolibre.com. La economía colaborativa se percibe como parte de una estrategia innovadora para encarar la crisis. No es gratuito que estas iniciativas hayan surgido en los países desarrollados al calor de la grave crisis económica y financiera de los últimos siete años.

El punto central de esta nueva forma de relación económica se encuentra en el acceso a bienes y servicios sin ser necesaria la propiedad de los mismos.

Estamos en presencia de un cambio no sólo económico, sino también cultural, que exige revisar el concepto de la propiedad y tal vez, quizá, el mismo sentido de la intimidad. Abrir tu hogar a personas desconocidas para una cena; alquilar tu querida casa de la playa, incluyendo lancha, a una pareja que viene de lejos; marcarle a un servicio de transportes en que un desconocido te recoge en la madrugada y te lleva a tu destino exige un elevado grado de confianza. Y ésta es, a mi juicio, la principal transformación.

¿De dónde proviene el razonable grado de certidumbre de que el conductor no te asaltará; de que los comensales no se llevarán los cubiertos de plata; o de que la comida acordada será en verdad una experiencia memorable por su exquisitez y no por el abuso? Ni más ni menos que de la propia red digital donde se presenta el perfil de quien otorga o alquila.

Como la red aguanta todo, tenemos derecho a desconfiar de una hermosa descripción de un departamento en Nueva York, que luego resulta una pocilga. De allá la importancia de las valoraciones y referencias añadidas por otros usuarios, por lo que previamente al contrato, podemos conocer buenas y malas experiencias y tomar la decisión. Este importante cambio enfrenta desde luego poderosas resistencias que provienen de la desintermediación que provoca. Significa que las organizaciones establecidas, las que tradicionalmente han realizado la función de “puente” entre la oferta y la demanda, se sienten amenazadas ante la posibilidad de perder clientela, por lo que acusan de “competencia desleal” a las nuevas plataformas digitales. También causan gran incomodidad al gobierno, no sólo por los airados reclamos de los establecidos, sean estos gremios de taxistas, cadenas hoteleras o agencias de viajes, sino por la indefinición sobre los impuestos: hospedaje, IVA, etcétera, que supuestamente dejarían de percibir.

Pero el cambio llegó para quedarse. Las nuevas plataformas digitales y el internet ponen en contacto directo a los demandantes de servicios con quienes pueden ofrecerlos, a mejor precio y calidad. Este reto ha motivado a revisar la actuación de quienes se sentían sin competencia alguna, y a mejorar su oferta.

Lo mismo pasa en la política, en que las candidaturas independientes de los partidos políticos son vistas como una especie de Uber, al que le pretenden cerrar las puertas con una legislación que las haga virtualmente imposibles, primero para 2016 y las 12 gubernaturas en juego y después para 2018, hacia la presidencia de la república.


De la economía colaborativa a la política “colaborativa”, que enlace directamente a ciudadanos con candidatos, hay un solo y complicado paso, del cual hablaremos en próxima ocasión.— Mérida, Yucatán.

jueves, 2 de julio de 2015

Deber de ingratitud. Relevo en la Codhey

Dulce María Sauri Riancho
(Publicado el día de ayer en el Diario de Yucatán)
Esta mañana el Congreso del Estado debió elegir a quien encabezará la Comisión de Derechos Humanos del estado de Yucatán (Codhey) por los próximos cuatro años. Formar parte de esta reducida lista de seis propuestas es, en sí mismo, un honor. Quiere decir que las organizaciones sociales yucatecas que lo respaldaron vieron en su persona méritos suficientes como para presidir al órgano responsable de proteger los derechos de los yucatecos frente a los abusos de poder por parte de las autoridades.

Yucatán tiene una larga historia como vanguardia en la protección de sus ciudadanos frente a los abusos del poder público. Habrá de pesar en su desempeño como ombudsman la herencia de quienes en 1841, en la Constitución que hizo a Yucatán independiente de la república, consagró la semilla del Juicio de Amparo, para mantener en el goce de sus derechos aun al más humilde de sus ciudadanos. Pesan sobre usted 174 años de historia a la que tendrá que honrar con su trabajo y compromiso. Tiene también la responsabilidad de que su actuación contribuya a expandir el ejercicio de los derechos por parte de las mujeres y hombres de Yucatán, que fueron ampliados significativamente en la reforma constitucional federal de 2011.

Su tarea fundamental será combatir todo abuso de poder cometido por las autoridades contra los ciudadanos. Si quiere cumplirle a la sociedad, tendrá que asumir que sus adversarios son formidables: las instituciones del Estado mexicano, los servidores públicos de Yucatán, todos, sin excepción, en la medida en que su actuación haya vulnerado los derechos humanos de cualquier persona. Si buscaba usted un cargo cómodo, de brillo y esplendor político, se equivocó completamente. Tal vez todavía esté a tiempo de enmendar el error y no rendir protesta. Asumo que no fue así, porque siguió adelante.

El pleno del Congreso del Estado acaba tomar su decisión. Lo hizo por mayoría calificada, esto es, porque al menos 17 legisladores votaron por usted. Significa que no sólo recibió el apoyo del PRI, que es el grupo más grande, sino también de, al menos, tres opositores. Tomada la determinación a su favor, usted rendirá o ya rindió protesta de guardar y hacer guardar la Constitución del estado en materia de derechos humanos. Después, vinieron los apretones de mano y los abrazos por parte de aquellos que en unos cuantos días concluirán su encargo como legisladores. Usted siente agradecimiento. Ellos lo seleccionaron entre seis, con iguales o tal vez mayores méritos que los suyos. Se siente afortunado. Las visitas a diversas oficinas y la llamada “audiencia de oído”, donde usted les habló de sus méritos y cualidades para desempeñar dignamente la responsabilidad, dieron frutos. Los convenció y sufragaron por usted. Pero no ignora que ellos no se mandan solos. Deben haber hablado en el interior de su grupo parlamentario; deben haber ponderado sus cualidades personales y su inclinación política antes de decidir. Pueden, incluso, haber realizado una consulta informal con el gobernador y con el presidente del Tribunal Superior, buscando encontrar a quien mejor llenara el perfil para ser cabeza de este órgano constitucional autónomo. Y la autonomía significa, ni más ni menos, que usted no dependerá de ninguno de los tres poderes, ni siquiera del Legislativo. Los diputados lo eligieron, sí, pero no son dueños de su persona y mucho menos de su voluntad y de sus determinaciones. Pasada la celebración usted se preguntará, en la soledad de la primera noche como titular de esta importantísima Comisión, cómo le hará para no fallar en su encargo. Sabe que la Comisión a su cargo no hace leyes, ni ejecuta programas y tampoco imparte justicia. Que ni siquiera emite sentencias, como lo hacen los jueces, sino sólo “recomendaciones”, que las instituciones a las que van dirigidas pueden aceptar o rechazar.

Conoce que su única fuerza dimana de la autoridad moral al ejercer sus responsabilidades.

Una recomendación surgida de la Comisión tiene la fortaleza de la legitimidad que los mismos ciudadanos le conceden a quien la preside. Es decir, a usted.

Por eso, señor, señora presidenta de la Codhey: usted tiene el ineludible “deber de ingratitud”.

Para cumplir, tiene que ser ingrato con las organizaciones que lo propusieron; con los diputados que lo aprobaron y con la legislatura que lo eligió, en cuanto esa lealtad o reconocimiento se contraponga a su deber esencial de defender los derechos humanos. Una buena presidencia implica incomodar a los poderosos y defender a los débiles. Le dirán unas veces que se ha puesto del lado de los delincuentes al defenderlos contra abusos y tortura; en otras, que ha abandonado a las víctimas, al no obligar a las instituciones del Estado a reconocer sus violaciones.

Le anticipo: si quiere quedar bien con todos, no nos servirá. Lo hemos observado lamentablemente en la Comisión Nacional, como también en ella hemos visto cómo un cambio de actitud desde la presidencia la vuelve a dotar de la legitimidad indispensable para realizar sus funciones.

Usted elige: o la placidez de la mediocridad o la agitación de la lucha. A su huacal de autoridad moral le falta mucha legitimidad. Tiene usted que llenarlo con hechos que muestren sin duda alguna que su único compromiso es con los derechos humanos de los yucatecos. Mérida, Yucatán.