sábado, 23 de mayo de 2015

Candidatos y CCE. Muchas preguntas, pocas respuestas

Dulce María Sauri Riancho
El pasado 20 de abril, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) le hizo llegar a todos los candidatos un conjunto de preguntas sobre temas legislativos para quienes aspiran a ocupar una curul en San Lázaro o en el Congreso del Estado. Para los cinco pretendientes a la alcaldía de Mérida hubo un cuestionario especial. En todos los casos, se solicitó el envío de las respuestas antes del 8 de mayo, pues el 15 del mismo mes los representantes empresariales pondrían a disposición de la ciudadanía las respuestas obtenidas. La cosecha de este ejercicio cívico fue pobre en número y escasa de contenido, pero aún en su pobreza dice mucho sobre las actitudes de los candidatos y acerca de las preocupaciones del empresariado yucateco.

Comencemos por un breve análisis de las preguntas. Hubo una distinción entre aquellas correspondientes a los futuros legisladores locales y los aspirantes a diputados federales. Para los primeros, se presentaron 11 cuestionamientos, varios de ellos acerca de la propuesta de fiscalización gubernamental dada a conocer recientemente por la Coparmex, así como en materia de responsabilidades de los servidores públicos. Quienes contestaron dijeron “sí” al compromiso de establecer un órgano ciudadano de consulta obligada por el gobierno en la elaboración del presupuesto anual de Ingresos y Egresos. A la pregunta sobre la elección del fiscal general del Estado mediante voto libre y directo de los ciudadanos, tanto los candidatos del PRI como los del PAN se mostraron cautelosos: ni sí, ni no. Esta misma ambigüedad la mantuvo el PRI en la respuesta sobre la posible eliminación de la figura legal de los Proyectos de Prestación de Servicios (PPS) y de las Asociaciones Público-Privadas (APS). Tal vez las sombras del hospital de Ticul y las onerosas erogaciones por el Museo de la Cultura Maya expliquen los titubeos.

Las preguntas empresariales para los candidatos a diputados federales tuvieron marcado objetivo fiscal. Las cinco primeras tuvieron que ver con una posible reforma para revertir las disposiciones apenas establecidas en 2013, a las cuales se les atribuye la caída del crecimiento económico y la inhibición en la creación de empleos. Particularmente interesante fue la respuesta sobre la posibilidad de establecer un IVA generalizado, esto es, gravar alimentos y medicinas. En tanto que los candidatos del PAN dieron su asentimiento, de los tres priistas que contestaron, sólo uno, el candidato del IV distrito, se dijo dispuesto a analizarlo. Los otros dos (I y III distritos) manifestaron una negativa rotunda. Los candidatos del PRI y del PAN están de acuerdo con la reducción del 50% de diputados plurinominales; el aumento al 5% de la votación para conservar el registro de un partido político, en vez del 3% vigente. Destaca asimismo el desacuerdo del PAN y del PRI (IV distrito) con la propuesta de reducir a la mitad el financiamiento actual a los partidos políticos, en tanto que los candidatos del PRI del I y III distritos dijeron sí. Al igual que los aspirantes a diputados locales, los candidatos federales se rehusaron a legislar para prohibir el abandono de un cargo público para ser postulado a otro. Tal vez veían en el horizonte de 2018 una senaduría o, más aún, la candidatura al gobierno del Estado. Todos los que respondieron se comprometieron a la eliminación total del fuero constitucional para los servidores públicos, sean del municipio, del Estado o federales (¿comprenderá al presidente de la República?), así como a votar anteponiendo la convicción personal a la instrucción o mandato de su grupo parlamentario.

Los candidatos a la alcaldía de Mérida respondieron a nueve interrogantes sobre participación ciudadana en la planeación y elaboración del presupuesto anual del Ayuntamiento; acerca de emprender una ambiciosa reforma administrativa que “abata realmente la tramitología y los plazos” en las gestiones realizadas en la Dirección de Desarrollo Urbano de Mérida. Los cuatro que respondieron comprometieron una “solución integral” al ambulantaje y a rescatar la Ciudad Industrial. Sólo Ana Rosa Payán evadió un compromiso expreso para dejar el Carnaval en Xmatkuil.

¿Quiénes atendieron a las preguntas de los empresarios? De los candidatos a diputados locales de mayoría, respondieron los aspirantes del PRI en el I, III, IV, VII y XV, cinco de 15.

Del PAN, participaron todos sus candidatos excepto los postulados en los distritos V (Mérida), X (Tizimín) y XI (Valladolid). El debutante Partido Humanista participó en tres distritos, el IX, XIII y XIV, en tanto que el PRD sólo registró respuestas de sus candidatos en los distritos III de Mérida, y XII (Tekax). El Movimiento Ciudadano respondió en los seis distritos de la capital del Estado.

En cuanto a los candidatos a las diputaciones federales, el PAN lo hizo en los cinco distritos, al igual que el Movimiento Ciudadano. Los candidatos del PRI del distrito 02 (Progreso) y 05 (Tekax) no contestaron. El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) no registró una sola participación en alguno de los cargos en disputa.

Accidentado tal vez, pero interesante e ilustrativo resultó el ejercicio del Consejo Coordinador Empresarial. Fue un rasero para medir no sólo conocimiento, sino también actitudes hacia la sociedad o, al menos, la parte que representan los empresarios organizados. Lástima que por esta ocasión no hubo la oportunidad de un debate abierto, tal vez con estas mismas preguntas, a las que incorporaría el presupuesto “base cero” comprometido por el Ejecutivo para el próximo año. Excelente para los empresarios, apenas un “suficiente” para los candidatos.— Mérida, Yucatán.

lunes, 18 de mayo de 2015

Campañas y dádivas. “Más vale pájaro en mano”

Dulce María Sauri Riancho
Cuatro miércoles faltan para que las campañas electorales concluyan y se inicie el periodo de silencio que precede a la jornada del 7 de junio. Las y los candidatos aceleran el paso, en tanto que sus organizaciones políticas afilan las navajas de la descalificación para tratar de asestar mortíferas cuchilladas a sus adversarios, en el afán de reducirles posibilidades de convencimiento ante el amplio sector de los todavía indecisos. En este contexto cada vez más enrarecido han menudeado las acusaciones sobre entrega de diversos artículos a cambio de simpatías y, muy posiblemente, con la esperanza de lograr “amarrar” los votos de los supuestos beneficiarios. El PRI ha sido objeto del mayor número de denuncias. Las bodegas de almacenamiento de despensas y juguetes, por ejemplo, son custodiadas tan celosamente que incluso llevaron a agredir a Hernán Casares, periodista del Diario, que en forma profesional pretendió constatar personalmente la información que había recibido sobre estos centros de concentración y distribución de mercaderías. En otros estados de la república, las acusaciones de reparto recaen sobre otros partidos, como en Querétaro con el PAN, o el Distrito Federal, con el PRD. Es fácil llegar a la conclusión de que la entrega de objetos con el afán de ganar simpatías y votos es una lamentable práctica generalizada en las campañas electorales del país, sin que las autoridades responsables hayan logrado poner coto a esta costumbre sólidamente arraigada. Ahora bien, ¿cuán eficaz resulta el clientelismo político a la hora de las urnas? ¿Será que todas aquellas personas que reciben y aceptan despensas y tinacos verdaderamente sufragan por los candidatos del partido que se los proporcionó? Creo que estos mecanismos tienen serias limitaciones para alcanzar sus propósitos, porque el voto es secreto, aunque su otra característica, la libertad, esté condicionada por la situación de pobreza en que vive casi la mitad de la población que acude a votar. Se dice que entre los más pobres hay una percepción de compromiso obligado para apoyar con su voto al candidato que le hizo llegar la despensa o le entregó regalos del Día de la Madre. En la cultura del “más vale pájaro en mano que cientos volando” prevalece la idea de que más vale aprovechar el momento de la dádiva, porque después viene la etapa del “si te vi, no me acuerdo”. De cualquier forma, en la soledad de la urna, muchas cosas pueden pasar, entre otras, la determinación de apoyar al adversario político como una forma de demostrar rebeldía ante lo que consideran en el fondo un abuso por su condición de pobre.

La otra mitad de los votantes pertenece a un amplio sector de clase media urbana, al cual no se le puede “llegar” con regalitos comprometedores. La propaganda y la publicidad, y sobre todo los argumentos son los únicos caminos para trabajar electoralmente a este grupo. El voto “duro” del PAN se ubica principalmente en este sector de electores. Sin embargo, las preferencias de muchos clasemedieros son volátiles, pueden cambiar entre una y otra elección. Así se explica el triunfo del PRI en Mérida en 2010, impensable si una parte de este grupo no hubiese decidido “castigar” al PAN, aunque dos años después hubiera retornado a sufragar a su favor. El llamado “voto diferenciado” también se ha presentado. Significa que los electores pueden cruzar la boleta a favor de un partido para la presidencia municipal y apoyar a otro en la gubernatura, tal como sucedió en 2012, cuando Rolando Zapata ganó Mérida por una amplia cifra de votos, en tanto que Renán Barrera triunfó en la presidencia municipal, casi por una cantidad equivalente.

Por otra parte, las estrategias de los partidos políticos y sus tácticas electorales descansan crecientemente en la conformación de redes de simpatizantes, que serán movilizados el día de la elección para acudir a las urnas. El sentido último de la entrega de objetos y regalos de todo tipo es, en primer término, asegurar la asistencia y en segundo y más importante, que voten a favor de sus candidatos. Lista en mano se “recuerda” el compromiso de asistir; se facilita su traslado y se cruzan los dedos para que los votantes cumplan su compromiso de marcar en la boleta el emblema del partido promotor. Se dice que esta elección la ganará el partido que sepa movilizar a su voto “duro” para acudir a las urnas; de allá la importancia que los partidos, significativamente PRI, PAN y PRD, están otorgando a la creación y operación de sus redes clientelares. Tal vez porque consideran que los ciudadanos de clase media están desmotivados para ir a votar, ante un clima político cada vez más insatisfactorio.


La noche del 7 de junio los partidos políticos harán balance sobre la productividad de sus estrategias y tácticas. También los ciudadanos deberemos hacerlo, sobre la base del respeto a los dos principios fundamentales del sufragio: Secrecía y Libertad. La calidad de los futuros gobiernos descansa no sólo sobre la cantidad de votos obtenidos, sino también de la forma en que se logró el triunfo.— Mérida, Yucatán.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Yucatán abierto al mundo

Dulce María Sauri Riancho
El pasado domingo el Diario dio cuenta de un acontecimiento excepcional para la agroindustria yucateca. Por primera vez, carne de cerdos producidos en Yucatán será enviada a Hong Kong para su venta. No es el primer destino asiático de los cochinitos yucatecos, puesto que sus deliciosos lomos y piernas se comercializan ya en los exigentes mercados de Japón y Corea. Pero el ex territorio británico constituye la puerta de entrada al mercado de China, donde viven más de 1,300 millones de personas, esto es, uno de cada seis habitantes de este planeta come y compra en ese país. En consecuencia, si el esfuerzo fructifica y se consolida, China podrá constituirse en destino internacional preferente para la carne de cerdo de Yucatán.

¡Qué lejos están los días de escasez del producto con el que se prepara el tradicional frijol con puerco de los lunes! Hace 30 años, una de las recurrentes preocupaciones era el abasto suficiente y oportuno de carne de cerdo para el consumo de las familias yucatecas. Procedía en su mayor parte del centro del país —Michoacán y Guanajuato—, pero un simple “norte” que cerrara la carretera hacia Villahermosa o una fluctuación en los precios de la carne podía tener como consecuencia el desabasto, pues las cantidades producidas localmente eran muy pequeñas. Se decía que Yucatán estaba condenado a ser un gran introductor de carne de cerdo, por sus hábitos alimentarios y por la imposibilidad de producir granos para engorda de animales, si apenas se lograban magras cosechas de maíz para el consumo humano. Pero hace 30 años se abrió una oportunidad para cambiar esa situación. El puerto de altura de Progreso, con su terminal especializada en la descarga de granos, que empezó a operar a principios de los años 90, permitió que llegaran barcos más grandes y que se abaratara su precio. Dos proyectos para la producción de cerdo a gran escala comenzaron simultáneamente a construirse. El panorama cambió bruscamente hacia una previsible saturación del mercado local por exceso de producto. Ni comiendo diario frijol con puerco o cochinita pibil nos lo acabaríamos. Había que prepararse para vender en otras partes del país, desafiando a aquellas regiones que tradicionalmente habían monopolizado el mercado nacional del cerdo. Gobierno y productores tomamos entonces la importante determinación de iniciar un programa de sanidad que hiciera posible que la carne de cerdo y aves producida en Yucatán se vendiese en cualquier parte de México y del mundo con certificación internacional de calidad. Fueron los años de garitas de revisión en las carreteras y en el aeropuerto para evitar la introducción hasta de las tortas con jamón de otras regiones. Los tres gobiernos de la década de 1990 le dieron continuidad al programa, lo que permitió que Yucatán arribara al nuevo milenio con la ansiada certificación que sólo tenía para entonces el norteño estado de Sonora. Por eso, cuando se negoció el Acuerdo de Asociación Económica con Japón fue posible incluir al cerdo yucateco como parte de los productos agropecuarios de México destinados a ese mercado.

Hace unos días, el Senado de la República aprobó una reforma a la Ley de Armas de Fuego que permite que los agentes de los servicios de migración y aduanas de otros países porten sus armas reglamentarias cuando realicen sus funciones en territorio mexicano. En la práctica, significa la posibilidad de pasar dentro de México la revisión correspondiente a la aduana norteamericana o canadiense, de tal manera que las personas y las mercancías tengan paso franco cuando se internen en esos países. Esa posibilidad abriría la puerta de numerosos aeropuertos pequeños en todo el territorio norteamericano al comercio mexicano y al turismo hacia México. Este mecanismo no es una novedad en el mundo. Desde hace muchos años está en práctica entre Estados Unidos y Canadá, y más recientemente, después del 11 de septiembre de 2001, en otros importantes puertos del mundo, como Singapur y Shangai, desde donde los contenedores salen revisados y sellados por oficiales de la aduana de Estados Unidos que operan en estos sitios.

Al igual que hace 25 años, una nueva oportunidad se le abre a Yucatán. En el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, es posible solicitar y obtener del gobierno de la república que el aeropuerto de Kaua sea considerado como un centro piloto para la aplicación de estas nuevas medidas de agilización del comercio transfronterizo. Sus hasta ahora subutilizadas instalaciones podrían albergar, por ejemplo, a una empresa de paquetería internacional, como DHL o FedEx, efectuándose allí la revisión y certificación de la carga aérea procedente de Centroamérica y el Caribe, con destino a la Unión Americana. Kaua puede ser una alternativa al saturado aeropuerto de Miami, que realiza esta función para América Latina a un costo de tiempo y de dinero cada vez mayor.

No importa que los tradicionales centros de comercio internacional de México como Monterrey, o los nuevos favorecidos por las políticas de los gobiernos panistas, como San Luis Potosí, levanten las cejas extrañados ante la pretensión yucateca de participar en las “grandes ligas” y de atraer estos nuevos servicios para facilitar el flujo de mercancías entre los tres países del TLCAN. Así nos vieron hace 25 años las regiones tradicionales de producción de carne de cerdo del país. Y miren dónde andamos: hasta en Hong Kong. Nada nos impide ponernos de nuevo a la vanguardia, ahora en logística y servicios internacionales comerciales. Hay que decir fuerte: ¡aquí estamos! Que nuestra voz supere el ruido electoral de estos días y llegue hasta Los Pinos.