jueves, 29 de mayo de 2014

PIB y crecimiento económico. Previsiones a la baja

Dulce María Sauri Riancho
El pasado viernes 23 la Secretaría de Hacienda anunció una reducción del pronóstico de crecimiento de la economía, ante los débiles resultados del primer trimestre del año que, de acuerdo con el Inegi, mostraron un virtual estancamiento. Las reacciones internacionales a este anuncio fueron poco favorables, en especial en aquellos medios que habían difundido ampliamente el llamado “momento de México”, por el que proyectaban la imagen de un país en franco proceso de modernización en virtud de las reformas constitucionales aprobadas, en particular la ansiada apertura a la inversión privada en la industria petrolera mexicana. Entre los analistas internacionales destaca esa suerte de decepción frente a los reiterados yerros en las previsiones del desenvolvimiento de la economía. “Previsiones alegres”, llaman a los frustrados pronósticos y anuncian severos problemas para cumplir las metas de creación de empleos en el sector formal.

“El desafío de elevar nuestro crecimiento” fue el nombre de un editorial publicado por el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, en el periódico “Reforma” el pasado lunes, un intento de explicación de las razones de este nuevo ajuste a la baja en las estimaciones del crecimiento económico. Videgaray atribuye el “débil desempeño” de la economía a tres factores principales: uno, el bajo crecimiento de los Estados Unidos en el primer trimestre del año, “… por las condiciones climatológicas inusualmente extremas que experimentó el pasado invierno…”; dos, la entrada en vigor de nuevos impuestos al consumo: refrescos, alimentos “chatarra”, al carbono de las gasolinas, entre otros; y tres, menor producción petrolera, que “… disminuyó de manera no anticipada 1.3% respecto de la cifra observada el año anterior…”.

De acuerdo con el secretario de la SHCP, una recuperación de la economía norteamericana -no hay que olvidar que tendrán elecciones legislativas el próximo noviembre- traerá un incremento de las exportaciones mexicanas, entre las que destaca la industria armadora de automóviles. Es muy posible que así suceda, pero sus efectos benéficos en la balanza comercial de México no alcanzan a la mayoría de los habitantes. En contrario, las estadísticas de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (Antad) para el primer trimestre de 2014 dan cuenta del “rebote” inflacionario y de la caída del consumo por los nuevos impuestos. Contra lo que sostiene el secretario Videgaray, otras voces consideran difícil la salida en plazo breve. Es el caso del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), que dio a conocer una caída de casi 6% en el poder adquisitivo de la población trabajadora. La carestía afecta principalmente a la canasta básica alimentaria; en otras palabras, los más pobres -que constituyen más del 60% de la población total- verán afectado su ya de por sí raquítico presupuesto para comprar comida. La clase media, la que acostumbra financiar parcialmente su gasto con las tarjetas de crédito, también ha experimentado una contracción en el consumo, en este caso generado por la percepción de la fiscalización del gasto por parte del Servicio de Administración Tributaria (el temido SAT). Se piensa, quizá con razón, que si el gasto consignado en los estados de cuenta y su pago correspondiente resultan más elevados que los ingresos personales por los que se paga impuesto sobre la renta, la autoridad del SAT puede presumir evasión fiscal e iniciar un proceso contra aquellos que utilizan las tarjetas para disponer de recursos para la familia y para sus pequeños negocios.

La reducción del volumen de extracción de petróleo crudo se cuece aparte. Tal vez sea atribuible a los problemas que pudiera estar viviendo Pemex por las indefiniciones en su conducción y manejo presupuestal, o por los casos de corrupción que pueden haber entorpecido la operación de algunas compañías involucradas en los yacimientos más productivos. En este caso, el principal afectado es el fisco, pues al bajar la extracción petrolera descienden automáticamente los ingresos del gobierno por su venta.

Al principio de la administración del presidente Peña se determinó que el gasto público y la inversión gubernamental serían los ejes de la expansión económica del país. Para ello se logró que los diputados aumentaran la previsión del déficit de las finanzas públicas. Sin embargo, se contrajo el gasto público en 2013 y para este 2014 la estrategia descansa en el aumento de la recaudación, con la elevación de la tasa del impuesto sobre la renta a las personas físicas y las empresas, y la desaparición de regímenes especiales de tributación, entre los cuales aquél destinado a los pequeños contribuyentes (Repecos) fue la pérdida más sensible. “Obsesión por expandirse”, la llamó Jorge Zepeda Patterson en las páginas del Diario de Yucatán el pasado lunes. Toma la cita de “The Economist”, donde señala que “… el gobierno está gastando más, pero tomó el dinero de los hogares…” y como el mismo Zepeda afirma, de las empresas de todos los tamaños.


Las políticas públicas funcionan en la medida en que promuevan la elevación de la capacidad de compra de los mexicanos; proporcionen suficientes incentivos para la creación de empleos en el sector formal de la economía; generen un ambiente adecuado para que los emprendedores puedan desarrollarse. Todavía no sucede. Es cierto que para muchos yucatecos la palabra PIB sólo evoca el delicioso tamal que la tradición manda comer el Día de los Fieles Difuntos. En el fondo, si crece ese indicador con nombre de tamal, habrá empleo y capacidad para adquirir todos sus ingredientes. Si no, ¡a comer vaporcitos de pollo huido!- Mérida, Yucatán.

lunes, 26 de mayo de 2014

Saldos de la contienda interna del PAN: Los sacbés de Renán

Dulce María Sauri Riancho
La noche del pasado domingo 18 de mayo debió dejar un sabor agridulce en la mayoría de los dirigentes del PAN yucateco. Habían apoyado a Gustavo Madero en su pretensión de ser reelecto como presidente nacional panista.

La contienda interna estuvo envuelta por descalificaciones y tensión entre quienes se ostentaban legítimos representantes del espíritu panista y quienes representaban las huellas del pasado gobierno del PAN. ¡Calderonistas!, atacaban unos. ¡Vendidos al PRI!, decían los otros.

Por primera vez no fue el Consejo Nacional panista quien eligió a su presidente, sino el voto directo y secreto de alrededor de 230,000 militantes del partido distribuidos en todo el país. Los cuadros panistas yucatecos experimentaron los calores de la elección y, al igual que en casi todas partes, los funcionarios de elección popular, diputados y alcaldes, con el de Mérida a la cabeza, apoyaron la causa maderista, en tanto que una solitaria senadora, Rosa Adriana Díaz Lizama, y un solo diputado federal, Sergio Chan Lugo, se sumaron a la campaña de Cordero, junto con el único regidor panista de la capital, Felipe Duarte, quien, contracorriente, se encargó de organizar la promoción corderista en el interior del estado.

Semejante correlación de fuerzas parecía augurar una fácil victoria de Madero en Yucatán. No fue así. A pesar de los recursos y del capital político invertido por esos relevantes cuadros partidistas, la candidatura opositora triunfó por un margen de casi 500 votos, algo más del 8% del total.

Madero ganó en Mérida pero perdió en el interior del estado. Su principal operador político, Joaquín Díaz Mena, debe estar mesándose los cabellos y revisando acuciosamente las causas de la derrota, en especial porque su personal fuerza política radica principalmente donde Cordero se erigió con el triunfo. Lo cierto es que los resultados domingueros habrán de remover el plácido reparto de posiciones que aparentemente arropó los acuerdos internos para favorecer la causa maderista.

¿Por qué tanta intensidad para disputar una presidencia que habrá de durar sólo 18 meses, hasta el segundo semestre de 2015? Simplemente porque en ese lapso habrán de postularse los 500 candidatos a diputados federales, nueve gobernadores, presidentes municipales y diputados locales en 17 estados de la república.

Sin lugar a dudas, la plataforma política del PAN para 2018 -y de otros partidos también- se construirá con los resultados electorales del 5 de julio del próximo año. Eso lo saben bien los dirigentes panistas que, ya sin el filtro del gobierno, se proponen nominar a sus allegados y así abonar en sus pretensiones e ilusiones hacia la próxima elección presidencial.

En Yucatán, la elección local del próximo año traerá novedades. Por primera vez, quien gane la presidencia municipal o sea electo diputado al Congreso del Estado, podrá ser postulado para un nuevo periodo. Junto con los dos senadores, el alcalde de Mérida es la figura política más destacada del PAN yucateco.

Siendo el ayuntamiento de Mérida el que atrae más la atención cuando no hay elección de gobernador -como será en 2015-, vale preguntarnos sobre las consecuencias de los resultados del domingo en las aspiraciones de Renán Barrera. Sin duda le cumplió a Madero. Justa reciprocidad hacia quien le ha permitido placearse por todo el país como presidente de la organización de ediles panistas, incluyendo los recientes viajes a Monterrey y San Pedro, en Nuevo León, y la anunciada visita a Los Ángeles.

¿Tendrá Renán posibilidades de sobrevivir al “salto de la muerte” entre el final de su gestión y la elección del sucesor de Rolando Zapata en 2018? ¿Qué hará para mantenerse vigente? ¿Será candidato a diputado federal, abandonando para ello su responsabilidad como primer edil? ¿Buscará integrarse a las tareas partidistas en el nuevo comité que se conformará a finales de 2015? ¿Se quedará en Mérida para procurar extender su influencia hacia el interior del estado, más cuando se vio que es “territorio por conquistar”, ante la debilidad mostrada por otros operadores maderistas?

En tanto transcurren los próximos 11 meses, Renán Barrera emula a nuestros antepasados construyendo sacbés. Los blancos caminos de la presidencia municipal panista han alcanzado la calle 60 Norte y ahora se concentran en la prolongación del Paseo de Montejo, con una rapidez producto de la experiencia o de los reclamos ciudadanos que provocó la primera obra.

El gobierno panista ha concentrado sus acciones más visibles en el norte de la ciudad, en tanto que el PRI, en forma silenciosa y eficaz, ha enfocado sus baterías hacia las colonias populares de Mérida. El gobernador Rolando Zapata encabeza semanalmente diálogos con sus habitantes para conocer de viva voz sus necesidades y apoyarlos en la solución de sus problemas.


Los aspirantes priístas a cualquier cargo de elección también trabajan para destacar su cercanía con los grupos urbanos. Con el gobernador en el puente de mando, el proceso del PRI parece transcurrir por aguas mucho más tranquilas y seguras que las del PAN, que ahora tendrá que coser heridas y aplicar árnica en los golpes y moretones de su contienda interna. ¿Logrará Renán sobrevivir al final de su gestión, tal como lo hizo Patricio Patrón entre 1995 y 1998? ¿Entregará la alcaldía a otro panista o será el PRI el triunfador, remediando los errores de 2010? El sabio tiempo nos lo dirá.- Mérida, Yucatán.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Madre y maestra: Homenajes de mayo

Dulce María Sauri Riancho
Los días de la Madre y del Maestro tienen en este año un significado especial para mí. Me recuerdan con particular intensidad a mi hermanita María Rosa, quien fue a la vez madre de cuatro hijos, investigadora y maestra de la Universidad Autónoma de Yucatán. Como miles de mujeres yucatecas, Rosi supo tejer la compleja combinación de atender a su familia y su trabajo como docente en la Unidad de Post-grado de Ingeniería de la Uady.

Muchas veces fui testigo de una especie de don de ubicuidad que le permitía estar presente en los festivales escolares y cumplir su compromiso en las aulas universitarias; hacer la compra en el supermercado y analizar la composición de la basura de la ciudad de Mérida antes de proceder a su depósito en el relleno sanitario que contribuyó a diseñar.

Su recuerdo me lleva a pensar en el número creciente de mujeres que realizan una doble jornada, en el hogar y en el trabajo, pues por costumbre y cultura trabajar fuera de la casa no las exime de las tareas de cocinar, lavar, limpiar y tener a tiempo las meriendas de los niños. Las madres trabajadoras son como una especie de diestras equilibristas entre el mundo laboral y el doméstico; entre lo público y lo privado; entre el reconocimiento por su aportación económica al hogar y la indiferencia frente al tiempo y la energía empleados para que la familia pueda tener disponibles su comida, ropa y casa limpias.

Al igual que otras muchas mujeres, Rosi tuvo que ingeniárselas cuando alguno de sus hijos se enfermaba y no era admitido en la guardería. Eso sí, siempre gozó de la solidaridad de su esposo para salir adelante en esos problemas cotidianos, lo que no sucede en una cuarta parte de los hogares yucatecos que están encabezados por una mujer, es decir, que no tienen cónyuge o pareja para compartir responsabilidades familiares.

Cuando se trató de tomar decisiones trascendentes para su vida futura, María Rosa lo hizo sin titubeos. Así, determinó irse de intercambio a Iowa y cambiarse al Teresiano para estudiar la preparatoria, en un verano en que mis padres estaban de viaje.

Por eso no fue extraño que hubiera elegido estudiar Ingeniería Química en la Universidad de Yucatán, carrera en que entonces se matriculaban muy pocas mujeres. Al graduarse, Rosi concretó el frustrado sueño de mi padre, que tuvo que abandonar la facultad de Química a la muerte del abuelo.

En la década de 1970 comenzaba a crecer el número de jóvenes alumnas en la entonces única universidad yucateca que tenía también su equipo de básquetbol femenil, del que Rosi formó parte. El espíritu de aventuras del equipo y las competencias universitarias las llevaron a cruzar todo el país, hasta Baja California, en un vetusto autobús con tal de participar en un campeonato nacional. Huelga decir que los tres días de traqueteo y la estatura de las norteñas provocaron su descalificación en la primera ronda.

María Rosa estudió su maestría en Ingeniería casada y embarazada de su primera hija. Todavía estudiante de Maestría, dio inicio a su trabajo como investigadora y docente en la licenciatura de la misma Facultad de Ingeniería, donde ya perfilaba su interés por las cuestiones medioambientales, novedosas y desconocidas para entonces en México y en Yucatán. (Vale recordar que la subsecretaría de Medio Ambiente federal fue establecida en la década de 1980).

Dentro de este tema inédito, Rosi eligió especializarse en las cuestiones relacionadas con los desechos sólidos, conocidos popularmente como “basura”. Qué hacer con ellos; cómo disponer de ellos minimizando el riesgo de la contaminación del suelo y del aire; qué hacer con los gases generados en el proceso de descomposición, que si se van a la atmósfera, contribuyen al llamado “efecto invernadero” y al calentamiento global; cómo manejar los rellenos sanitarios en los suelos calcáreos de Yucatán, sin contaminar el agua del subsuelo.

Esas preocupaciones seguramente estuvieron atrás de la decisión de María Rosa de estudiar su Doctorado en Ingeniería Ambiental en la prestigiosa Universidad de Leeds, en Inglaterra. Pero ¿cómo hacerlo con cuatro hijos y su responsabilidad como maestra? Sin pedir licencia académica, durante siete veranos Rosi viajó a Leeds, casi siempre tomando su periodo de vacaciones para avanzar en su proyecto de investigación sobre el uso del gas metano producido en los sitios de disposición de desechos (basureros) de los países en desarrollo.

Así, en 2009, a los 54 años se graduó de Doctora en Ingeniería Ambiental, cuando muchas mujeres, incluyendo las profesionistas, se preparan ya para el retiro o bien, para cuidar a sus nietos. En buena medida, fue mi inspiración para decidirme a estudiar mi postgrado a estas alturas de mi vida.


María Rosa pertenece a la generación de mujeres que comenzamos a pensar que nada se nos estaba vedado, que podíamos combinar el matrimonio y la maternidad con la realización profesional. Que nos sentíamos capaces de incursionar en temas hasta entonces reservados en exclusiva a los hombres, como la ingeniería, las matemáticas y la política. Como persona, Rosi fue generosa con su tiempo y su alegría. Se prodigó con quienes le rodeaban, hijos, alumnos, tesistas. Siempre, aun en las circunstancias más difíciles, vio la vida con optimismo. Quien la conoció la quiso y la extraña. Más su hermana mayor.- Mérida, Yucatán.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Robos y redes en la costa: Seguridad en entredicho

Dulce María Sauri Riancho
El calendario de las vacaciones escolares sigue provocando comentarios. Uno de los más interesantes fue expresado por el padre Lorenzo Mex hace unos días en estas páginas. Párroco de Progreso por muchos años, ahora está a cargo de la feligresía de Chicxulub Puerto. El prestigiado sacerdote afirma que la temporada forma parte esencial de una tradición sobre la cual se ha fincado la seguridad de que goza Yucatán, a diferencia de muchas partes del país actualmente azotadas por la violencia del crimen organizado. Vista la limitación del número de temporadistas de entonces y de ahora, esta afirmación me llevó a hacerme la pregunta sobre si existe realmente tranquilidad en la región costera yucateca, si la criminalidad ha sido barrida por las brisas marinas y la cohesión familiar. No creo que sea así.

Un breve repaso periodístico a las circunstancias que afrontan actualmente las poblaciones de la costa disiparía esa imagen idílica de un pasado cuando se podía dejar la lancha, con motor incluido, los dos meses de la temporada veraniega fondeada frente a la casa, con el único riesgo de que se soltara la potala y derivara hacia el vecindario.

Desde hace años se conoce la existencia de bandas dedicadas al robo de motores fuera de borda, propiedad de los pescadores ribereños. No hace mucho hubo incluso un enfrentamiento entre elementos de la policía y presuntos ladrones. Ni pensar en dejar fondeadas las embarcaciones en los refugios pesqueros, que si bien les brindan abrigo, no garantizan la integridad de sus bienes.

Las parejas de extranjeros, generalmente jubilados de Estados Unidos y Canadá, han encontrado en la costa yucateca un lugar placentero para pasar la temporada de invierno, cuando la mayoría de los yucatecos ha retornado a Mérida. Pero esa tranquilidad se ha visto seriamente perturbada por los numerosos robos que han sufrido. Es cierto que los hurtos afligen también a los yucatecos, propietarios de casas veraniegas, pero el grupo de extranjeros se ha constituido en sus víctimas favoritas. Dinero, cámaras fotográficas, celulares, laptops y cualquier objeto electrónico de fácil venta o empeño son los más buscado por los amigos de lo ajeno. Las notas periodísticas de los años recientes muestran que los latrocinios aumentan entre noviembre y febrero de cada año; que de muy poco sirve interponer denuncias ante las autoridades. Es fácil presumir que la comunidad conoce a los que cometen estos actos y en cierta manera los protege.

Las notas relacionadas con la captura del “pepino de mar” han invadido la “nota roja” de los medios locales. El hasta hace poco desconocido equinodermo resultó ser una exquisitez de la cocina asiática, que alcanza elevados precios en esa región. Por ser una especie protegida por la Profepa, la cantidad autorizada para captura está limitada en volumen y tiempo. Pero se puede ganar tanto dinero con su venta, que con veda y sin ella se pesca “pepino de mar”, se salcocha y vende, mediante redes organizadas que se extienden hasta los propios lugares de destino en el Oriente.

Se han detenido cargamentos clandestinos en el mismo aeropuerto de Cancún y, como caso extremo, en un hotel del centro de Mérida, donde un huésped oriental decidió realizar el cocimiento de 70 kilogramos de “pepino” recién capturado. “Pobrecitos”, parecen murmurar las voces que propugnan por liberar la captura y ayudar de esa manera a aprovechar un boom que muy pronto podría acabar por el agotamiento de la especie. La tensión entre las policías y los “pepineros” ha ido en aumento, registrándose incluso varios enfrentamientos.

Los robos de motores marinos, los asaltos a las residencias veraniegas y la violación de las leyes ambientales y las regulaciones comerciales para satisfacer la demanda del valioso equinodermo desdibujan la idílica imagen de la paz y seguridad costeña. Las víctimas no han recibido justicia ni recuperado sus bienes. ¿Cómo es que las cámaras empresariales, los comerciantes y los propietarios de residencias en la costa no se han ocupado de este flagelo que agravia a la economía y a la sociedad?

Cuando se construye una red para delinquir, ésta sirve no solamente para una actividad, como podría ser el tráfico de drogas o el tráfico de personas, sino también para otras que por igual demandan organización. En distinta escala es lo que se ha presentado en la costa yucateca: redes para robar y comercializar motores marinos; redes para capturar, salcochar y vender “pepino de mar”; redes para hurtar los bienes comercializables de las casas y de los visitantes extranjeros. La minimización de estos hechos puede traer graves consecuencias. Se trata de impunidad para delinquir. Y si es tan fácil y sin consecuencias, ¿qué podría evitar el escalamiento de las actividades delictivas hasta llegar a representar una amenaza a la tranquilidad social de Yucatán?


La pasividad social frente a la impunidad es mala consejera, más cuando se combina con el efecto “espejito”, que no es otro que contemplarnos cada día y decirnos “somos el estado más seguro”. Hasta que un día el espejo se rompa en mil pedazos de realidad cuando esos grupos organizados representen una amenaza cumplida, con su cauda de violencia y dolor. ¿Por qué esperar?

Las cumbres del Caribe. El mar que nos envuelve

Dulce María Sauri Riancho
Desde hace varios días, las avenidas del norte de Mérida lucen los pendones de bienvenida a la VI Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe y a la III Cumbre México-CARICOM. He logrado contar más de 20 diferentes banderas que representan a otros tantos países que son nuestros vecinos, envueltos y separados por las aguas del Gran Caribe. Sus islas fueron las primeras avistadas por los españoles de Colón, que creyeron haber llegado a las Indias. Cuba fue la punta de lanza para la conquista de México-Tenochtitlán.

Como parte de su política colonial, la Nueva España envió con regularidad a lo largo de tres siglos los llamados “situados”, que en lenguaje actual equivaldrían a los subsidios, para la operación de la armada de la Corona española y el mantenimiento de su burocracia. La Habana fue el gran “hub” de carga desde el cual se distribuían barcos y galeones que llevaban mercancías de Europa a las colonias americanas y donde se concentraba la plata y el oro provenientes de las minas de México y Perú, para ser enviados a Sevilla y a los reyes.

Aunque Haití fue el primer país en declarar su independencia en 1804, otros estados del Caribe lo hicieron hasta bien entrado el siglo XX. En la región caribeña, islas y territorio continental se hablan distintos idiomas: castellano, inglés, francés, holandés, además de las lenguas sobrevivientes de su población originaria. La mayoría son estados independientes. Pertenecen a la Organización de Estados Americanos (OEA), pero la Asociación de Estados del Caribe agrupa exclusivamente a aquellos países que forman la gran cuenca de este maravilloso mar.

Muchas y muy entrañables relaciones ha mantenido México con la región del Caribe, de la cual forma parte. En la década de 1990 nuestro país desarrolló una política amplia y abierta, en que se manifestaba con claridad el interés de revitalizar la relación histórica y cultural con las sociedades caribeñas y sus organizaciones contemporáneas. Sin embargo, en los últimos doce años, curiosamente coincidentes con los gobiernos del PAN, había habido cierto olvido y descuido mexicano hacia la región. Por eso es tan significativo que la sexta cumbre de la Asociación de Estados del Caribe, se realice en México, en Yucatán y en nuestra ciudad capital.

Dice el secretario de Relaciones Exteriores mexicano que la agenda de la reunión no es política, sino técnica. Entiendo que esto significa que habrá resultados concretos en materia de inversiones, acuerdos sobre transportación marítima, conectividad aérea, intercambio cultural, comercio y el omnipresente turismo. En estas tres décadas, los países del Caribe han enfrentado diversos problemas económicos, desastres naturales (huracanes, terremotos), procesos migratorios y efectos del cambio climático que impactan de manera especial a los estados insulares. La decisión política del gobierno mexicano de propiciar la realización de las dos cumbres en Mérida abre la perspectiva de recuperación de los intercambios académicos y la cooperación en materia de investigación científica y tecnológica. Resulta muy esperanzadora la coincidencia en lugar y casi en tiempo con la 39 Conferencia Anual de Asociaciones de Estudios del Caribe que por segunda ocasión en casi cuarenta años, tendrá lugar en nuestra ciudad el próximo mes de mayo.

Yucatán y Mérida pueden jugar un papel estratégico en estos esfuerzos del gobierno mexicano por revitalizar su relación con el Gran Caribe. Por ejemplo, en materia de intercambio académico, las instituciones de educación superior y de investigación yucatecas son de calidad nacional, en un ambiente confortable en materia de seguridad, aunque con el mismo calor que en sus lugares de origen. El puerto de Progreso tiene posibilidades de incrementar su papel en el turismo de cruceros hacia el Caribe, como una amigable puerta del Golfo de México hacia la región, al igual que en materia de carga marítima. Los aeropuertos de Mérida y de Kaua, especialmente este último, podrían actuar como centros de concentración y distribución de carga aérea hacia toda la región: sólo basta activar el convenio con los Estados Unidos y Canadá para realizar los trámites migratorios y aduanales en México.

Para la ciudad de Mérida, la confluencia de las dos cumbres y la asistencia de numerosos jefes de Estado y de Gobierno de la región significan un gran reto logístico que permite vislumbrar nuestras capacidades y deficiencias. Por ejemplo, carecemos de un centro de convenciones con un auditorio capaz de albergar reuniones de más de mil personas, con cabinas de traducción simultánea. El “Siglo XXI” no es suficiente. Sin embargo, hoy se publica que en el Programa Nacional de Infraestructura 2014-2018, contempla 400 millones de pesos para construir ese recinto de acuerdo con las mejores especificaciones técnicas y comodidades. Una estrategia encaminada al turismo de convenciones así lo exige.


Por su parte, la institución donde curso el Doctorado en Historia, el Ciesas, abrió un espacio especial para albergar la información sobre las cumbres de la AEC. Como centro Conacyt, el Ciesas Peninsular participa desde la academia y la investigación en este esfuerzo conjunto para encontrarnos con los hermanos del Caribe en esta segunda década del siglo XXI.— Mérida, Yucatán.