miércoles, 19 de septiembre de 2012

Urgente reconstruir


Los retos de Rolando (2)

Dulce María Sauri Riancho

Dice el refrán popular que no hay que tirar el agua sucia junto con el niño, para aludir a aquellas cosas que se deben conservar cuando se pretende realizar un cambio de fondo, como el que la sociedad yucateca imagina con el nuevo gobierno. Para responder a estas expectativas, Rolando Zapata tendrá que realizar un balance que le permita distinguir entre lo que funciona y lo que, aun siendo necesario, hay que componer porque ha resultado ineficaz o dañino para los intereses colectivos.

Reconstruir exige al gobernante dominio de la información y capacidad para tomar decisiones, sin ataduras ni compromisos más que con la ciudadanía que aspira a servir. En días pasados, Rolando Zapata adelantó 32 acciones que considera prioritarias -en tiempo y atención- para el arranque de su gobierno. Varias de ellas corresponden a sectores que son candidatos forzados a un serio trabajo de reconstrucción, tanto del enfoque, como de sus instituciones y prácticas. Es el caso de la actividad agropecuaria del Estado, condenada al abandono y olvido, y de los campesinos, hombres y mujeres, marginados de los apoyos institucionales para fomentar la producción. Reconstruir exige también sacar del “limbo” algunos programas y proyectos gubernamentales abandonados por la incomprensión de las autoridades. Dos ejemplos de este rescate están incluidos dentro de los 32 compromisos de Rolando Zapata: el del “cluster” de las empresas de tecnologías de la información -el CITI-, cancelado abruptamente para favorecer la instalación del nuevo Museo de la Cultura Maya, y de la red hospitalaria de segundo nivel para que efectivamente cubra todo el Estado, con la incorporación, ahora sí, del todavía inconcluso hospital de Tekax.

Urge reconstruir la visión sobre los programas sociales del Estado. El asistencialismo se apoderó de la estrategia de desarrollo social en los últimos años, confundiendo interesadamente los apoyos con las ayudas y una especie de caridad gubernamental que sustituyera las acciones de fondo para combatir la pobreza y marginación. Es la diferencia entre entregar un par de zapatos a los niños al iniciar la temporada escolar y propiciar condiciones para que los padres se los puedan adquirir en el momento que los necesiten. Dentro de esta estrategia de reconstrucción de la política social de Yucatán es indispensable replantear la relación con los programas federales de desarrollo social. No hay que olvidar que más de 150,000 familias reciben Oportunidades y casi la mitad de la población yucateca pertenece al Seguro Popular.

Es evidente que el gobernador Zapata Bello deberá adelgazar la administración estatal, reducir sensiblemente la plantilla laboral donde se “infló” artificialmente y recortar con pulso firme el gasto corriente. Si el Ejecutivo estatal no libera recursos no podrá atender los retos que imponen la reactivación económica y el desarrollo social. No se trata solamente de elaborar un presupuesto austero, sino ejercerlo de esa manera, con eficacia en las obras públicas, que cancele en definitiva la etapa de las “primeras y únicas piedras”. Pero no basta con un gobierno eficaz. Rolando Zapata gobernador deberá reconstruir, literalmente, la confianza de la ciudadanía y de la sociedad en su gobierno y en las personas a las que invitará a ejercer las tareas fundamentales en la administración pública que encabezará. La confianza supone información clara y accesible sobre lo que se pretende; transparencia en lo que se hace y rendición de cuentas de lo que se hizo, todo de cara a la ciudadanía. Se necesitan, desde luego, sistemas de información que, por fortuna, la cultura digital ha facilitado enormemente. Pero también se requieren actitudes distintas, comportamientos y medidas muy elementales que acerquen a gobernantes y gobernados. Es posible recuperar la real cercanía con el gobernador, lujo que la sociedad yucateca llegó a disfrutar, que va desde conocer su agenda, a tener la certeza de que recibirá atención personal cuando lo necesite. El gobernante que trabaja incansablemente por su pueblo no tiene por qué decirlo, menos aún repetirlo constantemente. El trabajo, como la solidaridad o la responsabilidad, se deja sentir, ofrece testimonio por sí mismo.

El nuevo gobernador también tendrá que trabajar en la reconstrucción de la imagen del gobernante. Los valores vinculados a la austeridad republicana en su conducta y la de sus familiares; el espíritu de trabajo, que incluye el diálogo y la comunicación con sus propios colaboradores, tendrá que ser restablecido con base en su comportamiento cotidiano. Las largas caravanas de camionetas blindadas que anteceden la aparición de la actual mandataria forman parte de esa imagen que tiene que quedar atrás. Si bien es cierto que los tiempos han cambiado desde que la solitaria combi blanca cruzaba las calles de Mérida en la madrugada, sería una incongruencia proclamarnos como el Estado más seguro del país cuando el gobernante está protegido como si estuviese en zona de guerra.

La imagen sobre la separación de poderes también tiene que entrar a un esfuerzo de reconstrucción encabezado por el gobernador Zapata Bello. No puede mantenerse la percepción social de subordinación del Congreso del Estado y del Poder Judicial de Yucatán al titular del Poder Ejecutivo. Sólo el respeto real que se traduzca en hechos podrá borrar esa sensación tan costosa para la convivencia democrática.

Armar, Reconstruir, para que Rolando Zapata, gobernador, esté listo y dispuesto para Innovar.- Mérida, Yucatán.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Historias del V Informe


Dulce María Sauri Riancho

Dieciocho, más grande que ochenta y dos

La invitación para asistir al evento de la tarde del domingo 2 venía en una atractiva cajita roja que guardaba una flor de cinco pétalos, cada uno de ellos correspondiente a los años de gobierno, ilustrado con fotografías del rostro de la titular del Ejecutivo. Por la mañana se realizó la entrega del Informe en el Congreso del Estado, otra vez por un funcionario del Ejecutivo, en un acto desangelado que contrastó con el de la tarde hasta en la calidad de las invitaciones.

En el mensaje del Informe, el último de su administración, la gobernadora Ivonne Ortega hizo saber que cumplió el 82% de los compromisos realizados al iniciar su gestión, lo que significa que cuatro de cada cinco de las promesas de campaña y de las acciones enlistadas en los planes de gobierno se materializaron en obras y servicios de interés colectivo. La calificación autoconferida al trabajo de gobierno es, sin duda, sumamente elevada, aunque de difícil interpretación para los ciudadanos. Quizá los buenos números reportados se apoyen en los temas de seguridad, en que Yucatán sigue percibiéndose como una entidad “segura”. Tal vez tenga que ver con las promociones turísticas, para las cuales las autoridades se han valido de diversas estrategias, incluyendo la grabación de la telenovela de moda, la realización de concursos nacionales de belleza, entre otros eventos. En lo que tiene relación con ciencia, tecnología y educación superior, el parque científico pasó la primera piedra, aunque poner la última requerirá decidido apoyo por parte del próximo gobierno. Hubo también importantes reformas al marco jurídico de Yucatán, comenzando por un nuevo sistema de justicia, además de ordenamientos sobre distintos temas de interés, aprobados varios de ellos “contrarreloj” por la legislatura saliente.

En una noche de fiesta como la del 5o. Informe, no se puede hablar de errores ni de deficiencias. Por eso no se mencionó que la promoción turística fue un esfuerzo aislado al disminuir la conectividad aérea: cada vez hay menos vuelos directos de Mérida a ciudades de los Estados Unidos y del propio país. En materia de seguridad, nada se informó sobre el elevado número de accidentes viales, con pérdida de vidas y lesiones severas, consecuencia de la ausencia de políticas públicas encaminadas a proteger a los ciudadanos. Nada se dijo del aumento de robos a casas y comercios. Desde luego que el dengue y sus terribles consecuencias tampoco formaron parte del Informe ni del discurso, menos aún el inconcluso hospital de Tekax. Pero más punzante fue la marginación del tema de la producción agropecuaria y su preocupante deterioro. No hubo mención alguna sobre la situación apremiante de los campesinos yucatecos que, ante la falta de apoyos, dejaron de sembrar su milpa tradicional, profundizando así su ancestral miseria. Tampoco se comentó la pluralidad cultural que nos distingue ni se mencionó a la población maya, fuera de utilizarlos como escenografía “viva” con el bello espectáculo de seis mil parejas de jaraneros en los patios traseros del Siglo XXI.

Los más de diez mil jóvenes egresados cada año con educación superior y que no encuentran trabajo en su profesión también estuvieron ausentes. Los apoyos a las pequeñas y medianas empresas que fluyeron lento o de plano no llegaron. Fue evocador el contraste del CITI (Consejo de la Industrias de la Tecnología de la Información de Yucatán, A. C.), apagado, mientras los reflectores y las luces iluminaban lo que se quería mostrar, parte de una obra inconclusa y cuestionada. Como se sabe, el proyecto CITI fue cancelado inesperada y arbitrariamente y las pequeñas empresas que ahí se incubaban se quedaron sin apoyos, expulsadas de su local, que permanece todavía con su letrero, en pleno complejo Siglo XXI.

La cuestión de la gobernanza, con su componente esencial de participación ciudadana en los asuntos públicos, quedó lastimada durante el gobierno que está por concluir, pues grupos de ciudadanos, algunos afiliados a las cámaras empresariales, quedaron marginados o decidieron disminuir o romper su interlocución con el gobierno estatal, ante las actitudes de exclusión por parte de las autoridades. Una consecuencia inmediata de esta situación se observó en las áreas de transparencia y acceso a la información pública gubernamental, cuyo ejercicio como derecho de los ciudadanos se vio dificultado por las actitudes de cerrazón de las autoridades. Si mal anduvo el diálogo y ausente la concertación durante los cinco años de gobierno, malo fue el colofón en ambos renglones: la gobernadora decidió no asistir a la Toma de Posesión del Ayuntamiento de Mérida, seguramente por la filiación política de sus abanderados.

En estos párrafos podemos encontrar las razones del 18% de incumplimiento. Es obvio que pesa poco en el ánimo de la gobernadora, pero debe ser carga de consideración para muchos ciudadanos, sobre todo para aquellos que sufrieron o sufren las deficiencias y fallas de la administración que está por concluir.

El futuro político de Ivonne Ortega luce promisorio. Será convocada muy probablemente al gabinete del presidente de la República. O tal vez sea la sucesora de Pedro Joaquín Coldwell en la nueva era del PRI. Por lo pronto, en Yucatán deja un 18 que para muchos yucatecos es más grande y pesa más que un 82.- Mérida, Yucatán.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Mérida y León, ¿dos destinos?



Dulce María Sauri Riancho

El 10 de octubre próximo, después de 23 años de administraciones del PAN, el PRI gobernará el municipio de León, donde se ubica la ciudad más poblada e importante de Guanajuato. Hay muchas similitudes entre esta industriosa ciudad del Bajío y Mérida, entre las cuales destaca la actividad política. En ambas ciudades la oposición al PRI data de la década de 1950, aunque Mérida se adelantó cuando Víctor Manuel Correa Rachó ganó la alcaldía en 1967. En León sucedió lo mismo hasta 1989 y dos años después, en 1991, su presidente municipal fue designado como gobernador interino de Guanajuato en una cuestionada decisión para imponer a un gobernante panista cuando el priísta ganador renunció a su cargo. Para Guanajuato fue el inicio de un largo periodo de gobiernos de Acción Nacional, que se prolongará cuando menos hasta 2018, pues en el reciente proceso volvió a triunfar el PAN. En cambio, en Yucatán el PAN sólo gobernó seis años, pues en 2007 el PRI volvió a encabezar el Ejecutivo Estatal. Tres años después, en 2010, el PRI ganó la elección municipal de Mérida, poniendo fin a casi 20 años de gobiernos del PAN, justo lo que acaba de acontecer en León.

Las similitudes se prolongan en las personas que lograron derrotar a un aparente imbatible PAN en el centro mismo de su poder político. Fueron dos mujeres cuyas coincidencias comienzan desde el día de su nacimiento, el 21 de junio. Las mismas siglas de sus nombres: una, Angélica Araujo (AA) y otra, Bárbara Botello (BB), con las primeras letras del alfabeto inauguran una serie de semejanzas que incluyen el género y la edad, una, AA, de 48 años; otra, BB, de 46 años. Ninguna de las dos nació ni en Mérida (AA, Tixkokob) ni en León (BB, Pastor Ortiz, Michoacán). Las dos son mujeres jefas de familia; las dos son madres de dos hijas. Ambas son profesionales, una abogada y otra arquitecta. Fueron candidatas del PRI con los momios electorales en contra, aunque en el caso de AA tuvo la relativa ventaja de un entorno político favorable, pues el gobierno estatal era del PRI.

Las diferencias entre Angélica y Bárbara empiezan a aparecer cuando se observan sus carreras políticas. Hace seis años, en 2006, AA era una pequeña empresaria de la construcción, como tantos otros ingenieros y arquitectos que luchan por salir adelante en su profesión. En el breve lapso de cinco años pasó a ser funcionaria estatal (2007-2009), diputada federal por Mérida (2009), alcaldesa de Mérida (2010-enero 2012) y senadora de minoría de Yucatán por los próximos seis años: una meteórica y siempre ascendente carrera política, toda ella de la mano y al amparo de Ivonne Ortega. En cambio, BB fue regidora de oposición en el ayuntamiento de León (1998-2000), diputada estatal (2006-2009), candidata derrotada a la alcaldía de León en 2009, además de haber sido presidenta del Colegio de Abogados de su ciudad: pasos difíciles donde menudearon los obstáculos y las caídas de las que supo levantarse. También hay diferencias en las trayectorias partidistas dentro del PRI, pues AA no tuvo cargo alguno antes de sus candidaturas, en tanto que BB enfrentó desde la oposición al PAN guanajuatense como presidenta del PRI de León y del comité estatal de Guanajuato. En términos culinarios aplicados a la política, una, AA, fue cocinada en microondas, de prisa, en tanto que la otra, BB, es producto de la cocción que sólo se obtiene del fuego lento de la experiencia y de superar la adversidad.

Angélica Araujo fue alcaldesa de Mérida 18 meses de un periodo ya de por sí reducido de poco más de dos años. Había altas expectativas ciudadanas sobre su gestión, después del prolongado gobierno panista que había provocado su desgaste entre la sociedad. Que fuera una mujer, un rostro nuevo en la política, pareció una ventaja para encabezar una gestión que decía aspirar a gobernar Mérida, no sólo a administrar los servicios municipales. Además, por primera vez desde 1991 coincidiría que el poder ejecutivo del estado y del municipio de Mérida estaría encabezado por dos mujeres del mismo partido, lo que abonaba a la esperanza de una buena y fácil colaboración entre autoridades. Lamentablemente, el ayuntamiento saliente no supo siquiera conservar la parte positiva de la administración municipal, en particular en las áreas de servicios públicos, incluyendo la recolección de basura y bacheo de calles. No supo innovar ni en materia de planeación urbana -una contradicción en una profesional de la arquitectura-, ni de obra pública y mucho menos en las formas de comunicación y participación de la sociedad en los asuntos de interés colectivo. El peso político de la relación con la gobernadora asfixió al cabildo de Mérida, en especial a su alcaldesa que nunca pudo fijar la tenue línea que separa a la colaboración de la sumisión. Sólo así se entiende que, contra sus promesas y compromisos de campaña, haya decidido prematuramente separarse del cargo para aspirar a la candidatura al gobierno del estado que, al no obtenerla, canjeó por la del Senado.

Bárbara Botello será la primera alcaldesa de León. Coincidirá su administración con los primeros tres años del gobernador Miguel Márquez, del PAN. Quizá esta aparente desventaja política se transforme en su principal fortaleza, pues poco esperará más allá del trato justo de las autoridades estatales. Esto implicará que tendrá que emplearse a fondo para discernir entre aquello que debe conservar de las administraciones panistas, de lo que deberá de cambiar e innovar para servir mejor a los ciudadanos de León. Desde ahora los panistas ubicarán a BB como una adversaria política de envergadura para contiendas electorales por venir. Lo mismo le sucederá con los priístas que aspirarán al gobierno de Guanajuato para 2018. Yo espero que BB se mantenga como una excelente -si no la mejor- presidenta municipal de León hasta terminar su mandato. Que aprenda de AA para no cometer los mismos errores y desperdiciar las oportunidades que los ciudadanos pusieron en sus manos.- Mérida, Yucatán.